Diario 2296 30.05.2020 | 03:38
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El virus en América Latina: medidas tempranas y paralización total

El temor es generalizado al ver caer estructuras y cadenas turísticas que llevó mucho tiempo y sacrificio echar a andar 1 abril, 2020
  • Las primeras víctimas que se cobró el virus en América Latina no fueron las vidas humanas, sino las empresas y trabajadores del turismo
  • La paralización de los viajes internacionales y nacionales puso patas arriba a todos los sectores de una semana a la otra
  • Una vez acusado el golpe, aunque la situación de emergencia persiste, comienzan a ser trazadas posibles estrategias hacia el futuro

El coronavirus llegó a los países latinoamericanos primero como un agente externo que afectó a algunos sectores de actividad -principalmente la demanda de viajes a Oriente y los negocios con China-, pero rápidamente se extendió como lo que es: una enfermedad viral, en el más literal de los sentidos. Y las primeras víctimas que se cobró en América Latina no fueron las vidas humanas, sino las empresas y trabajadores del turismo.

La paralización de los viajes internacionales y nacionales puso patas arriba a todos los sectores: el transporte, las agencias de viajes, los hoteles y restaurantes, los servicios turísticos de toda índole -desde excursiones a artesanos y guías- se vieron arrastrados por una ola incontenible de una semana a la otra.

Fue el primer sector en sufrir el impacto de ese gancho al mentón. El temor es generalizado en cada país, al ver caer estructuras que costó mucho hacer crecer; cadenas turísticas que llevó mucho sacrificio articular y echar a andar.

Las empresas gigantes y los microemprendimientos sufren por igual; la demanda es la misma para todos: ninguna. Y ya no es cuestión de espaldas financieras. Cuando la cadena de pagos se rompe y el precio de las acciones se licúa, los puestos de trabajo desaparecen o quedan en suspenso... es poco lo que se puede hacer.

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Los Dedos de Punta del Este, vallados para evitar visitas. Foto: @emekavoces
Los Dedos de Punta del Este, vallados para evitar visitas. Foto: @emekavoces

Con recursos finitos para atender infinitos reclamos, los gobiernos de los países latinoamericanos se ven presionados a proteger la actividad económica y contemplar tanto a empresas como a trabajadores.

Subsidios, postergaciones de pagos, suspensión de tarifas públicas, flexibilización de obligaciones previsionales y tributarias. La sensibilidad de hoy se convertirá en un compromiso mañana.

Ninguna medida parece ser suficiente para contener el dominó que provoca el corte de la cadena de pagos, mientras la ciudadanía se ve obligada a recluirse.

Contener el virus

Antes de los primeros casos "importados", principalmente por viajeros llegados desde Europa, los países de la región iniciaron algunas medidas sanitarias que de inmediato resultaron insuficientes.

Que la enfermedad haya llegado a la región un poco más tarde tiene sus ventajas. Y tendrá sus desventajas también. La experiencia internacional del distanciamiento social, el cierre de fronteras y la medida más radical de la cuarentena obligatoria han sido tomadas como referencia.

Algunos gobiernos lo han hecho en forma más precoz que Italia y España, esperando contener el contagio de manera más efectiva. Es el caso de Argentina y Perú -con cuarentenas obligatorias en etapas tempranas de la infección-, y de varias naciones centroamericanas como El Salvador, Nicaragua y Guatemala.

Otros países demoraron más en accionar con severidad. Es el caso de Brasil y México, gigantes regionales cuyos líderes desestimaron la gravedad de la pandemia y tuvieron que rendirse ante la evidencia cuando empezaron a contar muertos y los contagios se dispararon. También en Chile fueron criticadas las condiciones laxas que estableció el gobierno -luego fortalecidas- y la diversidad de criterios.

Analistas internacionales opinan que así como la enfermedad llegó más tarde a América Latina, la región también será la última en recuperarse, de acuerdo a los ciclos que se están registrando en los países más adelantados en el proceso epidémico

En el camino está quedando con las venas abiertas una industria turística que iniciaba el año 2020 con situaciones dispares según los países: un florecimiento notorio en Colombia y cierta recuperación en Brasil; un Chile debilitado por la crisis social que estalló en octubre y se sumó al derrumbe del emisivo argentino; Uruguay y Paraguay a la baja -también en gran parte por el efecto Argentina-; Ecuador y Bolivia en medio de transformaciones y disputas políticas internas.

¿Y mañana qué?

En escenarios ya convulsionados y con previsiones poco alentadoras, el mazazo de la pandemia ha bajado los aviones del cielo, ha cerrado los hoteles y los restaurantes, ha silenciado los parques temáticos y vaciado las playas.

Presidentes sudamericanos en teleconferencia
Presidentes sudamericanos en teleconferencia

Se ha llevado puestos todos los pronósticos y proyecciones. Y los proyectos de inversión. De eso no se habla. Y por un tiempo -¿cuánto? quién sabe- la recuperación se llevará toda la atención y el desarrollo quedará relegado.

Este virus invisible y, hasta ahora, incontrolable ha hecho tanto daño y de una forma tan rápida e imprevisible que resultó imposible proponer alternativas.

Bajar la cortina, enviar el personal al seguro de desempleo, exigir medidas de alivio y subsidios a los gobiernos han sido las reacciones inevitables.

La catarata de cancelaciones de vuelos se transformó en menos de una semana en suspensiones totales de operaciones. El cierre de algunos de los principales aeropuertos -como el de Tocumen, Panamá, desde el domingo 22- contribuyó a estas decisiones.

Embajadas y cancillerías se dedican desde hace semanas al trabajo de "orfebrería" -así lo definió el ministro uruguayo de Relaciones Exteriores, Ernesto Talvi- que significa coordinar vuelos "humanitarios" para hacer repatriaciones en países con fronteras y cielos cerrados.

Las compañías de cruceros que estaban cerrando su temporada de verano 2019/2020 en el Atlántico sur y las costas del Pacífico chileno también se vieron sorprendidas. Barcos en cuarentena o impedidos de entrar en puerto dejaron a miles de pasajeros y tripulantes en un limbo de angustiosa comodidad.

Las agencias de viajes y aerolíneas trabajan en coordinación con los gobiernos para repatriar turistas varados
Las agencias de viajes y aerolíneas trabajan en coordinación con los gobiernos para repatriar turistas varados. @pujashah17

Estas situaciones comenzaron a ser resueltas mediante las evacuaciones con "cordones sanitarios". Y para la mayoría de quienes retornan, el arribo significa una cuarentena obligada: el encierro, la supervisión médica, la inquietud de haber podido estar a merced del temido virus.

Los mensajes de solidaridad y esperanza se multiplican. Los recursos ociosos son puestos a disposición de la emergencia sanitaria también en Sudamérica: desde hoteles a centros de convenciones, flotas de autos de alquiler, la experiencia de las agencias de viajes para negociar repatriaciones.

Para los destinos no hay otra opción que acatar las medidas sanitarias, apoyarlas públicamente.

Una vez acusado el golpe -la situación de emergencia persiste- comienzan a ser trazadas posibles estrategias hacia el futuro.

Rolando Klempert y Javier Lyonnet

Redacción HOSTELTUR LATAM

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