Un análisis de Xavier Canalis

Turistificación: la palabra de moda para demonizar al turismo

Cada vez más medios de comunicación la emplean abiertamente

Análisis/ De un tiempo a esta parte, coincidiendo con episodios de turismofobia o protestas contra el turismo que se están produciendo en diversos destinos del mundo, cada vez más medios de comunicación generalistas usan en sus titulares una nueva palabra: "Turistificación". El Diccionario de la Real Academia Española aún no recoge este vocablo, aunque sí el diccionario de la Fundéu. Pero en todo caso, el término suele tener una carga de profundidad muy peyorativa hacia la actividad turística que cala entre la opinión pública.

Tal como recoge el diccionario Fundéu (Fundación patrocinada por la Agencia Efe y el BBVA, y asesorada por la RAE), el sustantivo turistificación "alude al impacto que tiene la masificación turística en el tejido comercial y social de determinados barrios o ciudades".

En este sentido, recuerda el diccionario del español urgente, en la prensa se pueden encontrar frases como "La turistificación que incide de manera depredadora en los precios de la vivienda y en la configuración comercial" o "Numerosas organizaciones y colectivos estuvieron presentes en la manifestación contra la excesiva turistificación de Barcelona".

El citado diccionario añade: "Este sustantivo se refiere al impacto que tiene para el residente de un barrio o ciudad el hecho de que los servicios, instalaciones y comercios pasen a orientarse y concebirse pensando más en el turista que en el ciudadano que vive en ellos permanentemente".

Esa definición, en cualquier caso, también podría ser válida para el término "gentrificación turística", o igualmente encajaría con el llamado Síndrome de Venecia, conceptos de los que ya hemos hablado en HOSTELTUR en ocasiones anteriores. Ver también Turismo de masas: el riesgo de morir de éxito.

Una palabra más fácil de entender

Pero lo cierto es, por encima de esa extraña palabra "gentrificación" difícil de pronunciar y de raíz anglosajona, y del otro concepto de confuso significado como "Síndrome de Venecia", no hay duda que la palabra "turistificación" es la que ahora mismo tiene más proyección en los medios de comunicación generalistas.

Pero atención, a diferencia de los anteriores conceptos como "gentrificación" o "síndrome", la palabra "turistificación" ya apunta claramente en su propio enunciado (el continente) de qué vamos a hablar (el contenido).

Y seguramente por esa razón, desde un punto de vista lingüístico, el nuevo vocablo ha triunfado en los titulares periodísticos. Porque es más fácil de entender a la primera.

Ahora bien ¿Qué estamos entendiendo exactamente? ¿Cómo reacciona el lector, oyente o televidente frente a esta palabra?

A continuación apuntamos titulares y frases de algunas noticias publicadas recientemente:

"Sólo refleja la parte negativa del turismo"

Así pues, el problema es que la palabra "turistificación", cada vez más empleada en televisiones, radios, diarios, etc, sólo refleja esos impactos negativos del turismo, según reflexiona Jordi Calabuig, profesor en la Facultad de Turismo y Geografía de la Universidad Rovira i Virgili.

Y es que las recientes protestas contra el turismo que se registran en destinos como Barcelona, Madrid, Venecia, etc, "han ayudado a popularizar una visión negativa del turismo, utilizando una palabra que incorpora en su discurso buena parte de los impactos negativos de la actividad, sin considerar ninguno de los positivos", razona este experto, que también es jefe del del Laboratorio de Innovación e Inteligencia Turística del Parque Científico y Tecnológico de Turismo y Ocio de Cataluña.

"Turistificación es una expresión que se utiliza en clave negativa para describir situaciones en que los efectos de la actividad turística no son percibidos y valorados positivamente", remacha.

Una vez la palabra ya está en circulación y se ha popularizado es casi imposible esquivarla. ¿Pero se podría llegar a modificar el significado que transmite?

"Creo que hay una labor pedagógica importante con el objetivo de dar contenido a la expresión", dice Calabuig. "Tendría que estar orientada a definir un modelo de especialización territorial elevada. En este caso, y como sucede en cualquier otra actividad de gran especialización territorial, hay aspectos de impacto positivos y negativos".

Turistas llevando maletas en las Ramblas de Barcelona. Foto: Xavier CanalisTuristas llevando maletas en las Ramblas de Barcelona. Foto: Xavier Canalis

"Hiperespecialización turística"

"Turistificación debe ser equivalente a hiperespecialización turística. Y sobre todo debe ponerse énfasis en modular su uso, de forma que no sea necesaria y exclusivamente para describir problemas, sino también beneficios de la actividad del turismo", apunta Jordi Calabuig.

Por ejemplo, "un espacio turistificado sería un lugar especializado, tanto en los usos, como en la afluencia de visitantes, donde hay una notable concentración de equipamientos y servicios turísticos. Un espacio donde la economía turística es la más importante, la que genera la mayor parte de las rentas económicas y una parte destacada de los puestos de trabajo".

Por eso, concluye este experto, deberían generarse artículos de información y un uso público de la palabra "donde se describan también los efectos positivos de la actividad".

Porque lamentablemente, a día de hoy, "turistificacion es la expresión que utilizan a menudo los que por diversas razones están en contra de la actividad turística más convencional. La raíz del problema no es por tanto la turistificación sino la visión negativa que determinadas personas e ideologías tienen en relación a la propia actividad tradicional del turismo", concluye Calabuig.

Un grupo de turistas, con su guía, en el centro de Barcelona. Foto: Xavier CanalisUn grupo de turistas, con su guía, en el centro de Barcelona. Foto: Xavier Canalis

La palabra triunfa porque "antes no se hablaba mal del turismo"

Para preparar este artículo hemos hablado también con Tomás Mazón, profesor titular de Sociología del Turismo, que dirige la Cátedra de Estudios Turísticos Pedro Zaragoza de la Universidad de Alicante.

¿Por qué cree que esta palabra comienza a ser habitual en los medios de comunicación?

"Porque antes no se hablaba mal del turismo", responde Tomás Mazón. "Antes, el discurso era siempre bueno o blanco, sobre todo desde el punto de vista de los economistas".

"Desde que empezó el turismo moderno en los años 1950 y 1960, el turismo se veía como una herramienta que genera economía y empleo, a pesar que desde otras disciplinas como la sociología y la geografía se apuntaba que, ojo, que no todo es dinero. Pues hay unos impactos sociales, culturales y medioambientales. Sólo el discurso de los economistas no vale", explica Tomás Mazón.

"Hoy es evidente que hay un clamor anti-turismo en muchas zonas, por ejemplo en Barcelona, donde se ha llegado a unos umbrales en los que se ha sobrepasado lo que la ciudad puede asumir. Y en el momento en que se superan los umbrales, vienen los problemas: la gente percibe que no hay beneficios y empiezan a constatar que hay cosas malas. Pero entonces... Se echa la culpa de todo al turismo. Cuando los males no son del turismo, el problema es cuando no se planifica debidamente su crecimiento".

"Es lo que pasa también con Ibiza. Si eres Policía Nacional o profesor de instituto y te destinan allí, es la ruina porque no hay un sitio donde vivir. Estas cosas hacen que la gente empiece a ver que el turismo no es lo que era antes..."

En suma, añade Tomás Mazón, "la turistificacion es una palabra con una carga peyorativa, porque está hablando de masificación, de gente que se pone en guardia o en contra del desarrollo turístico".

La entretenida charla telefónica con Tomás Mazón se prolonga un buen rato más. Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente el año pasado. Él es un apasionado defensor del turismo, sin renunciar a lecturas críticas, especialmente cuando se trata de comparar el alojamiento hotelero versus el turismo residencial. Ver El día que el turismo muera en España, la última turista saldrá de Benidorm.

Antes de despedirme le pregunto: "Oye Tomas, ya que los medios de comunicación generalistas han comenzado a usar abiertamente la palabra turistificación, ¿qué ventaja podemos sacar al menos?"

"La ventaja es que se ponen encima de la mesa los problemas que antes se ocultaban", responde sin dudar. "Ahora la prensa, radios, televisiones, etc, han tomado cartas en el asunto y tienen capacidad de influir en la gente, lo que da pavor a los políticos".

 

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