Aunque el sistema está en pruebas, los primeros resultados son prometedores.

Robots para el equipaje

Los robots hace tiempo que salieron del entorno industrial y se han “colado” poco a poco en nuestra vida cotidiana.

¿Quién no encuentra una verdadera lata el facturar las maletas, pasearse por el aeropuerto hasta encontrar el mostrador adecuado y luego ir hasta el control de acceso? ¿No sería mejor que un robot se encargara de la maleta mientras nos tomamos un café y luego embarcamos? Pues ya es posible.

En la industria la robótica es a la vez una gran bendición y una maldición. Lo primero porque las máquinas pueden trabajar en entornos nocivos para la salud, y lo segundo porque muchos argumentan que quitan puestos de trabajo. Pero los robots hace tiempo que salieron del entorno industrial y se han “colado” poco a poco en nuestra vida cotidiana. Ahora tenemos robots que pueden barrer el suelo por nosotros, robots de cocina que lo hacen todo sin nuestra supervisión, etc. Y ya se está experimentando con los primeros coches autónomos, que no son otra cosa que robots que saben conducir. Así que, aunque admiremos los avances en la tecnología, ya nadie se maravilla demasiado de las diferentes ayudas robóticas que recibimos en nuestra vida cotidiana.

Robots para el equipaje

Y es aquí donde entra en escena “Leo”. Un robot diseñado específicamente para acelerar el proceso de facturar equipajes en los aeropuertos, por SITA (www.sita.aero). La idea que hay detrás de este ayudante mecanizado es que basta con dejar la maleta en el dispositivo (debajo de la puerta corredera que, en la foto, tiene el logo de SITA), que nos imprimirá la etiqueta para la misma en base al billete que escaneemos primero, y también nos dará un recibo. Luego el robot cierra la compuerta para que nadie pueda acceder a la maleta (algo que las fuerzas de seguridad agradecen enormemente) y se la lleva al lugar de facturación apropiado, donde un empleado la reunirá con las demás maletas del vuelo. Podéis ver un vídeo del funcionamiento aquí

El proceso de facturación apenas dura un minuto, evita cualquier tipo de cola y, lo que es más importante, no requiere que vayamos hasta el mostrador de la línea aérea que nos va a llevar a nuestro destino. Basta con encontrar un “Leo” libre, y el robot se encargará de cruzar el aeropuerto hasta el lugar apropiado, mientras nosotros nos podemos dirigir a nuestra puerta de embarque, visitar el Duty Free o tomar un tentempié.

Aunque el sistema está en pruebas, los primeros resultados son prometedores y el robot circula con gran seguridad por el aeropuerto entre las personas, sin chocar con nadie. Quizá, si las pruebas piloto salen bien, pronto los pasillos de los aeropuertos estén llenos de cajas blancas con ruedas que van de aquí para allá, mientras que los humanos están todos en las cafeterías y tiendas. Y con mucho menos estrés del que todos tenemos ahora al viajar…

 

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