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El director del Ibatur dimite por el escándalo del club de alterne "Rasputín", de Moscú

9 julio, 2004

El director del Instituto Balear de Turismo, Ibatur, Juan Carlos Alía, dimitió ayer jueves tras asumir por completo "la responsabilidad del error" de cargar como gastos oficiales siete entradas al club de alterne "Teatro Erótico Rasputín" de Moscú, durante el viaje de una delegación del Gobierno balear que encabezaba su presidente, Jaume Matas. En su edición de ayer jueves, el "Diario de Mallorca" informó en un amplio reportaje a dos páginas de la presentación de estas facturas al Parlamento autonómico por parte del Gobierno, así como la composición de la delegación balear a Rusia, integrada, según el diario, por el presidente autonómico, Jaume Matas; el consejero de Turismo, Joan Flaquer; el director gerente del Ibatur, Juan Carlos Alía; el jefe de gabinete de la consejería de Turismo, Francisco Salas; el jefe de prensa del departamento y un escolta. Esta delegación de seis personas viajó a Moscú el pasado mes de febrero, "coincidiendo con el partido de fútbol Spartak-Real Mallorca, de la copa de la Uefa", asegura el diario, y agrega que en la capital rusa contrataron a un traductor y que "también se hallaban presentes en Moscú otras autoridades de la Isla". Una vez que "Diario de Mallorca" hizo pública esta información, en la que aparecían fotocopias de las siete facturas en ruso emitidas por el "Rasputín", Alía comunicó su dimisión "irrevocable" en una rueda de prensa en la que dijo que había acudido al establecimiento de alterne acompañado por unos amigos. "El 25 de febrero, en Moscú, después de una cena oficial con un grupo de amigos decidimos ir a tomar una copa y, por indicación de algunas personas de nacionalidad rusa presentes en este grupo, fuimos al lugar de referencia", un establecimiento con espectáculos y servicios eróticos llamado "Rasputín", relató Alía y recalcó que ni Matas ni el conseller de Turismo, Joan Flaquer, formaban parte del grupo, pues, aseguró, se retiraron a su hotel tras la cena. Alía pidió disculpas por los perjuicios que su actuación pudiera ocasionar a la promoción turística de las islas y reclamó respeto para su vida privada y lo que hace con su tiempo libre. El PSOE pide la dimisión de Matas y Flaquer. Como primera reacción a la dimisión de Juan Carlos Alía, el diputado socialista en el Parlamento balear, Antoni Dieguez, informa EFE, exigió ayer la dimisión del presidente Matas y del consejero de Turismo, Joan Flaquer, a los que califica como "máximos responsables del viaje de la delegación del Gobierno balear". Dieguez consideró inadmisible que en una expedición oficial, que representa a las Islas Baleares, se visitasen lugares "de estas características, especialmente denigrantes, sobre todo para las mujeres" y solicitó que ambos dirigentes informen públicamente sobre el nombre de todas las personas que entraron dicho club. Para Dieguez, el error de Alía, es más bien "una prueba de que estas personas fueron a un club de alterne y que lo cargaron en las cuentas públicas durante seis meses" y agrega que si hubiese sido realmente un error "habrían retirado las entradas del club de los gastos del Govern". El diputado socialista, asegura EFE, no opinó sobre la supuesta presencia de Matas y Flaquer en este club, si bien recalcó que había siete entradas al igual que el número de personas que conformaba la delegación balear, y exigió una comparecencia pública "para que den detalles" sobre esta visita y los gastos generados en la misma. Refiriéndose a la dimisión de Alía, Dieguez aseguró que "han hecho dimitir al que se encarga del papeleo, pero no al que tomó las decisiones", que durante un viaje oficial están en exclusiva bajo la responsabilidad del presidente del Govern balear, afirmó y añadió que en este sentido "no hay espacio para visitas privadas en viajes oficiales". Por su parte, el grupo parlamentario de EU-EV considera "patético y éticamente inadmisible que el Govern utilice los viajes al exterior para hacer turismo sexual. En un comunicado, EU-EV opina que la utilización de fondos públicos puede ser inadmisible "no sólo en función de su cantidad, sino del uso que se haga de ellos". "Es evidente que el pago con dinero público de la visita de nuestros representantes a un local como 'Rasputín' resulta repulsivo", agrega la nota. (José Antonio Tamargo/HOSTELTUR) (tamargo@hosteltur.com) 

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