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Egipto vuelve a estar en el foco de los mercados emisores europeos

Desde el estallido de la denominada Primavera árabe, en 2011, Egipto ha sufrido un continuo descenso de turistas desde la cifra récord de 14,7 millones de visitantes internacionales registrada un año antes. La inestabilidad social y política y la amenaza terrorista alejaron a los viajeros de este destino. Sin embargo, 2016 supuso un cambio de tendencia, con un incremento del 55% en las llegadas, hasta los 8,3 millones de turistas, y las previsiones indican que en el presente ejercicio se mantendrá la senda alcista. Según recoge el tema de portada de la revista HOSTELTUR de abril, el organismo de promoción turística de dicho país espera cerrar 2018 con un incremento del 20%.

La caída del turismo en Egipto ha supuesto un varapalo para un sector que supone el 11,5% del PIB del país y para el objetivo de alcanzar 25 millones de visitantes en 2020. En 2010 recibió 14,7 millones de turistas, la cifra más elevada de su historia, muy lejos de los 8,3 millones del pasado año. No obstante, las cifras de 2017 supusieron un punto de inflexión, con un incremento del 55% respecto al año anterior, cuando se registró la mayor caída, 5,3 millones.

Desde el organismo de promoción turística de Egipto resaltan que esperan cerrar 2018 con un incremento del 20%. Los agentes que han participado en la última edición de la ITB de Berlín coinciden en esta apreciación. Thomas Cook indicó que prevé un aumento del 50% durante todo el año. La titular de la Federación de Cámaras de Turismo de Egipto, Nora Ali, señaló que las reservas para las temporadas de verano e invierno habían registrado un aumento del 45 y el 50%, respectivamente, durante el año pasado.

Los flujos de turistas a Egipto experimentarán un aumento del 40-50% anual en la temporada 2018/19, avanzó Hamed el-Chiaty, presidente de Travco Group, una de las mayores compañías turísticas del Medio Oriente. Es más, espera que el número de visitantes alcance los 12 millones al cierre de 2018.

Egipto fue el segundo país, después de Túnez, en sumergirse en la Primavera árabe. Las revueltas comenzaron en enero de 2011, en El Cairo, y se extendieron por todo el territorio hasta tumbar el Gobierno de Hosni Mubarak. Las elecciones de 2012 dieron la victoria a los Hermanos Musulmanes de Mohamed Morsi, pero sus incumplimientos y el empeoramiento del país provocaron un nuevo levantamiento de la población en julio de 2013. El entonces general del ejército, Abdelfatah Al-Sisi dio un golpe de Estado y declaró una guerra abierta a los Hermanos Musulmanes, convirtiéndose en presidente del país, un cargo que ha revalidado en las elecciones generales celebradas a finales de marzo.

La mayor caída del turismo en Egipto se registró en 2016, cuando se registraron 5,3 millones de visitantes internacionales.La mayor caída del turismo en Egipto se registró en 2016, cuando se registraron 5,3 millones de visitantes internacionales.

A la inestabilidad social y política y las tensiones religiosas se unió después la amenaza terrorista, lo que alejó aún más a los turistas del país. Egipto cerró 2011 con 10 millones de visitantes, según datos de la agencia oficial egipcia de estadísticas. En los años siguientes, las cifras se mantuvieron en torno a los nueve ve millones, hasta la gran caída de 2016, consecuencia del atentado contra un avión de la compañía rusa Metrojet, en la península del Sinaí, en octubre de 2015, que acabó con la vida de 224 personas.

Rusia prohibió entonces los vuelos directos a El Cairo y Sharm El-Sheikh y la medida fue seguida por otros países, entre ellos el Reino Unido, segundo mercado emisor después del ruso. Aunque las investigaciones no han revelado todavía la razón del accidente, en enero, el presidente ruso, Vladimir Putin aprobó reanudar el tráfico aéreo entre Moscú y El Cairo, aunque siguen suspendidas las conexiones con Sharm el-Sheikh y Hurghada.

De momento, la aerolínea Sirius Aero ha anunciado que ya cuenta con el permiso para volar desde Moscú a El Cairo. Egyptair, por su parte, reanuda los vuelos a Moscú en abril. Mientras tanto, en el Reino Unido persisten las restricciones para volar a Sharm el-Sheikh. Londres, al igual que el Gobierno español, mantiene aún las advertencias sobre los viajes a Egipto.

Con el fin de compensar esa limitación a las llegadas, la Autoridad Estatal de Turismo de Egipto (ETA) lanzó en marzo una campaña centrada en Hurghada como el principal centro turístico del Mar Rojo, con la que pretende duplicar la cifra de turistas británicos.

Según datos oficiales, Egipto cuenta con 1.171 hoteles que suponen más de 200.000 habitaciones. Se estima que alrededor de 65.000 están en el Mar Rojo, 30.000 en el Gran Cairo y el resto en otras provincias. Una cifra que se incrementará en los próximos años con los nuevos proyectos anunciados. La cadena Hilton Worldwide planea agregar 2.500 habitaciones en siete establecimientos a fines de 2022. También el presidente de Travco Group anuncia que abrirá otros cuatro en el Mar Rojo este año.

Al igual que España, Egipto presenta una elevada dependencia de los países europeos. Su principal mercado emisor es Rusia, con una cuota superior al 25% -en 2014 superó los tres millones, su máximo histórico-. Les siguen los británicos, con unas llegadas que oscilaban entre los 800.000 y un millón, pero descendieron tras la suspensión de los vuelos (hasta los 320.000 en 2017). A continuación se sitúan alemanes e italianos, al tiempo que los mercados asiáticos aumentan su presencia.

¿La recuperación de Egipto afectará a España?

Las condiciones climatológicas de Egipto favorecen un mejor reparto de los flujos a lo largo de todo el año. En este sentido, Rocío Abella, directora de Deloitte Digital y sectores THLT (Travel, Hospitality, Leisure & Transport), señala que “ambos mercados -en referencia a España- son complementarios porque cuando es temporada alta para nosotros, para ellos no lo es”. Cree, por tanto, que “la recuperación de Egipto puede tener algún efecto sobre España, pero no es algo que deba preocuparnos en gran medida”.

Además, teniendo en cuenta los mercados emisores, considera que Egipto no va a ofrecer mucha competencia porque “el número de rusos es mucho más alto que en España, que se surte de mercados como el inglés, alemán y francés, con menor presencia en Egipto”.

Por otro lado, Abella, explica que “de todas las variables que estamos analizando, la que posiciona a Egipto es su competitividad en precios. Es su gran fortaleza, pero en España no se está pensando en competir en precio, se valoran otros atributos, como la seguridad o la infraestructura aérea”.

En cuanto a los riesgos que pueden afectar a este destino, “serían los relacionados con la estabilidad política y el terrorismo”, añade.

Abella destaca los esfuerzos que está realizando este país para recuperar la confianza de los viajeros, como el plan de turismo sostenible para 2020 o el proyecto de integración de las transacciones de Visa para facilitar el pago en cualquier formato.

Los principales destinos de sol y playa

Además, y aunque en la percepción de los turistas Egipto está más asociado al turismo cultural, su apuesta por la diversificación le ha convertido en competidor de España en sol y playa. Sus principales recursos se distribuyen en cuatro regiones: el Valle del Nilo, que concentra los vestigios históricos más importantes, desde El Cairo y su entorno hasta Luxor y Asuán; el Mar Rojo, destino vacacional de sol y playa por excelencia, con Sharm el Sheikh y Hurghada como principales centros turísticos; el llamado Mediterráneo blanco, con complejos turísticos de primera categoría y Alejandría como enclave más destacado; y el desierto occidental, el menos concurrido.

 

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