El turismo tiene un gran peso en la economía insular

Baleares busca el equilibrio

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El turismo es una gran fuente de riqueza en Baleares y su aportación al PIB y al empleo no ha parado de crecer. Sin embargo, el impacto negativo de algunas prácticas es innegable, la población empieza a acusar los efectos de la masificación, el sector busca ser más competitivo y, como colofón, la aplicación de una tasa turística por parte del Govern parece inevitable.

Baleares tiene una fuerte dependencia del turismo, que representa el 45,5% de su Producto Interior Bruto (PIB), según el último informe Impactur Baleares elaborado por Exceltur con datos de 2013. Esto supone un total de 11.857 millones de euros, y lo que es más significativo, su cuota no ha dejado de crecer, pues en 2008 era del 42%.

También se ha estado incrementando su importancia como generador de empleo, pues ha pasado a suponer el 34,8%, un total de 153.059 personas, frente al 29,2%
quera en 2008.

El turismo se lleva el 14,9% del gasto público, 542 millones de euros, pero sin embargo paga el 39,2% de los impuestos, suponiendo 2.246 millones de euros en la
recaudación, datos ambos que apenas han cambiado en los últimos años.

Precisamente de la presión fiscal es de lo que más se queja el sector turístico. Según una encuesta de la Fundación Gadeso en junio de 2015, la necesidad de reducir impuestos es la mayor prioridad en cuanto a lo que el empresariado pedía al nuevoGobierno autonómico salido de las urnas. Un 67% lo señalaba como primordial,mientras que un 42% apuntaba la inversión en zonas turísticas maduras, un 32% marcaba la regulación del todo incluido y sólo un 11% consideraba necesaria una mayor apuesta por la conservación del medio ambiente y el territorio.

A pesar de la oposición del sector turístico, el Govern balear insiste en que implantará una tasa turística en 2016. Considera que un impuesto turístico “es absolutamente necesario” para mejorar la competitividad de las islas y luego reinvertir esos fondos en la mejora del producto turístico.

La idea del Ejecutivo balear es que los visitantes colaboren en el mantenimiento
de las infraestructuras. Según el conseller de Innovación, Investigación y Turismo,
Biel Barceló se trata de “una filosofía que se ha extendido en Europa”. Destaca la
excesiva dependencia global del turismo de masas y los “efectos negativos derivados
de la congestión y la saturación”.

La Playa de Palma es una de las zonas más masificadas.La Playa de Palma es una de las zonas más masificadas.

La tasa turística, cuyo precio podría estar entre dos y tres euros la noche, se aplicará
también a los residentes, y la recaudación será destinada a mejorar zonas turísticas,
preservar el medio ambiente y a recuperar el patrimonio histórico y cultural.

Sin embargo, su aplicación ha contado desde el primer momento con el rechazo
del sector empresarial, en especial del hotelero. La Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) considera que la implantación de este impuesto supondrá pérdidas millonarias para las empresas y para la economía de Baleares, y cree que debería haberse buscado otra fórmula para conseguir financiación. Coincide la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF), mientras que la Asociación Hotelera de Menorca (Ashome) considera que esta isla -y los hoteleros- ya ha hecho los deberes en cuanto a protección del territorio, ya está sometida a normas específicas en busca de la sostenibilidad.

El presidente de Ashome, Luis Pablo Casals, podría estar de acuerdo con el impuesto si el 100% de lo recaudado en Menorca revirtiera en Menorca. Otro informe de Gadeso del pasado mes de julio muestra que la población balear considera que el producto turístico sufre demasiada estacionalidad y no es suficientemente competitivo, y una gran mayoría de la población (81%) cree que se debe aumentar la protección del territorio y el patrimonio natural, no sólo por su valor paisajístico y ecológico, sino como componente básico del producto turístico y por tanto de la economía balear.

Según el catedrático de la UIB, Eugenio Aguiló, consejero delegado de Imagine
Tourism Consulting
, el modelo puede ser sostenible a largo plazo pero “se precisa poner en marcha proyectos desestacionalizadores”, planes para aumentar la categoría de los establecimientos y diversificación de las fuentes de financiación.Un impuesto turístico sólo sería aplicable “cuando un porcentaje muy elevado de la
oferta de alojamientos esté legalizada turísticamente, cosa que hoy no ocurre”.

Este reportaje forma parte del tema de portada de la revista HOSTELTUR de noviembre, que puede descargarse como pdf en este enlace.

 

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