El Ayuntamiento de Barcelona quiere que se construyan más hoteles de lujo

El Ayuntamiento de Barcelona quiere que se construyan más hoteles de lujo. El gobierno de la ciudad está convencido de que la actual oferta de plazas de la más alta categoría es todavía insuficiente. No opinan lo mismo, sin embargo, algunos hoteleros especializados en este segmento que, por ahora sólo en privado, ponen el grito en el cielo cuando oyen hablar de los nuevos negocios de gama alta que está promocionando la ciudad.

El Ayuntamiento de Barcelona quiere que se construyan más hoteles de lujo. El gobierno de la ciudad está convencido de que la actual oferta de plazas de la más alta categoría es todavía insuficiente. No opinan lo mismo, sin embargo, algunos hoteleros especializados en este segmento que, por ahora sólo en privado, ponen el grito en el cielo cuando oyen hablar de los nuevos negocios de gama alta que está promocionando la ciudad. El propio Ayuntamiento está como mínimo detrás de dos de los hoteles de cinco estrellas que se están promoviendo en Barcelona. El más controvertido es, sin duda, el del edificio Miramar, donde la Sociedad Municipal de Aparcamientos ha gestionado la reforma urbanística que permitirá finalmente alzar en la montaña de Montjuïc un hotel de cinco estrellas mediante la concesión del inmueble de titularidad municipal a la cadena que se lo adjudique en el concurso. La instalación del hotel requerirá el uso privado de suelo que, todavía hoy, sigue siendo público. Este es el caso de los jardincillos que hay delante del antiguo edificio que en su día albergó los estudios de Televisión Española. La propuesta fue aprobada definitivamente en el pasado pleno del mes de julio con los votos en contra de la oposición y de Iniciativa per Catalunya. Otro caso similar son los dos hoteles del conjunto del Fòrum 2004, también de la máxima categoría, que el Ayuntamiento quiere adjudicar este otoño después de que fracasara el primer concurso, que se declaró desierto. Sólo uno de estos hoteles, el proyectado por Enric Massip, tendrá 500 plazas. Las proporciones de este edificio enlazan de pleno con otra línea de la política turística del Ayuntamiento de Barcelona: se trata de hacer hoteles de gran capacidad bajo la convicción de que Barcelona está destinada acoger grandes congresos y grupos de cruceristas. Esa política tiene, según comentan algunos hoteleros, su talón de Aquiles: la capacidad de la ciudad para recibir a estos viajeros. Estas semanas algunos barcos de crucero no recalan en Barcelona por falta de espacio en sus muelles. Qué decir de la capacidad del aeropuerto. (Diario La Vanguardia, 02/08/01) 

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