Diario 5429 15.11.2018 | 15:33
Hosteltur: Noticias de turismo
​Un análisis de José Manuel de la Rosa

Carlyle lava su culpa por la quiebra de Orizonia a precio de saldo

23 marzo, 2017
  • Esos 10 millones irán casi en su totalidad a satisfacer indemnizaciones de los ex trabajadores de Orizonia, y no cubrirá ni la mitad de los casi 30 millones de euros necesarios
  • Carlyle confiaba en pagar los créditos con los beneficios de Orizonia y vender posteriormente el grupo en lo que hubiera sido un negocio redondo de escasa inversión
  • El fondo se irá de rositas por el módico precio de 10 millones de euros, que son 16 veces menos que los 160 en que valoraba el destrozo hecho la Fiscalía

Análisis/ La Fiscalía había puesto precio a la culpabilidad de Carlyle en la quiebra de Orizonia: 160 millones de euros. Pero al final la Administración concursal ha decidido que más vale pájaro en mano, y ha aceptado los 10 millones que ofrece Carlyle por lavar su responsabilidad, tal y como adelantaba en primicia este diario el pasado martes.

Al final se trata de ser pragmáticos, han debido pensar los concursales de Orizonia. Más vale coger en unos días esos diez millones que ofrece la firma de capital riesgo Carlyle, que llegar a juicio y demorar el caso varios años más, con los previsibles recursos.

Además, también existía la posibilidad de que el fondo norteamericano pusiera en marcha el poderío de sus equipos jurídicos para rebatir su culpabilidad. Vamos, que a los concursales se les ha pasado por la cabeza que, años después, hubiera acabado no pagando nada Carlyle.

De modo que, si finalmente el juez admite el acuerdo entre las partes (Administración concursal de Orizonia y Carlyle), el fondo se irá de rositas y con la conciencia limpia y tranquila por el módico precio -para una multinacional de esa envergadura- de 10 millones de euros, que son 16 veces menos que los 160 en que valoraba el destrozo hecho la Fiscalía.

Esos 10 millones irán casi en su totalidad a satisfacer indemnizaciones de los ex trabajadores de Orizonia, y no cubrirá ni la mitad de los casi 30 millones de euros necesarios para tal fin, pero “menos da una piedra”, habrán pensado los concursales, con la experiencia de otros concursos en los que, tras años de proceso, no ha salido en claro ni un euro.

Carlyle compró Orizonia sin apenas pagar

Cuatro años después de la desaparición del que fuera segundo grupo turístico español, merece la pena recordar los motivos de la quiebra. Los informes concursales argumentan claramente que Carlyle es el único responsable de la caída de Orizonia, y el origen está en el principio, cuando el fondo compró a Iberostar su división emisora en 2006.

El problema es que el fondo estadounidense lo compró mediante deuda, el método del famoso apalancamiento. La firma de inversión aportó menos del 19% del coste de adquisición, el resto del dinero lo prestaron entidades financieras. Así, a la vez que Orizonia conseguía resultados de explotación positivos año tras año, debía hacer frente a los intereses generados por los créditos de Carlyle llegando a pagar el doble de lo que ganaba.

Es decir, Carlyle confiaba en pagar los créditos con los beneficios de Orizonia y vender posteriormente el grupo en lo que hubiera sido un negocio redondo de escasa inversión y altísimo rendimiento, la pura especulación de los fondos. Pero no contaba con la llegada de la crisis.

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