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El avión perderá el 38% del pasaje entre Madrid y Barcelona por el AVE

12 marzo, 2003
La entrada en servicio del tren de alta velocidad Madrid-Barcelona, prevista inicialmente para comienzos de 2005, provocará una sangría del número de pasajeros en los aviones de Iberia, Spanair y Air Europa. El transporte aéreo se dejará el primer año en que el AVE esté operativo, el 38% de los viajeros transportados en 2002, lo que equivale a perder 1,6 millones de clientes, según las proyecciones incluidas en el plan director de Iberia para el periodo 2003-2005. Así, los 4,2 millones de personas que se subieron a un avión de las tres compañías en 2002 quedarán reducidos a 2,6 millones el primer año de entrada en servicio de esa infraestructura. En términos de cuota de mercado, el descalabro será mucho mayor debido al crecimiento del mercado total. Si ahora el avión acapara el 89,3% del corredor, frente al 10,7% del tren, en 2005 el vuelco de la tarta será completo, de tal manera que el tren copará el 60% de los viajes y el avión, el 40%. Al mismo tiempo, por efecto sobre todo de la llamada demanda inducida (la mayor facilidad para desplazarse entre ambas ciudades incrementa el tráfico), el mercado total crecerá de forma significativa al pasar de 4,7 millones de viajeros a 6,5 millones.
La entrada en servicio del tren de alta velocidad Madrid-Barcelona, prevista inicialmente para comienzos de 2005, provocará una sangría del número de pasajeros en los aviones de Iberia, Spanair y Air Europa. El transporte aéreo se dejará el primer año en que el AVE esté operativo, el 38% de los viajeros transportados en 2002, lo que equivale a perder 1,6 millones de clientes, según las proyecciones incluidas en el plan director de Iberia para el periodo 2003-2005. Así, los 4,2 millones de personas que se subieron a un avión de las tres compañías en 2002 quedarán reducidos a 2,6 millones el primer año de entrada en servicio de esa infraestructura. En términos de cuota de mercado, el descalabro será mucho mayor debido al crecimiento del mercado total. Si ahora el avión acapara el 89,3% del corredor, frente al 10,7% del tren, en 2005 el vuelco de la tarta será completo, de tal manera que el tren copará el 60% de los viajes y el avión, el 40%. Al mismo tiempo, por efecto sobre todo de la llamada demanda inducida (la mayor facilidad para desplazarse entre ambas ciudades incrementa el tráfico), el mercado total crecerá de forma significativa al pasar de 4,7 millones de viajeros a 6,5 millones. Dos años después de la entrada en servicio de los trenes de altas prestaciones, que deberían hacer el trayecto entre ambas ciudades en dos horas y media, la balanza se inclinará todavía más del lado del ferrocarril, que copará el 80% de los viajeros, es decir, seis millones, frente a los 1,5 millones de personas que se desplazarán de una ciudad a otra en avión. Desde el punto de vista de los ingresos, Iberia prevé una caída de 50 millones de euros en 2005 debido a esta nueva competencia, y 150 millones a partir de 2006-2007. Todos estos datos explican por qué la entrada en servicio de la nueva línea AVE es una de las tres amenazas que define el citado plan estratégico de Iberia para los próximos años, junto con la creciente penetración de las aerolíneas de vuelos baratos y la liberalización de la primera licencia de handling que controla Iberia en los aeropuertos de la red española. Detectada la amenaza, el plan diseña las recetas para combatir o mitigar el impacto en uno de los mercados principales de Iberia. La aerolínea ha rediseñado el servicio que prestará una vez que los trenes circulen entre ambas capitales. En concreto, Iberia tiene previsto reducir el número de frecuencias, tomando en consideración tanto el puente aéreo como los vuelos regulares, el 14%. De forma simultánea, reducirá el tamaño de los aviones que operan en la ruta desde los modelos actuales de 200 plazas a otros que acojan entre 100 y 150 pasajeros. En conjunto, ambas iniciativas suponen un recorte de la oferta del 22%. En todo caso, se mantendrá el concepto actual del puente aéreo, pero reforzando las mejoras actuales, el nuevo sistema de facturación y distribución con la nueva tarjeta creada para este servicio. La evolución del mercado global doméstico de Iberia no será tan negativa. El objetivo hasta 2005 es mantener una cuota de mercado estable, con una ligera reducción, el 1,1%, que le permitiría seguir por encima del 50% del mercado total. En Europa, su parte del negocio caerá el 1,5%, mientras que entre España y Latinoamérica crecerá el 0,2%. Mientras, el retraso en la inauguración del AVE Madrid-Lleida, así como las deficiencias en seguridad que se han detectado, ha entrado en un nuevo capítulo de acusaciones. El alcalde de Lleida, el socialista Antoni Siurana, ha calificado de temeridad los viajes promocionales que se realizaron hace unas semanas. Por su parte, el ministro Josep Piqué atribuyó las deficiencias del AVE Madrid-Lleida en materia de seguridad y señalización al 'incumplimiento de las empresas subcontratadas'. Por otra parte, la CE se pronunciará antes de agosto sobre la alianza entre Iberia y British Airways, según indicó ayer, lunes, la portavoz de Competencia, Amelia Torres. Iberia y British comunicaron en julio a Bruselas su acuerdo comercial, por el que se comprometen a trabajar conjuntamente en sus mercados. El segundo gran reto del plan director de Iberia para los próximos tres años es la irrupción de las compañías de bajo coste, que inciden especialmente en el mercado entre España y Europa. Para hacerle frente, la aerolínea de bandera se ha marcado como objetivos reducir sus costes y mejorar el servicio.El plan plantea un recorte de los gastos asociados a la oferta del 9%, que se articula actuando sobre los costes comerciales y los de servicio a bordo, por un lado, e incrementando la producción de cada avión, mejorando la productividad y los costes unitarios del personal de tierra, por otra.El referente en costes son esas aerolíneas de vuelos baratos, aunque sin pretender igualarlos. Asimismo, en algún mercado específico el esfuerzo que se plantea Iberia para reducirlos es mucho mayor. Es lo que ocurre en la competitiva ruta Madrid-Londres. Iberia que tenía en 2002 unos costes por asiento kilómetro ofrecido el 40% más caros que los Easyjet plantea reducirlos drásticamente.Así, en el horizonte del plan espera recortarlos el 19%, del tal manera que ratio por asiento-kilómetro ofrecido sea de 6,8 céntimos de euro, frente a los 5,9 céntimos que contabilizaba Easyjet en 2001.Junto a la reducción de costes, Iberia se propone redefinir el producto que presta, para adaptarlo al nuevo entorno del mercado, lo que implica una mayor variedad de oferta, simplificar los modelos de pago y reforzar la diferenciación del producto business. Estas medidas deben ir acompañadas de una mejor calidad de servicio, sobre todo en puntualidad. (J.Ch., diario Cinco Días, 12/03/03)

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