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Hosteltur: Noticias de turismo
Un análisis de Vivi Hinojosa

¿La lactancia materna puede ofender en un hotel de lujo?

6 diciembre, 2014

Análisis/ El titular de este análisis debería reducirse a plantear la pregunta de si ver amamantar puede ofender a alguien, sea donde sea, pero como el hecho en sí se ha producido en un hotel de lujo de Londres, el Claridge’s para más señas, acotaremos la cuestión a esa ubicación. Javier Ortiz, cofundador y CEO de la agencia digital Sextaplanta, nos pone sobre aviso en su blog Habitación61.

El Hotel Claridge’s de Londres fue el escenario de una escena cuando menos rocambolesca, en la tercera acepción que admite la RAE: inverosímil. Inverosímil porque haya ocurrido en pleno siglo XXI. Situaciones como ésta me hacen pensar que el ser humano, en lugar de evolucionar, involuciona.

El hecho ocurrido en sí es bochornoso, pero no por Louise Burns, la mujer que estaba dando de mamar a su hijo mientras tomaba el té en el hotel y se tuvo que poner una servilleta por encima “para no ofender a nadie”, sino por la actitud de los responsables del establecimiento.

Como bien dice ella misma, llamaba más la atención con la servilleta que sin ella. Fotos subidas a Twitter por su madre.Como bien dice ella misma, llamaba más la atención con la servilleta que sin ella. Fotos subidas a Twitter por su madre.

Por las fotos que subió su madre a Twitter, le estaba amamantando de una manera bastante discreta, pero es que aunque no hubiera sido así. ¿Cómo se creen todos esos potenciales “ofendidos” que fueron alimentados cuando nacieron? Sí, sí, a los del hotel seguramente su madre también les dio el pecho. ¿Es que tienen que esconderse para hacerlo como si estuvieran haciendo algo feo, sucio, malo? No, señores, es la pura naturaleza.

Y que conste que no tengo hijos, pero me siento ofendida personalmente ante ataques sin sentido como éste. Sólo pienso en la humillación que debió de sentir al requerirle que se tapara. En declaraciones realizadas a The Guardian afirmó que su primera reacción fue romper a llorar. La mía ahora mismo es de vergüenza por que alguien pueda considerar ofensivo algo tan natural como alimentar a tu hijo, algo que hemos vivido todos aunque ahora no nos acordemos.

Lo más triste es que no fue la reacción personal del camarero, sino que un supervisor le informó que era política del hotel, pidiéndole disculpas, eso sí. Pues a mí me avergüenza que en pleno siglo XXI un hotel tenga ese tipo de política así que, no es que vaya mucho por Londres ni que ése sea mi alojamiento habitual, pero a mí ya me han visto por allí.

Encuesta

Lo que me reafirma en mi teoría de que vamos para atrás como los cangrejos son los resultados de la encuesta realizada por el Huffington Post aprovechando la publicación de la noticia: casi al 20% de los que han respondido a la pregunta les resulta “muy incómodo presenciar estas escenas”. Yo les preguntaría cómo creen que les alimentaron sus madres. Prefiero quedarme con el 57% a los que, como a mí, nos parece humillante que las madres tengan que cubrirse para amamantar.

Resultados de la encuesta realizada por el Huffington Post.Resultados de la encuesta realizada por el Huffington Post.

Pero si hasta el Gobierno británico ha tenido que incluir en su Ley de Igualdad de 2010, antes de ayer como quien dice, que sea ilegal pedir a una mujer que esté dando de mamar a su bebé salir de un establecimiento público como una cafetería, restaurante, tienda o transporte público, según recuerda The Guardian. Insisto: ¿en qué siglo estamos para que una ley tenga que sancionar algo que es de sentido común?

Y no se crean que el hotel ha dado marcha atrás, ya que ha zanjado el asunto con un ambiguo mensaje en su cuenta de Twitter, en el que se limitan a mostrar su tristeza por la conversación, asegurando que "apoyamos la lactancia materna y estamos buscando mejores maneras de comunicar que está avanzando".

Mi única esperanza es que éste sea un hecho aislado y que no sea lo habitual, pero como ni lo he visto ni lo he sufrido en carne propia, no podría asegurarlo.

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Comentarios 1
Desde luego Vivi y Eva, no es muy normal que alguien se ofenda por algo así. Y aún más, es sorprendente que esto pase en el siglo XXI y sobre todo en un país supuestamente civilizado como es Inglaterra. Pero lo que más me impactó de la noticia es el relato de la madre cuando dice: “Mi reacción inicial fue romper a llorar. Este era mi tercer bebé. Tuve problemas para dar de mamar a los dos primeros pero éste estaba yendo bien. No esperaba ser amonestada en un hotel del centro de Londres”. Todos los que hemos tenido hijos sabemos lo que es esto y francamente las palabras de la madre demuestran por lo que se pasa. Un saludo,

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