Edición Latam. Copa Sudamericana y Copa Libertadores

Operadores receptivos de Uruguay apenas se benefician por finales de fútbol

Agencias no tuvieron acceso a entradas a los partidos y el bloqueo de hoteles para la venta directa les afectó 2 noviembre, 2021

Uruguay/ Las proyecciones de una avalancha de turistas brasileños a Montevideo para las finales de la Copa Sudamericana y la Copa Libertadores son vistas como una oportunidad de reactivación para varios sectores del turismo. Y si bien aparecía en los papeles como una chance para que los operadores receptivos recibieran mucho movimiento, esto no ha sucedido. ¿Por qué? Por no poder acceder a entradas para los partidos y por el sistemático bloqueo de los hoteles ante los intermediarios.

La celebración en Montevideo de las finales de la Copa Libertadores, la Copa Libertadores femenina y la Copa Sudamericana fue resuelta en una reunión en la capital uruguaya el 29 de abril, en pleno pico de la pandemia, en la que participaron el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, y el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

Uruguay facilitó gestiones para que la Conmebol –con sede en Paraguay- obtuviera 50.000 dosis de la vacuna china Sinovac, lo que en ese momento abría el horizonte para la reanudación de las Clasificatorias para el Mundial 2022, la celebración de la Copa América y los torneos continentales de equipos. A cambio fueron fijadas las finales en el Estadio Centenario, y la Conmebol se hizo cargo de una refacción presupuestada en US$ 4,5 millones.

A juzgar por lo que sucedió después, ni en esa reunión ni en la cadena de encuentros posteriores para coordinar la celebración de las finales de noviembre, hubo alguien que representara los intereses del turismo; al menos de los operadores receptivos.

Qué dicen los receptivos

Un grupo de cinco operadores receptivos uruguayos que constituyó el Cluster de Operadores Receptivos en 2020, como reacción ante la paralización obligada por la pandemia, contó a HOSTELTUR su experiencia con las finales en estas últimas semanas.

¿Qué han podido hacer los operadores receptivos en una coyuntura en la que, según el director de Turismo de Montevideo, se esperan hasta 100.000 brasileños en dos semanas?

“Hemos tenido mucha demanda, la gran mayoría de los clientes nos pedía paquete cerrado con las entradas, eso nos dificultó la venta; logramos cerrar algunos grupos con traslado y hotelería, pero nos encontrábamos con bloqueos desde hace meses en Montevideo y para el lado del Este así como la exigencia por parte de los hoteles de 3 o 4 noches para poder reservar, lo que no es viable para los pasajeros y también nos ha dificultado la venta. Además de mucha demanda de clientes de Brasil también la tuvimos desde Paraguay y Chile para fanáticos del fútbol que quieren asistir a una final continental”.

Así las cosas. Entre otras cosas, apuntan que el sector debería tener un cupo de entradas para eventos deportivos y espectáculos que les permita hacer paquetes.

“Fue de cero a mil; veníamos de la nada, sin fronteras abiertas, sin poder trabajar, y el evento este fue una ola de pedidos enorme”, contó Jussara Castro, de Personal Operadora; “conseguimos lugares en los hoteles que fuimos pudiendo, hasta que los hoteles dejaron de vender a los operadores”.

Miembros del Cluster de Operadores Receptivos de Uruguay.

Desde Brasil les consultaban cuánto valían las entradas para los partidos y cuándo salían a la venta. La Conmebol recién anunció los precios el 19 de octubre, y no estaba claro cómo se distribuirían –en parte porque aún hoy no está definido el aforo, ergo, la cantidad de espectadores permitida en el Centenario-. Los operadores se enteraron por la prensa. Y no tenían un cupo especificado como para armar paquetes.

“El tema de las entradas no es nuevo, es un problema cada vez que hay un evento de este tipo y no tenemos un contacto o un referente con el cual podamos manejar el tema, mucho menos un canal de acceso más directo o una cuota”, dijo Jussara Castro a HOSTELTUR.

Aunque esto no les impedía a los operadores construir paquetes, hacerlos sin entradas, que es el motivo principal del viaje, limita mucho las oportunidades de ofrecer un diferencial y darle ese tema resuelto al pasajero, apuntó Lucía Amestoy, de viajes Cynsa.

Rubro con poco peso

“Nos activaría tener un cupo para comercializar entradas, ya que costó mucho trabajar con los alojamientos por los bloqueos directos, los hoteles no te quieren vender, la cantidad de habitaciones es limitada y la exigencia de cantidad de noches de los hoteles para poder reservar - pedían 3 o 4 noches- no era viable para los pasajeros”, describieron.

A las entradas, aclaró Amestoy, “no se les gana; es el hecho de facilitar”.

Es que, como describe Castro, “los operadores somos un rubro que no tiene mucho peso o difusión, es el actor más desconocido del sistema y trabajamos un poco en las sombras”.

Aun así, el canal exclusivo de entradas para espectáculos deportivos existe en otros países –sin ir más lejos en Argentina-, pero en Uruguay no. Tampoco el acceso garantizado a otros eventos –conciertos, ballet, etc- y ante la solicitud de entradas los operadores “compran la entrada como cualquiera” o le piden una mano a algún conocido. Por eso, insisten, “deberíamos tener un referente”.

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