Entrevista a Josep Francesc Valls

Análisis del Black Friday en el turismo: ha habido improvisación

"Se ha abierto un tapón que ayuda a desestacionalizar compras"

Agencias de viajes, hoteles y aerolíneas se han lanzado este año masivamente al Black Friday, un tipo de promoción que normalmente se reservaba para artículos de moda, electrónica, etc. Pero según apunta Josep Francesc Valls, catedrático en la escuela de negocios ESADE, no todas las empresas turísticas están preparadas para lanzar este tipo de superdescuentos y además se ha detectado improvisación.

¿Tiene sentido el Black Friday para el sector turístico?

Este año, con el Black Friday, hemos visto que se han agrupado elementos de un fenómeno al alza, a medida que se han ido añadiendo empresas de todo tipo. Lo que en principio era la adopción de un hábito importado desde EEUU ha sido visto como una oportunidad por todas las empresas.

¿Y eso por qué?

Venimos de un período en que hemos sido timoratos en las compras y de repente, la suma de esfuerzos ha convertido estos días en un gran puente de rebajas, por lo que todo el mundo se ha añadido. Estamos ante una explosión del consumo, de compras por impulso. Por eso es lógico y oportuno que las empresas del sector turístico también se hayan añadido, aunque tarde.

Josep Francesc Valls.Josep Francesc Valls.

¿Qué puede suponer para el turismo la popularización del Black Friday?

Se ha abierto un tapón y esto puede ayudar a la desestacionalización de las compras. Pero hay un aspecto negativo...

¿De qué problema se trata?

Muchas empresas que se han lanzado a hacer estas rebajas exageradas se sitúan en una situación de vender al precio que sea. Y no todas las empresas del sector turístico están preparadas para aplicar reducciones drásticas de precios, del 30% al 50%, de un día para otro. Porque esto requiere un replanteamiento del modelo de negocio, una reducción previa de costes y una estructura adaptada a esos precios móviles como los que estamos viendo de repente.

¿Por tanto?

Aunque en el Black Friday se haya vendido lo que no salía antes, si previamente no se han llevado a cabo los cambios que acabo de citar, esto no mejora ni los márgenes ni los beneficios de las empresas.

¿Considera entonces que no todas las empresas turísticas tendrían la capacidad para ofrecer los descuentos del Black Friday?

No todas las empresas están preparadas para aplicar esos descuentos drásticos en cualquier momento del año: primero tienen que ordenar sus estructuras productivas, comprando a sus proveedores a precios distintos. Y de hecho, tengo la impresión que mucha oferta turística de este Black Friday se ha hecho a cuenta de los márgenes y los beneficios.

¿Su conclusión?

Se han logrando vender stocks de habitaciones, billetes aéreos, etc, pero creo que ha habido mucha improvisación.

 

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