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Japón: El Gobierno japonés se propone embellecer el país

12 julio, 2003

El Gobierno japonés se ha propuesto embellecer el país y dar la importancia que se merecen su riqueza paisajística natural y el propio entorno urbano, para disfrute de sus ciudadanos y con objeto de duplicar el escaso turismo extranjero. La iniciativa ha partido del Ministerio de la Tierra, Infraestructuras y Transportes que hoy, viernes, hizo público lo que será un proyecto a largo plazo de embellecimiento y conservación medioambiental y urbanística. El plan servirá para mejorar la imagen general de propios y foráneos sobre Japón, país muy poblado y montañoso, con multiplicidad de paisajes y fuertes contrastes entre lo tradicional y la modernidad, que en muchos casos han requerido "sacrificios" en bien del rápido desarrollo industrial y económico que ha visto el país desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El contraste entre las grandes capitales, exponentes del bullicio económico y rápido desarrollo industrial, y las zonas rurales, remansos de una vida tranquila entre arrozales, bosques de bambú y naturaleza, es una constante del Japón de hoy que las autoridades pretenden ahora desarrollar. El Ministerio de la Tierra, Infraestructuras y Transportes ha bautizado su programa: "Hacia la construcción de una nación bella", nombre en el que se incluyen, entre otras, instrucciones para revivir el litoral y las costas japonesas, controlar las alturas de los rascacielos, regular los anuncios publicitarios exteriores y las señales de tráfico. Los partidarios del plan lo han calificado como un hito que contrasta con la negligencia que hasta la fecha han mantenido las autoridades respecto al aspecto exterior, el medio ambiente, los ríos y las playas. Sin embargo, los críticos lo tacharon ya de mera excusa para echar mano a cuantiosos fondos estatales que beneficien sólo a ciertas zonas. Según las líneas maestras del borrador, el Gobierno quiere respetar la personalidad y características particulares de las diferentes comunidades japonesas, y para ello remitirá al Parlamento la legislación pertinente el próximo año, con la esperanza de que los residentes y organizaciones cívicas tomen parte en los diferentes proyectos. El Gobierno tendrá que armonizar las diferentes legislaciones nacionales y locales en multitud de materias de edificación, parques naturales, conservación de zonas verdes, jurisdicción de la ley de anuncios y carteles públicos, para permitir que las actuaciones en diferentes áreas puedan llevarse a cabo. El Ministerio no se ha olvidado de poner en su lista la eliminación de los bloques de hormigón rompeolas que puntean la mayoría del litoral japonés, y comenzará en 2007 la recuperación de siete playas arenosas consideradas de interés para la conservación paisajística. En las grandes urbes es difícil en la actualidad recordar que Japón es un archipiélago rodeado de agua salada, pues salvo contadas excepciones, las ciudades viven de espaldas al mar, con malecones contra las mareas, diques y sin el concepto de los paseos marítimos. Uno de los trabajos que Japón deberá acometer es la eliminación de los tendidos eléctricos, que en la actualidad siembran las calles con una tupida red de cables, generadores y postes de la luz que afean la cara de la práctica totalidad de las ciudades y son además un quebradero de cabeza para los conductores. En un futuro se prevé que las conducciones eléctricas y telefónicas sean subterráneas, ya que la tecnología ha avanzado lo suficiente como para aplicar remedios contra los frecuentes terremotos a los que Japón está expuesto, razón que hasta ahora se esgrimía para justificar los tendidos a cielo abierto. Todos estos objetivos encajan dentro del plan maestro del primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, que pretende poner las condiciones necesarias para que Japón sea un país visitado por los turistas extranjeros, algo que por el momento ocurre con cuentagotas, por la carestía del nivel de vida, especialmente los transportes y los hoteles. Koizumi prevé doblar a 10 millones de turistas el número de visitantes extranjeros a Japón para el año 2010, después de que un comité resaltara que la industria del turismo aporta una parte importante al Producto Interior Bruto y puede ser un catalizador para la revitalización económica japonesa. 

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