Análisis de José Luis Groizard y William Nilsson, profesores de la Universitat de les Illes Balears (UIB)

Un estudio desmonta ocho mitos sobre el alquiler vacacional

Un estudio realizado por dos profesores de la Universidad de la Islas Baleares concluye que las consecuencias negativas del alquiler vacacional -y de Airbnb en particular- “han sido exageradas” y afirman que, al contrario de lo que se ha señalado, “el alquiler vacacional tiene un impacto muy limitado sobre las supuestas saturación y sostenibilidad turística de Baleares, los precios de venta y alquiler de la vivienda, y la oferta de vivienda en alquiler de larga temporada”. Así, los docentes han desmontado lo que denominan “ocho mitos y leyendas” sobre el polémico alojamiento no regulado.

“Mito y realidad del alquiler vacacional en las Islas Baleares” es el estudio realizado por los profesores José Luis Groizard y William Nilsson, del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de les Illes Balears (UIB), en el que analizan este fenómeno y hacen recomendaciones de política turística, advirtiendo de que “tomar decisiones basadas en un diagnóstico incorrecto puede tener graves consecuencias para el bienestar de la sociedad balear”.

Groizard y Nilsson argumentan que el turismo vacacional estaría contribuyendo a aportar recursos extra a familias de medios y bajos ingresos que mayoritariamente no viven profesionalmente del turismo. En tal sentido, consideran que favorece "una distribución de ingresos más justa socialmente y más equilibrada territorialmente que el modelo tradicional", solo basado en la explotación de hoteles y otros establecimientos de alojamiento.

Profesores William Nilsson y José Luis Groizard, del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de les Illes Balears (UIB).Profesores William Nilsson y José Luis Groizard, del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de les Illes Balears (UIB).

“Prohibir o restringir esta modalidad de alquiler supone desaprovechar una gran oportunidad de luchar contra los grandes males de la economía balear: su baja productividad, la estacionalidad y la alta dependencia del turismo de sol y playa”.

Asimismo, los profesores plantean que ordenar el sector exige tres elementos: una neutralidad ante los diferentes modos de negocio turístico, sin favorecer a los ya establecidos y permitiendo que nuevas empresas y nuevas tecnologías puedan disfrutar de las mismas oportunidades que los agentes que ya están establecidos en el mercado; en segundo término, corregir las externalidades negativas que genera esta actividad y, por último, exigir el pago de impuestos. “Una sociedad que regula restrictivamente la entrada de nuevas empresas y tecnologías está condenada a empobrecerse”, han señalado.

En tal sentido, han hecho referencia al proyecto de Ley de Turismo, aprobado por el Consell de Govern de las Islas Baleares pasado 7 de abril de 2017, una legislación que consideran sumamente restrictiva, que colinde con enunciados de la libertad de mercado. “Los grandes perdedores de esta reforma serán las clases bajas y las clases medias de propietarios de vivienda, especialmente de zonas urbanas, que no son profesionales del turismo y que alquilan su vivienda habitual directamente utilizando plataformas de intermediación Peer to Peer (P2P)”.

Saturación turística

Los profesores señalan que, si bien es cierto desde el año 2011 el número de pernoctaciones turísticas ha aumentado en España y en Baleares, aunque han coincidido en el tiempo, no es atribuible al alquiler vacacional sino a la caída de la oferta de los destinos alternativos como Túnez, Egipto, Turquía, que impulsó el turismo internacional en España un 15%”.

Tras analizar los datos de Airbnb recopilados por Nilsson en 2016 para la Agència de Turisme de les Illes Balears (ATB), destacan que se ha llegado a decir erróneamente que Airbnb ofrece en Mallorca unas 12.000 viviendas, lo que supondría cerca de unas 80.000 plazas. El estudio hecho por la UIB de todos los alquileres ofrecidos a través del portal entre mayo y septiembre de 2016 en las Islas Baleares no se corresponde con la oferta real, ya que, muchas viviendas listadas son retiradas del mercado, aunque no de la página web, cuando la usa su propietario para sus vacaciones o como su residencia habitual.

Así, durante el mes de máxima afluencia turística del año, agosto de 2016, el portal anunció en Mallorca 15.170 viviendas que, tras depurarla, el número se reduce a 12.136. "La vivienda media en Mallorca ofrece 5,4 plazas (3,8 en Palma), con lo que, a lo sumo, Airbnb podría estar ofreciendo unas 63.000 plazas, de ellas unas 10.000 en Palma. Y solo un 48% de las viviendas ofrecidas, que no bloqueadas, en Mallorca tenía una reserva en un típico día de agosto y un 60% en Palma. La ocupación de Airbnb, en cambio, es mayor en Ibiza, del 50%, pero menor en Menorca, de 31%, y en Formentera, del 46%”. En total, sumada la demanda real en un día cualquiera de agosto, en todas las Islas Baleares, a través de Airbnb, “se alojaron 41.583 turistas, lo que supone apenas un 2,1% de los dos millones de personas que pernoctaron en Baleares el día de máxima afluencia de visitantes”.

En tal sentido, en cuanto a la saturación turística, el estudio puntualiza que, por cada plaza ofertada en Airbnb, se ofertan 5,2 plazas hoteleras de media en Baleares, aunque las cifras varían mucho de una localidad a otra, encontrándose localidades en las que hay más plazas de Airbnb comparadas con las del sector hotelero y viceversa en otras, teniendo los hoteles una mayor ocupación media que las viviendas de alquiler vacacional. “Según los datos de FRONTUR elaborados por el INE, las Baleares registraron en 2016 una afluencia de 9,3 millones de turistas extranjeros, que se alojaron en hoteles y 1,8 millones que se alojaron en viviendas de alquiler. Es decir, por cada turista que se aloja en una vivienda de alquiler 5,3 turistas se alojan en hoteles”.

Los ocho mitos

Los profesores señalan que en los últimos meses se han publicado datos y noticias alarmantes sobre el supuesto efecto pernicioso del alquiler vacacional las en islas, "provenientes de políticos, periodistas, grupos de presión, hoteleros y ecologistas, y en medio de toda esta algarabía, el Govern prepara un cambio en la normativa para restringir dicha actividad, o prohibirla directamente, cuando lo que realmente tendría que hacer es regularla para que dé seguridad jurídica a los propietarios, aflore la economía sumergida, evitando así el fraude fiscal, y corrija las consecuencias no deseadas atribuidas a esta nueva modalidad de alojamiento vacacional”.

Así han señalado los siguientes ocho males, “entre muchos otros”, de los que se acusa al alquiler vacacional y plataformas como Airbnb y que, según su estudio serían “mitos y leyendas” basados en datos erróneos:

- Generan un aumento insostenible de las pernoctaciones turísticas.
- Generan economía sumergida y evasión fiscal.
- Expulsan a los residentes de los centros urbanos (gentrificación).
- Encarecen el precio de la vivienda.
- Reducen la oferta de vivienda en alquiler a largo plazo.
- Destruyen paisaje y favorecen la especulación en suelo rústico.
- Son negocio y competir deslealmente con los hoteles.
- Se llevan la riqueza generada fuera de Baleares.

Estudio completo en el pdf anexo Un estudio desmonta ocho mitos sobre el alquiler vacacional.

 

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