La Intifada palestina asesta contundente golpe a la industria turística israelí

Casi diez meses de Intifada (sublevación palestina) sumieron a la industria turística israelí en la depresión, al igual que la Macabiada, los juegos olímpicos judíos, que estuvieron a punto de ser anulados.

Casi diez meses de Intifada (sublevación palestina) sumieron a la industria turística israelí en la depresión, al igual que la Macabiada, los juegos olímpicos judíos, que estuvieron a punto de ser anulados. "Se trata de la crisis más profunda y larga de todas las que hemos vivido y lo peor es que no vemos su fin en el horizonte", afirmó a la AFP el director general de la Asociación Israelí de Hoteleros, Avi Rosenthal. Una portavoz del ministerio de Turismo, Nitza Ilan, apoyó esta opinión y adelantó la cifra de mil quinientos millones de dólares de pérdidas para Israel desde el comienzo de la Intifada, el pasado 28 de septiembre. Recientemente, el ministro de Turismo, Rehavam Zeevi, divulgó estadísticas alarmantes sobre despidos: 15.000 de los 36.000 empleados en la industria hotelera, y entre 50.000 y 60.000 de los 220.000 trabajadores en el conjunto del sector turístico. De los 350 establecimientos hoteleros en el país, 25 ya cerraron sus puertas, indicó. El Isrotel, un "cinco estrellas" de Jerusalén, tuvo la mala idea de inaugurar sus instalaciones a finales de septiembre. Construido cerca de los Jerusalem Capital Studios, donde se encuentran las oficinas de la prensa internacional, el hotel sólo albergó a enviados especiales encargados de cubrir los acontecimientos y judíos ultraortodoxos atraídos por los "precios de lanzamiento": 79 dólares, mientras que la habitación en los hoteles de esa categoría suele costar el triple. La situación en Jerusalén y Tel Aviv no es brillante: la primera perdió a sus peregrinos (40 % menos de ocupación en las 9.500 camas de la Ciudad Santa) y la segunda a sus hombres de negocios (entre el 45 y el 50% menos). Pero en Netanya, ciudad balnearia del Mediterráneo, aún es peor (con una caída del 50%) y en Nazaret "roza decididamente la catástrofe", lamentó Rosenthal. En cambio, añadió con satisfacción, el verano se presenta mejor para las 10.000 camas de Eilat, en el Mar Rojo, y las 3.500 del Mar Muerto, que casi están completas. Los clientes israelíes son más numerosos, ya que estas regiones del país están menos expuestas al terrorismo por su ubicación. Pero en su conjunto, el año turístico está mal encauzado, con sólo 583.500 visitantes entre enero y mayo, en comparación con el anterior, el mejor en la historia del país, con 1.141,000 turistas en el mismo periodo, frente a los 874.524 de 1999. No obstante, se declara optimista. "Cuando haya un acuerdo de paz, podremos traer de nuevo a los turistas e incluso aumentar su número, ya que Israel es uno de los grandes centros turísticos del mundo", estimó. "Terminaremos el año 2001 con probablemente 1,6 millones, en vez de los 3 millones que esperábamos", concluyó. 

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