El futuro del turismo residencial va hacia el interior, aseguran constructores

El futuro del turismo residencial "va hacia el interior" si se dispone de las infraestructuras adecuadas, afirma Ricardo Arranz, presidente de la Asociación Nacional de Urbanizadores y Turismo Residencial.

El futuro del turismo residencial "va hacia el interior" si se dispone de las infraestructuras adecuadas, afirma Ricardo Arranz, presidente de la Asociación Nacional de Urbanizadores y Turismo Residencial. Arranz participó este viernes en la presentación de la feria de turismo residencial "Marbella Meeting Point" que se celebrará del 21 al 24 de abril en la ciudad malagueña, acto en el que también han intervenido el presidente de la feria, Enrique Lacalle; el director general, José María Pons y la alcaldesa de Marbella, Marisol Yagüe. En opinión del presidente de los urbanizadores españoles, los gobiernos, tanto central como autonómicos, "deberían desarrollar las autopistas y "vertebrar" las costas con el interior" ya que el turismo residencial "es el motor más importante para la creación de riqueza y empleo", añadió Arranz. Se refirió a las urbanizaciones "tema estrella de la feria de Marbella" y las calificó de "pequeñas ciudades" aunque la mayoría de ellas tienen más habitantes que el 90 por ciento de los pueblos españoles. Señaló que en España se ha cometido el error de que la iniciativa privada "ha ido por delante de la pública" y la pública "debe entender" que este negocio es el que tiene más futuro, por lo que es necesario dotar también a los pueblos del interior de las infraestructuras necesarias. Por su parte, el presidente del Comité Organizador del Marbella Meeting Point, Enrique Lacalle, aportó los datos relativos al parque de viviendas turísticas en España, que ha crecido en la última década a un ritmo del 3 por ciento anual y representa el 18 por ciento del total residencial español. El total de viviendas de turismo residencial es de 3,8 millones, de las que los extranjeros poseen 1,7 millones en las costas españolas, lo que supone un 8 por ciento; y los españoles, con 2,1 millones de viviendas, representan el 10 por ciento. Lacalle señaló que según datos de Analistas Financieros Internacionales, en España se venderán anualmente hasta el 2008 entre 175.000 y 180.000 segundas residencias, cuya demanda corresponde en un 50 por ciento a compradores extranjeros. De estos compradores, el 52 por ciento son británicos; el 22 por ciento, alemanes; el 8 por ciento, franceses; el 6 por ciento italianos; el 3 por ciento, belgas y el 6 por ciento, escandinavos. En el mercado interior, los ciudadanos de las comunidades de Madrid, Cataluña, Andalucía y Valencia son los que más demandan una casa en la costa y, en el año 2003, un tercio de la compra total de la vivienda se ubicó en las playas españolas. La inversión generada por la compra de viviendas en la costa por los no residentes fue de 7.167 millones de euros, un 15,7 por ciento más que en 2002 y el precio medio de la vivienda nueva en la costa subió un 16,4 por ciento en 2003, frente al 15,8 por ciento de la vivienda en el conjunto del Estado. Con respecto a la rentabilidad para los inversores, en Canarias y la Costa del Sol, las viviendas proporcionaron el 5 por ciento; seguidas de las viviendas situadas en Alicante, Costa Brava y Baleares, entre otras zonas costeras. Lacalle indicó que en el turismo residencial participan dos subsectores "estrella" de la economía española, la construcción, que contribuye con el 14 por ciento en el PIB y el turismo, que lo hace con un 12 por ciento. 

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