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Cómo construir nuestra presencia en la Red (3ª parte)

11 diciembre, 2009
Hemos estado hablando en los últimos artículos de la estrategia de presencia en la Red que ha plasmado Fernando Polo. Hablamos en el primero de las bases que han de sustentar esta estrategia y de los primeros pasos de la misma, y en el segundo continuamos desarrollando esas acciones que van a posicionar adecuadamente nuestra empresa en la Red. Hoy vamos a mostrar los últimos pasos necesarios y remarcar una serie de conclusiones.
Una vez que tenemos una estructura adecuada de nuestro ecosistema y hemos sido capaces de comenzar una cierta dinamización del mismo es conveniente localizar a los prescriptores para interactuar con ellos y conseguir que dinamicen nuestra presencia en la Red. Es interesante complementar esta acción con otra offline de networking en la que contactemos cara a cara con ellos de modo que nuestro feedback adquiera más valor. Buscaremos desde dos puntos de vista, por cantidad a aquellos creadores de contenido y opinión con muchos seguidores y por calidad a aquellos capaces de crear contenidos de calidad y que son seguidos por un público potencialmente interesante.
 
Puesto que ya hemos creado el ecosistema adecuado de nuestra empresa, conviene ahora dotarlo de contenido. Es fundamental que tal contenido sea atractivo y relevante. La capacidad de la propia empresa, y más concretamente de los miembros de ella que gestionan el ecosistema, de ser creativos, imaginativos y directos va a permitir construir una presencia de valor y con los impactos adecuados para adquirir solidez y con vocación de permanencia. La implicación de los trabajadores, como ya hemos comentado, va a suponer por un lado un sentimiento de pertenencia con el proyecto, y por otro la posibilidad de añadir al proceso todo el potencial que tiene la empresa. La capacidad de generar ideas, talento y conocimiento va a aumentar si permitimos que los trabajadores participen en la gestión.
 
Pero toda nuestra estrategia y presencia no tiene sentido si no somos capaces de medirla y de aplicar las métricas adecuadas que nos den datos suficientes para conocer si esa estrategia está siendo efectiva. Debemos tener en cuenta tanto el ROI (retorno de la inversión) como el IOR (impacto de las relaciones). No se trata sólo de parametrizar el éxito o el fracaso de una acción o estrategia desde el punto de vista de la cantidad, sino que también es necesario desarrollar métricas que midan la calidad de la presencia más allá de los números fríos. La calidad de nuestras redes, de las conexiones que hemos sido capaces de crear nos va a dar un resultado cuantitativo evidente, pero también nos va a dar una respuesta adecuada a la fortaleza de nuestras relaciones y la calidad de las mismas.
 
El objetivo último de todo plan de presencia en la Red, aparte del valor intrínseco que puede tener para la propia empresa, ha de ser el de constituirse como referencia, como estándar para otras empresas y para el sector. Ha de ser un objetivo aunque no se consiga, puesto que eso nos va a encaminar hacia la excelencia en nuestra gestión y nos va a focalizar en un objetivo válido y valioso.
 
Este tipo de acciones y estrategias han de tener en cuenta dos cosas. Por un lado es una carrera de fondo, no es una acción que tenga un impacto inmediato ni nos permita un retorno al instante. Por otro lado es una carrera de fondo que no acaba nunca, porque Internet es una red dinámica, en constante cambio y evolución a la que hemos de adaptarnos porque se adaptan los usuarios y agentes que en ella actúan.
 
Juan Sobejano  (juan.sobejano@hosteltur.com)
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