Fraude multimillonario a través de reventas de multipropiedad en la Costa del Sol

Más de 15.000 personas habrían sido estafadas por un grupo dedicado a fraudes multimillonarios y masivos en la reventa de multipropiedad o tiempo compartido, que ha sido desmantelado en la Costa del Sol por agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

Durante la operación, llamada "Trafalgar", fueron detenidas ocho personas de diferentes nacionalidades: Reino Unido, Sudáfrica, Bélgica y Noruega, que integraban la cúpula del grupo. La trama de este fraude, que ha reportado beneficios por valor de 18 millones de euros a los estafadores, se inicia en el año 2000, cuando un grupo de personas proveniente de las Islas Canarias se estableció en la Costa del Sol, Fuengirola y Mijas y comenzaron a desarrollar una serie de estructuras empresariales con ánimo defraudatorio en el ámbito de la multipropiedad y dirigido al mercado anglosajón y al centroeuropeo. Según fuentes policiales, el grupo había utilizado en sus operaciones a unas 300 empresas y a más de 1.000 personas durante estos años. Estafas simultáneas Las estafas eran de diversa índole. La más común era, una vez llegado a un acuerdo inicial con los propietarios, engañarles para que realizaran transferencias económicas a España para cubrir supuestos pagos notariales, gestiones, impuestos, etc. Los estafados sólo caían en cuenta del timo pasado un tiempo, cuando veían que sus expectativas de venta no se cumplían. También vendían el mismo producto vacacional a diferentes personas cuando no disponían de él y revendían la semana compartida a más de una persona, consiguiendo así multiplicar sus beneficios. En 2001 saltó la alarma y se emprendieron varias acciones policiales sobre estas empresas. A partir de entonces conformaron una estructura en la que cada vez se utilizaba a más personas en la trama, pero todas bajo el control de Willenm Marthinus P., artífice de la estafa y quien, junto al resto de los detenidos, controlaba todo el sistema de empresas y cuentas bancarias. Golpear y desaparecer Marthinus y sus cómplices crearon clandestinamente decenas de empresas, tanto ficticias como reales que se hacían pasar por legales de reconocido prestigio en el ámbito del tiempo compartido. De esta forma y mediante los servicios de teleoperadoras en locales alquilados y con poca proyección exterior visible, cometían la estafa durante pocos meses, para después desaparecer del lugar y aparecer en otros locales, repitiendo el mismo esquema una y otra vez. Según fuentes policiales, este entramado "ha dificultado enormemente la labor investigadora de los policías actuantes, que chocaba una y otra vez contra el muro de silencio". Tampoco ayudaba a la investigación el hecho de que las denuncias llegaban a España "con meses o incluso años de retraso". Los ingresos generados por este fraude masivo no se quedaban en España, ya que los principales implicados vivían de una forma relativamente sencilla y sin ningún tipo de ostentaciones y escasas propiedades, lo que lleva a la conclusión que los mismos sólo son un escalón más en la estructura desmantelada. José A. Tamargo (actualidad@hosteltur.com) 
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