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Valencia se juega su imagen en el mundo ante el turista de mayor nivel adquisitivo

2 diciembre, 2003
Suiza no es un país con tradición marinera. Sin embargo, los principales diarios suizos llevaban este fin de semana páginas de publicidad vinculadas a la Copa América en las que el nombre de Valencia, donde el barco suizo Alinghi defenderá en 2007 el título ganado este año en Nueva Zelanda, aparecía en grandes caracteres. Son los primeros efectos de la designación de la capital valenciana como sede para la próxima edición de las regatas más importantes del mundo. Y es que la promoción de la ciudad que va a llevar aparejada la competición, y más en un país de un poder adquisitivo tan elevado, sería impensable afrontarla desde los organismos públicos. Sólo en 2000, la prensa escrita de todo el mundo recogió más de 50.000 artículos sobre el acontecimiento celebrado en Aukland (Nueva Zelanda). La Copa América ha puesto a Valencia en el mapa.
Suiza no es un país con tradición marinera. Sin embargo, los principales diarios suizos llevaban este fin de semana páginas de publicidad vinculadas a la Copa América en las que el nombre de Valencia, donde el barco suizo Alinghi defenderá en 2007 el título ganado este año en Nueva Zelanda, aparecía en grandes caracteres. Son los primeros efectos de la designación de la capital valenciana como sede para la próxima edición de las regatas más importantes del mundo. Y es que la promoción de la ciudad que va a llevar aparejada la competición, y más en un país de un poder adquisitivo tan elevado, sería impensable afrontarla desde los organismos públicos. Sólo en 2000, la prensa escrita de todo el mundo recogió más de 50.000 artículos sobre el acontecimiento celebrado en Aukland (Nueva Zelanda). La Copa América ha puesto a Valencia en el mapa. Un mapa selecto, ya que la vela es un deporte que lleva aparejado un elevado nivel económico, tanto de aquellos que lo practican como de los que la viven como espectadores. Y ese dinero es el que ha abierto el apetito de varios sectores, vinculados mayoritariamente al turismo. Hoteles, pisos de alquiler o de venta, restaurantes, agencias de viajes o amarres en los puertos deportivos han empezado a tomar posiciones ante lo que se promete una lluvia de dinero que, basándose en los cálculos de la edición de 2000 de la Copa América, se ha situado en unos 1.500 millones de euros. Esta cantidad posiblemente se pueda superar por el mero hecho de que habrá más participantes que entonces en la copa Louis Vuitton (la competición previa que elige al barco que se enfrentará al Alinghi) y también por la situación geográfica de España frente a Nueva Zelanda. Un hecho nada baladí, ya que afectará tanto en el número de visitantes como en las audiencias televisivas, puesto que los horarios son mejores, lo que atraerá mejores patrocinios publicitarios. En la pasada edición más de 100 cadenas de televisión de todo el mundo retransmitieron 2.797 horas para 211 países. Según las estimaciones mencionadas, los hoteles de Aukland ingresaron durante la competición más de 60 millones de euros. En este punto, curiosamente, Valencia lleva preparándose desde hace algunos años para este evento sin saber casi ni de su existencia. Y es que desde un déficit de plazas de hotel se estaba llegando a una situación que preocupaba al propio sector. Según el presidente de la Federación Empresarial Hotelera de Valencia, Miguel Ángel Fernández Torán, 'el evento supondrá un alivio para un sector que veía como las ratios de ocupación y de beneficio por habitación caían en los últimos años por el exceso de oferta'. Lo que destaca en este aumento es la calidad de esas camas, ya que la mayoría de hoteles que se han construido de nueva planta son de cuatro y cinco estrellas, algo que el nivel de la competición va a exigir. No en vano, el patrón del barco que posee la Copa América, Ernesto Bertarelli, está considerado como el hombre más rico de Suiza, con una fortuna valorada en 9.000 millones de euros. Equipos de más de 100 personas cada uno necesitan un alojamiento para ellos y sus familias durante meses, ya que las tripulaciones se trasladan a la ciudad hasta con años de antelación. Las constructoras, que en Aukland ingresaron más de 100 millones, ya han notado un aumento de la demanda en sus promociones próximas al puerto de Valencia, si bien es imposible discernir qué grado de especulación hay. La industria del ocio será otra de las grandes beneficiadas. Restaurantes, espacios como la Ciudad de las Artes y las Ciencias o las tiendas también quieren su parte de un pastel que en Aukland deparó 30 millones de euros. De hecho, la patronal de las grandes superficies, Anged, se ha apresurado a solicitar para Valencia libertad de horarios amparándose en que la ciudad se ha convertido ya en municipio turístico. Y aún quedan pendientes los 70 millones que se estiman que ingresarán las empresas de transportes. Dado que Valencia seguirá a tres horas de coche con Madrid y a casi cuatro de tren, el aeropuerto de Manises aspira a que las compañías aéreas enlacen Valencia con las principales ciudades, algo que no ocurre en la actualidad. De hecho, Valencia sólo tiene un vuelo directo a Suiza, el país organizador. (J.C., diario Cinco Días, 02/12/03)

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