Acciona fuerza la salida de Matutes de su naviera

Los nuevos propietarios de Trasmediterránea han puesto una fecha límite para desbloquear el conflicto entre accionistas que atenaza a la antigua naviera pública desde que fue privatizada en un proceso que finalizó en abril de 2003, y que ha impedido el funcionamiento de su consejo.

Los nuevos propietarios de Trasmediterránea han puesto una fecha límite para desbloquear el conflicto entre accionistas que atenaza a la antigua naviera pública desde que fue privatizada en un proceso que finalizó en abril de 2003, y que ha impedido el funcionamiento de su consejo. El grupo mayoritario de accionistas, encabezado por Acciona, ha forzado la convocatoria de una junta extraordinaria que está convocada para el día 12 de noviembre en primera convocatoria y el 13, en segunda. El objetivo de la convocatoria es lograr que Abel Matutes renuncie a los dos puestos que tiene en el consejo de la naviera en representación de las empresas de su propiedad, Agrupación Hotelera Dóliga y Suministros Ibiza, que suman una participación conjunta del 12%. El conflicto de intereses se originó por la decisión del grupo empresarial del ex ministro de tomar una participación del 42,5% en Balearia, que es el principal competidor de Trasmediterránea en los tráficos marítimos de Baleares y del estrecho de Gibraltar. El orden del día de la junta extraordinaria tiene dos puntos. El primero, la modificación del artículo 30 de los estatutos de la naviera, 'relativo a la composición y designación del consejo de administración'. El segundo, el 'cese y nombramiento de consejeros y fijación de su número'. Los accionistas mayoritarios (Acciona Logística, con el 55% del capital; la Caja de Ahorros del Mediterráneo, con el 15%; la Naviera Aznar, con el 10%, y la Naviera Armas, con el 8%) han decidido utilizar el artículo 132 de la Ley de Sociedades Anónimas para forzar la dimisión de los dos vocales que representan a las empresas del grupo Matutes en el consejo de Trasmediterránea. Estos consejeros son el propio Abel Matutes, en nombre de Agrupación Hotelera Doliga, y otro ejecutivo aún no determinado, en representación de Suministros Ibiza. Aunque el grupo de accionistas mayoritarios ha convocado la junta sin contar con el respaldo de Abel Matutes, Acciona tiene confianza en alcanzar un pacto de caballeros con el ex ministro antes del día 13 de noviembre con el fin de diseñar una solución consensuada a la difícil situación que se ha planteado. Los mayoritarios consideran que es una condición innegociable que los dos consejeros del grupo Matutes abandonen sus puestos en el órgano de administración, pero se muestran abiertos a alcanzar fórmulas flexibles para que el ex ministro quede en Trasmediterránea como simple socio financiero. Fuentes conocedoras de la situación han asegurado que durante los últimos siete meses los órganos de administración de la antigua naviera pública han permanecido completamente bloqueados. Los socios mayoritarios se han negado a exponer a la consideración del consejo cualquier decisión estratégica, a sabiendas de que en la reunión estaba presente un accionista, Abel Matutes, que a la vez es propietario de una participación importante en la empresa que compite con más virulencia en los tráficos de la antigua naviera pública. La situación de bloqueo ha sido tan notable, que el consejo de la Trasmediterránea privatizada sólo se ha reunido en dos ocasiones; una en abril para formalizar su constitución y otra este mismo mes de octubre con el objetivo de convocar la junta del 12 y 13 de noviembre. El consorcio adjudicatario de Trasmediterránea, formado por Acciona, la Caja de Ahorros del Mediterráneo, Matutes, Armas y Naviera Aznar, ha experimentado un curioso proceso de ida y vuelta. Se forjó a finales de 2001 y en 2003 se rompió de facto al optar su más conocido miembro, el ex ministro de Asuntos Exteriores, por desarrollar su actividad naviera a través de la competencia directa de la ex empresa pública. La SEPI puso en marcha el proceso de privatización de la naviera en octubre de 2001. En julio de 2002, tras un polémico concurso, adjudica la compañía al consorcio liderado por Acciona, que realizó la oferta más alta. La necesidad de realizar una opa sobre Trasmediterránea, por cotizar en Bolsa, demoró los trámites de compra hasta bien entrado 2003.Controla el consejo de administración, pero desde que Matutes decidió cambiar el paso y apostar por Balearia ha intentado forzar la salida del ex ministro. La SEPI, extrañada por el cambio de actitud de Matutes, lo ha impedido.Se ha lanzado a competir abiertamente con Trasmediterránea. Matutes ha tomado previamente el 42,5% del capital a cambio de aportar uno de sus barcos. Balearia ha puesto en servicio varios ferries rápidos con precios agresivos. (A.R.A., diario Cinco Días, 24/10/03) 

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