Orwell redivivo

No sé si conocen a George Orwell, un escritor británico del siglo pasado que escribió 1984, una obra de ciencia ficción social en la que un dirigente totalitario, Big Brother, controlaba la vida de todos sus súbditos conociendo cualquier intimidad de cada uno de ellos. La historia era asfixiante y reflejaba una forma de control mental que en aquella época parecía pura ficción. Recordemos que fue escrita en 1948.

Hoy día el que parece tener todas las papeletas para ser calificado como Gran hermano es Google. Su poder para encontrar cualquier tipo de información y la mejora constante de herramientas para centralizar todas estas capacidades de búsqueda noticial le han hecho en ocasiones el centro de muchas críticas. Sin embargo hay algo de hipocresía en ellas. Muy posiblemente lo que está impulsado el desarrollo de este tipo de herramientas no sea ya la acción activa de Google, sino una acción reactiva a los requerimientos de los usuarios. Siempre he dicho que Internet reacciona muy bien a las necesidades del mercado, y hoy por hoy el mercado son los usuarios.
 
A todos nos gusta aparecer en Google y otros buscadores, nos hace sentirnos importantes, y si es para bien mejor que mejor. En el fondo nos gusta y nos incentiva crearnos un perfil en la Red, perfil que pensamos que podemos controlar, pero que en el fondo no es así. Una especie de doble personalidad, ajena a nuestro día a día y que deja su marca temporalmente perenne, de modo que podemos rastrearla a posteriori, o lo que es mejor, otros lo pueden hacer descubriendo lo buenos que somos. En el fondo estamos formando parte de ese Gran Hermano orwelliano.
 
Pero siempre es mejor tenerlo todo a mano, sin tener que rastrear la Red en busca de nuestra identidad, de nuestra reputación. Para eso ya se crean herramientas, tanto para las empresas, como para el tema que hoy nos ocupa, las personas. Algunas, como 123people, permiten rastrear y monitorizar toda esa información que sobre nosotros circula por la Red. Se suele poner como excusa para el desarrollo de estas herramientas el propio deseo de conocer qué dicen de nosotros en Internet, sin embargo nuestra imagen, nuestra reputación, nuestro perfil sirve también para que otros nos conozcan.

Dejando rastro en la red
 
Nuestros actos en la Red dejan un rastro, no son manipulables una vez se han realizado. No podemos idear dos vidas en Internet, siempre dejaremos rastro de nosotros mismos, y eso es algo que conocen en los departamentos de selección.
 
Las nuevas estrategias de selección incluyen el conocimiento integral del candidato, incluye rastrear los perfiles que construyen el perfil único del potencial trabajador. Ya no basta con la entrevista personal, ahora es necesario descubrir cómo se desenvuelve el candidato normalmente, no creando una imagen más o menos artificial que tiene como fin conseguir el puesto de trabajo.
 
Creamos entornos que favorecen un estado de constante información, siempre estamos transmitiendo señales que nos delatan. En el fondo formamos parte del Gran Hermano, facilitamos su trabajo. La utilización de esos entornos puede permitir mejorar los procesos de selección y de CRM. Nada como Internet para recoger datos sobre nuestros clientes, no ya sobre los que están por venir, sino por los que ya están en nuestro destino, en nuestro hotel. Se trata de mejorar la atención postvacacional, tan importante para lograr la fidelidad del viajero.
 
Las herramientas que ofrece Internet no son sólo lo que piensan sus creadores que ofrecen, es lo que nosotros somos capaces de hacer con esas herramientas, el valor que le queremos dar, el enfoque que somos capaces de encontrar, la utilidad que somos capaces de descubrir.
 
Juan Sobejano  (juan.sobejano@hosteltur.com)
 
big-brother-poster.jpgbig-brother-poster.jpg

big-brother-poster.jpgbig-brother-poster.jpg

big-brother-poster.jpgbig-brother-poster.jpg

Comentarios 0

Escribe un nuevo comentario ( Comentarios )

Escribe un nuevo comentario

Para comentar, así como para acceder a ciertos contenidos de Hosteltur, Accede o Crea tu cuenta.