Sus modelos turísticos dejan de lado la obsesión por crecer

Madrid y Barcelona, ¿el fin de la rivalidad?

Madrid y Barcelona compiten en muchos ámbitos pero curiosamente ninguna de las dos parece estar obsesionada ahora por atraer más turistas que la otra. De hecho, ambas urbes están desplegando medidas en aspectos de alojamiento y de gestión del destino para frenar y redistribuir el flujo de visitantes.

Barcelona contaba con 27.000 habitaciones de hotel hace una década. Hoy esa cifra llega a las 36.000. Y a pesar del Plan Especial de Alojamientos Turísticos (PEUAT), una moratoria hotelera por zonas aprobada por el Ayuntamiento en enero de 2017, la apertura de nuevos hoteles -que no se han visto afectados por esta normativa- no va a detenerse. La firma Bric Consulting prevé que la ciudad alcanzará las 38.000 plazas el año que viene. Aún así, “los 29 proyectos hoteleros que sí han sido suspendidos debido a la moratoria hubieran creado 640 empleos directos”, según apunta dicha firma.

Lo cierto es que la aprobación del PEUAT, en un clima de creciente rechazo social al turismo en Barcelona, ha causado un gran malestar en el Gremio Hotelero de Barcelona. Esta asociación empresarial tradicionalmente había mantenido muy buenas relaciones con los sucesivos gobiernos municipales socialistas y convergentes. Pero el PEUAT fue impulsado por el gobierno municipal de Ada Colau (Barcelona en Comú) y apoyado con los votos de PSC y ERC.

“No compartimos el concepto de decrecimiento en el ámbito de una actividad clave para la ciudad. Se tiene que propiciar el crecimiento: en los principales ejes de la ciudad, en los edificios históricos y mediante un tratamiento diferente de las zonas específicas”, apuntan fuentes del gremio hotelero.

Pero el concejal de Turismo, Agustí Colom, defiende el PEUAT a capa y espada: “¿Un mercado puede aguantar de golpe un crecimiento de 20.000 plazas? Cuando sufrimos la burbuja inmobiliaria, muchos decían ‘Dejad que los mercados actúen’ y luego todos se lamentaron… La Administración tiene que actuar”, remarca el concejal.

“Las consecuencias económicas de la moratoria hotelera se han confirmado: mayores precios que aumentan la rentabilidad de los hoteles existentes, aumento del valor de los activos, nueva oferta en los municipios vecinos e incremento de la oferta irregular”, dice Joan Bóveda, miembro de la comisión de “Economía del Turismo” del Colegio de Economistas de Cataluña.

Mayor rentabilidad hotelera

Según este experto, la facturación anual de una habitación de hotel de 4 estrellas era de 43.600 euros antes de la moratoria y ahora es de 47.000. Y el valor de esa habitación, si se vendiera a un inversor, ha pasado de 174.000 euros a 260.000. Por otra parte, vaticina que en seis años Barcelona pasará de las 73.000 camas de hotel actuales a 90.000, a las que se sumarán varios miles que se van a construir en municipios limítrofes. Además, asegura Joan Bóveda, “el PEUAT no cambiará nada de cara al ciudadano, porque regular el alojamiento no es regular el turismo”.

Colom admite que podría pasar así: “La demanda se regula a través de la oferta y los precios. El PEUAT tendrá efectos para ordenar la demanda”.


Madrid, por su parte, no aplicará una moratoria hotelera porque “no se han producido problemas de saturación similares a otras ciudades como Barcelona”. Así lo expone un estudio presentado en enero por el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento, José Manuel Calvo.

El informe establece una comparación con otras ciudades españolas y europeas y, entre otras conclusiones, destaca que Madrid no alcanza la intensidad registrada en la Ciudad Condal, pese a que se aprecia una importante concentración de la oferta de hospedaje en el centro.

Señala, además, que la capital de España lidera la oferta de plazas hoteleras en las cinco principales ciudades españolas, con 81.765 camas. Entre 2006 y 2015, la oferta se ha incrementado en un 24%, muy por debajo de Barcelona, con más del 53% .

En los últimos años se han abierto numerosos hoteles en la Gran Vía y en sus aledaños, especialmente en los barrios de Sol y Cortes. Resurge la Plaza de España, tras varios años en un segundo plano, rodeada de nuevos establecimientos.

En este contexto, el consistorio ha optado por controlar la proliferación de alojamientos en el centro de la ciudad y tomar medidas preventivas para evitar fenómenos como la gentrificación (elitización residencial)

Pero la moratoria no está del todo descartada. El Ayuntamiento quiere contar con herramientas legales por si en el futuro tuviera que actuar contra la multiplicación de alojamientos. El delegado de Desarrollo Urbano Sostenible ha anunciado que hará una consulta a la Comisión de Interpretación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para que aclare qué instrumentos se pueden utilizar para evitar el desarrollo de establecimientos turísticos en zonas que pudieran llegar a concentrar un exceso de oferta. El objetivo es evitar o restringir el cambio de uso de los edificios.

Pisos turísticos

En Barcelona sólo 9.606 pisos turísticos tienen licencia. Pero durante la semana del Mobile World Congress, Airbnb llegó a comercializar 17.100 viviendas de uso turístico en la ciudad, que sumaban cerca de 54.000 camas, según datos de la empresa inAtlas.

Y eso a pesar de que Barcelona es probablemente la ciudad europea que más medios está destinando para obligar a dicha plataforma a comercializar sólo pisos turísticos con licencia. El concejal de Turismo asegura que en el plazo de un año se producirán “avances sustanciales” en la erradicación de la oferta ilegal de alojamiento.

De hecho, tras la puesta en marcha, en julio de 2016, de un “plan de choque” contra los pisos turísticos ilegales, en sólo seis meses ya se habían abierto 3.600 expedientes. “Y de las 12 primeras plataformas que comercializan viviendas de uso turístico, hoy sólo una sigue publicitando pisos sin licencia”, explica Agustí Colom.

A pesar de los esfuerzos del consistorio, Joan Molas, presidente de la patronal hotelera CEHAT, ve la batalla perdida... A no ser que Barcelona y todos los destinos turísticos de España pidan auxilio a la Dirección General de Telecomunicaciones del Gobierno central. “Los ayuntamientos no tienen posibilidad de controlar por su cuenta estas plataformas de alquiler turístico. Esto sólo será posible si el Estado español llega a un acuerdo con ellas”, señala.

En todo caso, apunta que no tiene sentido que el Ayuntamiento impida el crecimiento de la planta hotelera en Barcelona, a través del nuevo Plan Especial de Alojamientos Turísticos, mientras miles de camas en alojamientos ilegales sigan campanado a sus anchas.

La proliferación de vivienda turística es también uno de los principales problemas que tiene Madrid, según reconocen desde el Ayuntamiento. En este sentido, la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) exige que tanto la Comunidad de Madrid como el Ayuntamiento de la ciudad aprueben una normativa eficaz que regule este tipo de alojamiento.

Cataluña fue la primera comunidad autónoma en crear una ley para regular esta actividad, Madrid aprobó un decreto en 2014, pero en junio del pasado año fue anulado por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). La normativa estipulaba que las viviendas de uso turístico no podrían contratarse por menos de cinco días, una condición que a juicio del tribunal restringe la competencia que no se justifica ni en la protección al usuario ni en la lucha fiscal.

La AEHM denuncia que la regulación y las sanciones sobre este tipo de alojamiento no se ponen en marcha, lo que incrementa el malestar en el sector hotelero de la región. En consecuencia, la secretaria general de esta asociación, Mar de Miguel, pide que “exista una normativa efectiva de obligado cumplimiento para poder abrir y registrar estos establecimientos”.

Los expertos y vecinos alertan de que esta situación está expulsando a la población residente en los barrios más céntricos. Incluso algunos estudios, como el realizado por la firma Alquiler Seguro, indican que la demanda de alquiler residencial se está trasladando a la periferia por el incremento de los precios ante la proliferación de los apartamentos turísticos.

Gestión y promoción

Sea por los pisos turísticos ilegales o por el hecho de que los visitantes se concentran en unos barrios determinados de la ciudad -Barrio Gótico, Barceloneta, las Ramblas, alrededores de la Sagrada Familia-, lo cierto es que la percepción ciudadana respecto al turismo ha ido empeorando año tras año.

Se han vivido incluso varias manifestaciones contra los cruceros, contra hoteles, contra pisos turísticos y contra el bus turístico. Acciones de protesta impulsadas por varios grupos, entre ellos la Asamblea de Barrios para un Turismo Sostenible, entidad que exige el “decrecimiento turístico” en Barcelona.

“La turismofobia o demonización del sector que vemos en manifestaciones ha tenido un reflejo en los medios internacionales. Ojo porque esto comienza y no sabemos cómo acaba”, advierte Joan Molas. Y frente a las críticas que sufren los hoteleros, recuerda que “los hoteles no generan conflictos de convivencia en su entorno”.

Por su parte, el Ayuntamiento ha impulsado un nuevo Plan Estratégico de Turismo 2020, pues “el espacio físico de la ciudad es el que es, hay una presión hacia los alquileres de vivienda, que se han encarecido un 7%... Y el sector público debe preservar el interés general y evitar que la ciudad derive hacia una sola especificidad”.

Agustí Colom indica que “tenemos que ser capaces de gobernar el éxito turístico, para que sea confortable para el que vive y amigable para los que la visitan”. Para el consultor turístico Enric Truñó, que fue el concejal responsable de los Juegos Olímpicos de 1992, los pasos que Barcelona está dando ahora -moratoria, plan de choque contra pisos turísticos ilegales-, permitirán corregir el rumbo de la ciudad.

Las expectativas de la demanda son positivas, la ciudad está bien posicionada y creo que tenemos ya unos instrumentos que son suficientemente buenos como para que, si se saben utilizar bien, ayuden a combatir las externalidades negativas y las ilegalidades de competencia desleal, que no hacen la aportación económica necesaria para el mantenimiento sostenible de este sector”, afirma Truñó. “En este sector y en la ciudad de Barcelona, pensar cómo crecemos es importante”, concluye.

Incremento de visitantes

En Madrid, más allá de la preocupación por el incremento del precio de los alquileres y una incipiente gentrificación en algunas áreas, el turismo no supone un gran inconveniente para sus habitantes por el momento. No se puede hablar de masificación o sobreocupación como sucede en otros destinos pese al aumento de viajeros.

Vinculada al turismo de negocios y congresos, la ciudad ha realizado un gran esfuerzo por mejorar su oferta e infraestructuras y atraer así a los visitantes de ocio. De hecho, según David Mora, consultor y profesor de Turismo y fundador de Emoturismo, entre las fortalezas de Madrid destaca su buena conectividad y localización geográfica y el peso del aeropuerto como hub internacional, además de una competitiva propuesta turística. Entre sus debilidades señala el escaso posicionamiento internacional, con menor relevancia que otras capitales europeas

Este reportaje forma parte de la revista HOSTELTUR de abril y también se puede descargar completo en el PDF adjunto.

Xavier Canalis/Carmen Porras

 

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