Según ha desvelado la firma Travlaw en una jornada organizada por Rogers&Co

Una firma británica renuncia a representar 3.500 reclamaciones

La presión de hoteleros y turoperadores (ABTA hace piña con los hoteleros para frenar las reclamaciones falsas), las advertencias del Gobierno británico (La embajada británica anuncia “pasos decisivos” contra las reclamaciones) y la judicialización de algunos casos (Cárcel para la pareja de Liverpool que quiso timar a Thomas Cook) están comenzando a dar sus frutos en el fraude de las reclamaciones falsas. Así lo aseguró Matt Gattenby, de la firma británica Travlaw, durante una jornada organizada por Rogers&Co sobre las denuncias por intoxicaciones alimentarias.

Hubo un cambio de mentalidad hace seis u ocho meses que ya está teniendo su reflejo práctico. Las cosas están empezando a cambiar, la tendencia comienza a revertirse”, aseguró Gattenby quien no obstante alertó de que seguirá habiendo un número continuado de reclamaciones porque el problema no está ni mucho menos resuelto y porque en la mayoría de casos “están justificadas”.

Buena muestra de que la presión está surtiendo efecto es la renuncia de una importante compañía británica, Law Room, a representar 3.500 de estos casos. La firma especializada en reclamaciones no ha hecho públicos los motivos que le han llevado a tomar esa decisión si bien podrían estar relacionados con el hecho de que el Gobierno de Reino Unido vaya a prohibir a este tipo de empresas llamar a los turistas (Ver también Reino Unido suspende a una empresa por gestionar reclamaciones falsas).

 Una firma británica renuncia a representar 3.500 reclamaciones Una firma británica renuncia a representar 3.500 reclamaciones

Durante su exposición el abogado y socio de Travlaw detalló lo que están haciendo los turoperadores para frenar un fraude millonario que ha puesto en pie de guerra a los hoteleros españoles y que pasan por pelear en los tribunales muchas de esas reclamaciones e incluso pedir que se abran diligencias penales en algunos casos. El problema es que encontrar pruebas que desmonten la versión de los demandantes suele ser complicado. Se suele recurrir a sus redes sociales pero tan solo en menos del 1% de los casos se encuentran evidencias de que su reclamación es falsa. “No son tan tontos como para reconocer en su Facebook que se han inventado una intoxicación. Además, los abogados les recomiendan hacer privado su perfil para dificultar el proceso”, explicó Gattenby.

Lo que sí está ayudando en no pocos casos es el cambio de actitud de los jueces que ya no dan por supuesto que la culpa de una supuesta enfermedad gástrica es del hotel al tratarse de un todo incluido sino que el demandante tiene que probar que el establecimiento es la fuente de la intoxicación.

En cualquier caso, el abogado británico alertó del aumento de los costes que puede suponer la defensa en los tribunales de este tipo de reclamaciones por lo que instó a elaborar una estrategia al respecto en la que necesariamente se debería contar con el hotel. A su juicio no tiene sentido que el turoperador no informe al establecimiento de que se ha presentado una reclamación o de cuáles van a ser sus pasos. “Los turoperadores quieren cooperación y asistencia pero esto funciona en un doble sentido. Se puede y se debe solicitar información y actuaciones regulares”, expuso Gattenby.

 

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