Arquitectos advierten sobre la desmedida explotación turística de los monumentos

El patrimonio mundial corre serio peligro de deteriorarse si sigue aumentado la "desmedida explotación turística" de los monumentos, según concluyeron los participantes en las decimoterceras Jornadas Internacionales de Intervención en el Patrimonio Histórico Artístico, de La Rioja.

El patrimonio mundial corre serio peligro de deteriorarse si sigue aumentado la "desmedida explotación turística" de los monumentos, según concluyeron los participantes en las decimoterceras Jornadas Internacionales de Intervención en el Patrimonio Histórico Artístico, de La Rioja. Estas jornadas, que se celebran desde el año 1981 en Logroño con el objetivo de reflexionar sobre el arte de conservación y su evolución, han contado este año con la participación de 190 arquitectos y profesionales en el tema. Entre los que han tomado parte figuran la directora del Patronato de la Alhambra y del Generalife, María del Mar Villafranca, el arquitecto gallego Alfonso Penela, el maestro mayor de la catedral de Sevilla, Alfonso Jiménez, y el responsable de la ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Luis María Uriarte. También han pasado por Logroño el inspector de Monumentos de Marrakech, Faissal Cherradi, el arquitecto luso Joao Luis Carrilho da Graca, autor del centro de documentación y archivo de la presidencia en el conjunto histórico del Palacio de Belem o los arquitectos italianos Marco Dezzi Bardeschi y Andrea Schiattarella. Todos ellos coincidieron en destacar que el acondicionamiento del patrimonio histórico debe ir dirigido a divulgar sus valores a la sociedad, aunque creen que la presión turística puede poner en "serio peligro" su mantenimiento, por lo que es "imprescindible estructurar medios y fórmulas de protección" del monumento. Los arquitectos estiman que desde que nacieron estas jornadas se han aumentado los medios disponibles para analizar los edificios antes de intervenir y que ésta es una práctica generalizada hoy en día. Sin embargo, existen ocasiones en las que se trata de evitar este primer paso, aludiendo a la modestia del edificio histórico, la poca entidad de la intervención prevista o el limitado presupuesto, lo que no puede convertirse en una excusa para no realizar los estudios previos. Los asistentes a este foro de reflexión también concluyeron que es enriquecedor escuchar la voz de los distintos sectores de la sociedad, pero que al intervenir sobre el patrimonio es necesario que las decisiones las tomen los expertos y en el caso de los edificios los arquitectos, que son los coordinadores de los equipos. Esto es debido, según explicaron, a que este tipo de actuaciones no son "el resultado de casualidades oportunas o producto de una aleatoria inspiración", sino el fruto de "un profundo estudio analítico y de un trabajo proyectual duradero y constante, lleno de reflexiones y sensibilidad". Los arquitectos también estimaron que el programa funcional y los intereses del promotor deben ser compatibles a la hora de respetar y mantener los valores del edificio y que el deterioro de un inmueble no justifica su derribo. "Si no existen propósitos sinceros para recuperar sus valores culturales, o no se dispone de recursos para ello, lo correcto es consolidarlo en su estado actual dejándolo en condiciones que faciliten su mantenimiento, en espera del momento propicio para su definitiva restauración", concluyeron. 

Comentarios 0

Escribe un nuevo comentario ( Comentarios )

Escribe un nuevo comentario

Para comentar, así como para acceder a ciertos contenidos de Hosteltur, Accede o Crea tu cuenta.