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La UE, con 43 países en contra

Guerra comercial por el impuesto a las emisiones de CO2

23 diciembre, 2011
  • La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, mandó el pasado viernes una carta a los máximos responsables comunitarios y a los Veintisiete en la que instaba a la UE a aplicar el sistema sólo a las compañías europeas, bajo la amenaza de tomar "me

El nuevo esquema europeo de comercio de emisiones podría llevar a una guerra comercial, advierte la Asociación de Transporte Aéreo Británica (BATA).

Un total de 43 países, entre los que se encuentran las más poderosas potencias mundiales, se oponen a su aplicación con la amenaza de otros impuestos o de restricciones a la utilización de sus respectivos espacios aéreos.

Tras el fallo emitido el miércoles por el Tribunal Europeo de Justicia, el sistema de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en ingles) de gases con efecto invernadero será aplicado a partir del 1 de enero de 2012 a todas las compañías aéreas que vuelen con origen o desino en cualquiera de los 27 Estados de la Unión Europea.
Sin embargo, con Estados Unidos, Canadá y otras compañías argumentando que los cargos que la UE pretende imponer violaría los convenios alcanzados en aviación y cambio climático, aumentan las preocupaciones de que el impuesto podría llevar a una guerra comercial.

Peligro de guerra

El director general de BATA, Simon Buck, afirmó que “las líneas aéreas de Reino Unido han apoyado consecuentemente la introducción del ETS de la Unión Europea como el primer paso en el desarrollo de un régimen de comercio de emisiones global. Sin embargo, los políticos del mundo no han logrado ponerse de acuerdo en torno a un sistema global”.
Buck ha agregado que BATA toma nota de la decisión del Tribunal de Justicia, pero “sigue preocupado por los crecientes signos de que la inclusión de la aviación en el ETS de la UE podría llevar a una muy perjudicial guerra comercial con otras regiones del mundo que a nadie le interesa”.

BATA señala que el sector británico lo acata y apoya pero esperan que “el Gobierno del Reino Unido nos asegure que las aerolíneas británicas no estarán sujetas a medidas de represalia por parte de los Estados que se oponen a la inclusión de la aviación en el ETS de la UE”.

43 países en contra

“Por lo menos 43 países se oponen a la medida de la UE”, advierte Tony Tyler, director general y presidente ejecutivo de la Asociación del Transporte Aéreo Internacional (IATA), organización que aglutina a 240 aerolíneas que representan el 84% del tráfico aéreo mundial de pasajeros.

EE UU, Canadá, China, Rusia, Brasil o México, entre varias decenas de países, se oponen a esta medida al considerar que perjudica sus vuelos de largo radio y reclaman que sus compañías sean exentas de pagar o, al menos, que sólo paguen por los gases liberados mientras sobrevuelan la UE.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, mandó el pasado viernes una carta a los máximos responsables comunitarios y a los Veintisiete en la que instaba a la UE a aplicar el sistema sólo a las compañías europeas, bajo la amenaza de tomar "medidas pertinentes" si no rectificaba.

China también ha amenazado con tomar medidas similares si la Unión Europea no rectifica su legislación, pero la Comisión Europea (CE) sigue reiterando una y otra vez que no dará marcha atrás. También Rusia e India han dado instrucciones a sus aerolíneas para que no acaten esta normativa, al mismo tiempo que el Congreso de EE UU está elaborando una normativa similar.

"Medidas unilaterales, extraterritoriales y distorsionadoras del mercado como el ETS de la UE no son el camino hacia delante. Lo que hace falta es un enfoque global acordado a través de la OACI, dijo Tyler.

El director de IATA afirmó que la industria del transporte aéreo se ha comprometido globalmente a mejorar la eficiencia de su gasto de combustible en un 1,5% anual hasta 2020, poner un tope a las emisiones netas a partir de ese año y reducir las emisiones a la mitad para el año 2050, tomando 2005 como año de referencia; “pero no vamos a llegar a un acuerdo sobre un enfoque global si los estados están tirándose piedras unos a otros porque Europa quiere actuar extraterritorialmente. Lo que se necesita ahora es que Europa trabaje con el resto del mundo a través de la OACI para lograr una solución global”, ha puntualizado.
IATA ha calculado que el coste inicial del ETS en 2012 podría suponer para la industria 900 millones de euros, una cifra que podría aumentar hasta los 2.800 millones en 2020. El pronóstico se basa en un precio de 13 euros por cada tonelada de CO2 en 2012, que aumentaría hasta los 20 euros en 2020.

‘Blanco’ económico

Por su parte, el responsable de asuntos regulatorios de TUI Travel, Eddie Redfern, ha expresado su preocupación por que las empresas europeas pueden verse acosadas o ser el blanco económico de los países no comunitarios como consecuencia del sistema aplicado por la UE.

Redfern apuntó: “Estamos preocupados por el número de países que se oponen al régimen y nos preocupa también que pueda haber una acción de represalia de aquellos que se oponen al ETS de la UE. Por consiguiente, instamos a los Estados Miembros a asegurar que las aerolíneas de la UE no serán discriminadas, creándose un nuevo ‘juego’ sin igualdad de condiciones”.

Sólo una batalla

La Unión Europea (UE) ganó el miércoles una batalla en los tribunales contra los países que se oponen al ETS que entrará en vigor el próximo 1 de enero. La decisión de la justicia europea responde a una demanda de la Asociación del Transporte Aéreo de América (EE UU) -Airlines for America-, varias aerolíneas estadounidenses, IATA y el Consejo de Aerolíneas Nacionales de Canadá.

Las demandantes consideran que la obligación de pagar por cada tonelada de CO2 que se emite en los trayectos con origen o destino en Europa contraviene la Convención de Chicago, que prohíbe este tipo de tasa impositiva a la aviación internacional.

El Tribunal de Justicia argumentó que los 27 no están obligados por la Convención de Chicago, al no ser parte firmante, y que el ETS no vulnera el derecho internacional, ya que la medida solo afecta a las aeronaves que aterrizan o despegan en la UE, momento en el que los aviones están sometidos a la plena jurisdicción comunitaria.

Después de la sentencia, la comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, ha anunciado que mantendrá “contactos constructivos con todo el mundo" durante la puesta en marcha de la polémica legislación.

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