Diario 5766 16.12.2019 | 03:37
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Edición España. Cerca de 700 empleados afectados

Trabajadores de Thomas Cook: en la oficina a diario y de brazos cruzados

Han tenido que seguir acudiendo a las oficinas de Palma de Mallorca y Tenerife, aunque la mayoría ya no desempeña ninguna tarea y pasan la jornada laboral sin hacer nada 17 noviembre, 2019
  • Cuando Thomas Cook quebró el 23 de septiembre, su plantilla estaba formada por 22.000 trabajadores
  • En las sedes de Palma y Tenerife hay especialistas en reservas, receptivo, excursiones, traslados...
  • Los trabajadores pasan las horas del día entre cafés, cigarrillos y rumores, en un ambiente enrarecido

"Nos consideramos muy buenos profesionales. Es duro estar con los brazos cruzados aquí". La conversación tiene lugar en la entrada de las oficinas de Thomas Cook en Palma de Mallorca. A los periodistas no nos dejan ir más allá del vestíbulo. La empresa, en quiebra desde el pasado 23 de septiembre, está bajo administración concursal.

Al llegar a las oficinas de Thomas Cook, situadas en un polígono en las afueras de Palma, todo parece normal.

No se ven pancartas reivindicativas en el exterior, ni pasquines enganchados en las paredes, ni un papel en el suelo, a diferencia de lo que suele ocurrir en situaciones similares cuando una empresa se va al garete y los trabajadores se quedan en un limbo laboral.

De hecho, son las nueve de la mañana del viernes 15 de noviembre y por la puerta principal entran continuamente trabajadores camino a su jornada laboral.

Pero en la entrada no vemos a recepcionistas. Solo un encargado de seguridad. Algo aquí no encaja...

Vestíbulo del edificio Thomas Cook en Palma de Mallorca, el pasado viernes.

700 afectados en España

De los 22.000 trabajadores que el grupo Thomas Cook tenía en plantilla aquel fatídico 23 de septiembre, cerca de 700 pertenecen a sus empresas filiales españolas.

La mayoría trabajaban en este moderno edificio de Palma de Mallorca y cerca de medio centenar, en la sede de Tenerife (donde se encargaban del receptivo para Canarias y Andalucía).

"En estos momentos, solo 60 personas de la plantilla siguen desarrollando su trabajo diariamente en la oficina de Palma, algunos en temas administrativos. Otros como personal de apoyo a la división escandinava de Thomas Cook, esa parte no está muerta y entendemos que será subrogada a una nueva empresa para los mercados nórdicos", explica un representante de los trabajadores.

¿Y el resto de empleados? Desde que Thomas Cook quebró, han tenido que seguir viniendo a las sedes de la empresa (en Mallorca y Tenerife) para cumplir su jornada laboral de ocho horas. Solo para fichar. Aunque no hagan nada. No han sido despedidos aún y siguen cobrando sus salarios, pero con retrasos y de manera parcial.

"Estamos en un limbo, mientras negociamos con los administradores concursales. El 13 de noviembre cobramos la paga de octubre"

El grupo Thomas Cook empleaba en España a diferentes perfiles de trabajadores: administrativos; informáticos; responsables de receptivos y reservas; encargados de traslados y excursiones, etc.

Algunos trabajadores llevaban un año en la empresa. Otros tres. Pero muchos, 10, 20 ó más de 30 años incluso.

Situaciones complicadas

"Hubo gente que tras la quiebra se marchó, presentando baja voluntaria, pero eso significa que perdieron el derecho de indemnización. Ha habido situaciones muy complicadas: gente que necesitaba ingresos desesperadamente, matrimonios que trabajaban aquí, gente que ha tenido que poner en venta su casa... No todo el mundo tenía colchón financiero para aguantar", explica un representante de los trabajadores.

Pero la mayoría ha continuado yendo a fichar cada día, a pasar horas muertas "entre cafés, cigarrillos, rumores de radio makuto... Todo eso ha creado malestar y muchos nervios", dice un trabajador.

Trabajadores entrando y saliendo de las oficinas de Thomas Cook en Palma de Mallorca.

Comité de trabajadores

Pese a que Thomas Cook Spain contaba con casi 700 empleados, no existía un comité de empresa.

Tras la quiebra, los trabajadores tuvieron que organizar a toda prisa unas elecciones para escoger un comité de 13 representantes: 10 de ellos en representación de los trabajadores ubicados en Mallorca y otros tres representantes para los empleados de Canarias. Desde entonces han contado con el apoyo de los sindicatos CCOO y UGT, cuyos abogados les asesoran en las negociaciones.

"Las personas que fuimos elegidas para formar el comité de empresa no sabíamos nada de derecho laboral, así que estas últimas semanas han sido como hacer un master intensivo. Afortunadamente hemos contado con el apoyo de los sindicatos y sus abogados", apunta uno los 13 miembros de dicho comité.

"La gente nos hace preguntas constantemente y no siempre tienes las respuestas. Tienes que aguantar, no ponerte nervioso", dice otro integrante del comité de empresa.

Además, tras cada reunión que el comité de empresa mantiene con los administradores concursales, se realizan asambleas informativas con los trabajadores para ir explicando los avances.

Negociaciones abiertas

Hay varios frentes de negociación abiertos. Sobre todo, deben fijarse las indemnizaciones a las que tendrán derecho los trabajadores en función de su antigüedad y sueldo. Probablemente la empresa cubrirá una parte y el Fondo de Garantía Salarial, otra.

"Pero se requiere cierta paciencia en las negociaciones. Y los intereses de un empleado con 15 ó 20 años de antigüedad no son los mismos que empleados con menos de tres años, que querrían ver resuelta su situación cuanto antes", explica un representante de los trabajadores.

Un empleado con tres décadas en la compañía lo resumía así: "Lo que tenía en la mochila para la jubilación se ha roto"

De momento, se ha logrado que 60 trabajadores hayan podido acogerse a un sistema de permisos no retribuidos. "Dejas de cotizar en la empresa, para que puedas trabajar en otra, sin que pierdas los derechos adquiridos".

También se ha acordado que los administradores concursales comenzarán a conceder permisos retribuidos. Es decir, mientras no haya conclusión del ERE (en fase de negociación) los empleados no podrán ser contratados por otras empresas pero conservarán sus derechos y no tendrán la obligatoriedad de tener que ir a fichar cada día.

"Esto último será muy importante para rebajar la presión que significa tener que estar aquí cada día sin hacer nada, porque estas semanas han sido muy duras", dice un empleado.

De este modo, los trabajadores ya no tendrán que desplazarse hasta las oficinas cada día (con el coste económico y de tiempo que ello supone) y tendrán más facilidades para buscar nuevos empleos. En cualquier caso, siguen a disposición de la empresa si los necesita.
"Gracias a los permisos retribuidos, la gente no se quemará aquí sin hacer nada", reconoce un trabajador.

Orgullo de los veteranos

La situación está siendo vivida con especial intensidad y emoción por los trabajadores que llevan más años en la compañía. "Todos estamos muy orgullosos del trabajo que hemos realizado en Thomas Cook, contribuyendo durante años al crecimiento de la empresa", dice uno de ellos.

Otra negociación abierta consistirá en el traspaso de "unidades productivas" de Thomas Cook Spain. Es decir, que ciertos equipos de empleados puedan incorporarse a otras empresas del sector turístico, manteniendo las antigüedades y condiciones. Al menos, eso es lo que se pretende.

En el caso de Canarias, la plantilla estaba formada por medio centenar de trabajadores, con una antigüedad de entre 35 y 3 años, "todos ellos con una gran capacidad profesional", explica un profesional del sector turístico ajeno a la compañía pero con amigos en la empresa.

"Tanto es así que en los últimos años, durante la reestructuración inacabada, concentraron en Tenerife otros destinos como por ejemplo Canarias y Andalucía. Un departamento de reservas encargado del mercado británico, con cinco personas, hicieron en los últimos años el trabajo de más de 30 y con mucho éxito en su proceder", añade.

¿Cuándo se podrá cerrar el ERE de Thomas Cook Spain, llevarse a cabo los despidos y fijarse las indemnizaciones? El comité de empresa confía que antes de Navidades esta situación quede cerrada y que los trabajadores puedan iniciar una nueva etapa laboral en 2020. Aunque no todo el mundo tiene claro su futuro: "Los empleados mayores de 60 años lo van a tener complicado".

Avatar redactor Xavier Canalís Redactor en Economía

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