Diario 6061 25.11.2020 | 15:45
Hosteltur: Noticias de turismo
Edición España. Un análisis de Esther Mascaró

El Triángulo de las Bermudas de la industria turística y cómo salir de él

Ansias de viajar, búsquedas de vuelos y desconfianza: todo el mundo tiene claros los ingredientes, pero nadie conoce qué plato nos saldrá al final 29 octubre, 2020

Esta semana, según datos de Skyscanner, las búsquedas de vuelos a Canarias han crecido más de un 500% respecto a las búsquedas realizadas la semana pasada, antes de que el destino se abriera de nuevo a los mercados británico y alemán. Está claro que existe un deseo vivo de viajar, que hace que muchas personas se lancen a buscar vuelos a Canarias o a otros destinos, algo que puede que luego no se traduzca necesariamente en reservas. Porque es entonces cuando entra en juego el tercer ingrediente de nuestra receta: la desconfianza. Y ese es el Triángulo de las Bermudas del que hay que salir, si es posible derrotando a ese tercer ingrediente y aprovechando los otros dos.

Estamos ante una crisis de confianza. En la industria turística todo el mundo lo tiene claro: la gente tiene miedo de subirse a un avión. Pero no solamente de eso, la desconfianza alcanza todo el proceso y está por ver si el hecho de no tener que sufrir una cuarentena de regreso a casa, por ejemplo para los británicos, mejora la percepción y anima realmente al viaje.

I love Canarias

En Canarias lo han entendido. En 48 horas han sido capaces de ponerse de acuerdo sector privado y Gobierno autonómico y ver cómo podían ellos, según sus competencias, ofrecer seguridad a los turistas que lleguen y a los residentes. Por eso han sido capaces en ese tiempo récord de acordar que los turistas deberán presentar un test negativo a la llegada a sus alojamientos, hoteles, apartamentos y viviendas vacacionales -se entiende que oferta legal, claro-, y si no es el caso, deberán hacérselo antes de poder alojarse. Es un intento magistral de dar confianza al viajero (vea: Los turistas deberán aportar test negativo para alojarse en Canarias).

No hay otro camino. Cuando estábamos todos confinados, no solamente en España sino en medio mundo, no había posibilidades de viajar. Los aviones estaban parados. El silencio se abatió sobre la industria turística. A medida que las fronteras y los destinos han abierto de nuevo, viajar es posible. La oferta de vuelos no es la de siempre, por supuesto, pero porque la demanda tampoco lo es. Hasta el Pentágono nos dice que viajar en avión no es peligroso: El riesgo de contraer COVID-19 en aviones es del 0,003%, según el Pentágono.

Viajar es seguro

Y un estudio realizado por el INE del Reino Unido deja claro que hay "una diferencia insignificante" en las ratios de casos positivos entre personas que han viajado al extranjero y personas que no lo han hecho. De nuevo, la idea de que viajar es seguro. A pesar de que el verano ha sido un fiasco para los principales destinos españoles de sol y playa, no lo ha sido porque haya habido casos incontrolados de infección en hoteles o servicios turísticos, sino todo lo contrario. Los rebrotes aparecieron al final del verano y no fueron la causa de la cuarentena británica.

Viajar es seguro, pero la confianza del viajero en la seguridad de los viajes no remonta. Esta semana conocíamos que TUI pone a la venta el 5 de noviembre su programa de vacaciones de verano para 2022, dice que para dar opción a las familias a planificar mejor sus vacaciones "más allá del año que viene". Es una estrategia que quiere aprovechar esa ansia de viajar y evitar que choque contra el muro de la desconfianza que presumiblemente continuará en los próximos meses. ¿Quieres viajar? Reserva tus vacaciones de 2022... de 2021 no hablamos por si acaso. En TUI UK son perfectamente conscientes de esos tres ingredientes de los que hablábamos al principio (vea: TUI pone a la venta la semana que viene sus vacaciones de verano 2022).

La desconfianza es el enemigo a batir.

Los test ayudan, sin duda

Respecto a Canarias, todo el mundo menos el Gobierno central está poniendo lo que puede para que el regreso sea un éxito. Bueno, al menos no la incluyeron en el toque de queda, que de todas formas a partir del 9 de noviembre cada Comunidad Autónoma podrá decidir si levanta o mantiene.

TUI Holanda ha anunciado esta semana que pagará las pruebas PCR de sus clientes, como respuesta a la iniciativa del Gobierno de Canarias y los hoteleros (vea: TUI pagará los PCR a turistas de Países Bajos que vayan a Canarias), al menos inicialmente, en espera de ver si mantiene o no esta medida toda la temporada. Es innegable que el enemigo a batir es la desconfianza.

La semana pasada nos preguntábamos si los turistas británicos y alemanes volverían a Canarias sin test en los aeropuertos. Entonces algunos hoteleros apuntaban la posibilidad de hacer test en los alojamientos, aunque por supuesto opinaban que lo lógico era hacerlos en los aeropuertos. Y no solamente en los de destino, sino también en los de salida. Y no solamente a los turistas extranjeros, sino también a los nacionales. Y no solamente a los que vayan a alojarse en la oferta legal... ése es el único escollo de la valiente decisión tomada por los canarios para hacer valer sus competencias y legislar inteligentemente allí donde pueden, que es en el derecho de admisión.

Y como ocurre con la pescadilla que se muerde la cola, volvemos a la necesidad de resolver ese escollo, y de nuevo me parece que lo lógico sería que los test se hicieran en las puertas de entrada al destino y no en los alojamientos. La pelota vuelve a estar en el tejado del Gobierno central.

¿Y en Baleares?

Si las búsquedas de vuelos se resuelven en reservas concretas, el tercer ingrediente de la desconfianza habrá perdido peso. Pero si se quedan en deseos o en aspiraciones y las reservas no se materializan, la desconfianza habrá ganado otro round.

A la industria turística no le basta, en este momento, con pensar que en 2022 habrá otro verano. Faltan muchos meses para llegar y antes que renunciar a vencer la desconfianza hay medidas que es posible tomar. También para Baleares, donde el Gobierno autonómico está "estudiando" implantar los test, como ha hecho Canarias, "en el futuro" (vea: Baleares estudiará exigir PCR negativas a los turistas como Canarias).

¿O vamos a tirar por la borda los esfuerzos hechos por situar a Palma en el mapa turístico 365 días al año? ¿Y las campañas del Govern con el lema better in winter? ¿Renunciamos a todo ello ahora, sin luchar por seguir ahí? Me parece una opción peligrosa y un poco cobarde.

Es cierto, como dice el conseller balear de Turismo, Iago Negueruela, que la situación de Baleares y Canarias es distinta respecto a la temporada turística. Mientras en Canarias empieza la temporada alta, en Baleares empieza la baja. Pero generar ahora confianza puede ser fundamental para las reservas del futuro, para que Baleares no deje de estar en el radar de deseos de sus mercados emisores, para que sigan buscando vuelos a Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera aunque sea de cara al verano que viene, o al de 2022... o a este invierno. Generar confianza ahora es imprescindible, para no desaparecer de la imaginación de los ansiosos viajeros, ni de los circuitos de la conectividad aérea tanto de los corredores seguros como de las futuras programaciones de vuelos.

El enemigo es la desconfianza, y lo es hoy.

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