La tercera moratoria hotelera que se prepara en las Islas Canarias supondrá, tal como está ahora diseñada, "un bloqueo total al crecimiento de establecimientos alojativos", ya que las excepciones contempladas para hoteles de lujo son "ficción", según advierte en este post Antonio Garzón Beckmann, profesional turístico y autor del libro Condicionantes de la competitividad turística grancanaria.

En mi post anterior exponía cómo el proyecto de la tercera moratoria supondría, en caso de aprobarse en el mes de diciembre, tal y como está concebido, la prolongación del bloqueo total al crecimiento de establecimientos alojativos en Canarias.

El legislador vuelve a incluir en la Ley sólo una excepción: la construcción de hoteles de 5 estrellas gran lujo. Pero esto no es nuevo. Esta categoría también fue la excepción de la segunda moratoria (mayo 2009).

Recordemos que la oposición en esa fecha incluso pidió la definición de un cupo limitante para los hoteles de gran lujo, pues temía una “invasión territorial de gran lujo”, es decir, que temía que los “depredadores del territorio” llenaran la isla hasta el mismo Roque Nublo con hoteles 5GL.

Temor ciertamente infundado, pues ni se ha construido un solo hotel de dicha categoría en los tres años y tres meses de vigencia de la segunda moratoria, ni se ha pedido una sola licencia de gran lujo, ni hay interés empresarial en arriesgar una inversión en esta categoría.

Es más, a nadie le molestó que los legisladores no definieran los requisitos para la categoría de gran lujo hasta el mes de octubre 2010 (decreto 142/2010), es decir, 18 meses después de aprobar la ley que permitía el gran lujo (artículo 16.1.e de la Ley 6/2009). Cuando una inversión no es rentable no se realiza, tal como ha ocurrido.

En el post “Gran Canaria, ¿destino de 5 estrellas gran lujo?” señalaba algunas razones que dificultan la captación del segmento de gran lujo para el destino Gran Canaria (entorno, servicios exclusivos, plazas regulares de avión,..).

Sin embargo, el carácter restrictivo del nuevo proyecto de la Ley de Renovación y Cualificación Turística va mucho más allá de la categoría hotelera: Supongamos por un momento que un inversor optase por el gran lujo; acto seguido se encontraría con otro requisito disuasorio: la obligación de ceder la selección del 70% del personal al Servicio Canario de Empleo (SCE).

Evidentemente, ningún empresario puede aceptar esta condición, y mucho menos en la categoría de 5GL, donde el nivel de servicio exigido es muy alto.

Si, a pesar de ello, el inversor sigue animado a construir en Canarias un hotel de gran lujo (sin entorno de lujo y con un 70% de “personal externo”) se toparía con otro requisito disuasorio más contundente aún: la urbanización donde construya el nuevo hotel debe haber sido recibida formalmente por el ayuntamiento (ver razón nr.9 del post anterior).

Esta condición es imposible de cumplir, a menos que construya en una urbanización madura, pero ¿quién edifica un hotel 5GL en medio de un núcleo maduro? ¿Se imaginan en el entorno del CC Kasbah un nuevo hotel de 5GL con servicio de mayordomía? (…eso sí, éste último formado por el SCE)

Por tanto, si sumamos todos los requisitos necesarios para emprender un nuevo proyecto hotelero, forzosamente llegamos a la conclusión de que no es posible, las excepciones se convierten en ficción, la probabilidad de nuevo crecimiento es cero.

Estamos nuevamente ante una “moratoria-cerrojo”, ante un bloqueo al crecimiento. ¿Pero cual es el fondo de esta cuestión?

Complejo hotelero en las Canarias.
Complejo hotelero en las Canarias.

La justificación de los legisladores para la congelación del crecimiento siempre ha sido la misma: Hay que proteger el suelo insular (sea público o privado) de los “depredadores del territorio”; se alerta del peligro de una invasión territorial en caso de liberalización del suelo, que llenaría la isla de hoteles de forma incontrolada. Es decir, se está contraponiendo al actual estado de bloqueo el escenario radicalmente opuesto.

Sin embargo, entre el blindaje hermético y la “depredación salvaje”, entre el crecimiento cero y el crecimiento descontrolado, entre la congelación de toda actividad económica y la permisividad ilimitada, entre la intervención total y el liberalismo sin freno, en definitiva: entre el cero y el cien, entre la nada y el todo, existen otras muchas opciones que permitirían proyectar un futuro con un crecimiento respetuoso y con un mayor equilibrio de los tres pilares del desarrollo sostenible (pilar económico, social y medioambiental).

Si bien para nuestros legisladores sólo existe el blanco o el negro, lo cierto es que entre ambos extremos hay una amplia variedad de tonalidades del gris que no se está contemplando a la hora de legislar.

En este contexto cabe recordar las proporciones en Canarias del suelo protegido (por figuras jurídicas) y del suelo rústico no urbanizable: Según el Informe CATPE (marzo 2011) el suelo protegido supone un 40% (=2.978km2) de la superficie total de las islas (=7.446km2) y, si le sumamos el suelo rústico no urbanizable, entre ambos usos supondrían un 86,54% (=6.443km2) de la superficie del Archipiélago canario.

El 13,46% restante se compone de suelo urbano, suelo urbanizable, suelo rústico de protección territorial (susceptible a ser urbanizado) y el de infraestructuras lineales.

La superficie edificada por construcciones turísticas (suelo urbano turístico) es en la actualidad inferior al 3% de la superficie isleña canaria (en el caso de la isla de Gran Canaria es del 2,3%). Es llamativo que una actividad que ocupa menos del 3% de la isla determine de forma directa, indirecta y derivada más del 90% del empleo insular.

En la obligada revisión (o nueva redacción) a la cual se debe someter el proyecto de la nueva ley será necesario contemplar matices que permitan un crecimiento de la oferta alojativa (ligado a parámetros cualitativos), pues, en caso contrario, la oferta seguirá su trayectoria descendente en Gran Canaria (de las casi 150.000 camas turísticas del 2000 hemos pasado a disponer de aprox. 120.000 camas), perdiéndose los puestos de trabajo vinculados a dichas camas, a la vez que nuestro destino seguiría perdiendo competitividad con relación a otros destinos que permanente introducen en el mercado camas nuevas y modernas.

Termino citando un extracto del Editorial de La Provincia-DLP del 11 de diciembre del 2011 (del cual me he tomado prestado el título del presente post):

“…Pero, entre el cero y el cien, entre el todo y la nada, una enorme y riquísima gama de matices permite proyectar el futuro sin perder de vista la historia y los errores pasados, pero tampoco el deseo de renacer y prosperar. Con humildad para aprender, pero con ambición para soñar y crecer. Sin desproteger el territorio que han de heredar los canarios del futuro, pero con una gestión ágil, rápida y eficiente en las antípodas de la hipertrofia administrativa que asfixia en trámites interminables de décadas proyectos de inversión que Gran Canaria necesita para seguir prosperando.”

Post original de Antonio Garzón: Entre el cero y el cien.

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