Latinoamérica mira a Europa para prevenir la caída del turismo de Estados Unidos

Los países latinoamericanos incidirán en cuestiones de seguridad en sus promociones turísticas en Europa para tratar de atraer un mayor flujo de viajeros ante la previsible reducción del turismo estadounidense. En tal sentido, representantes latinoamericanos que asisten a la XIV Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que se celebra hasta mañana en la ciudad japonesa de Osaka, manifestaron en declaraciones de prensa que a pesar del previsible descenso de desplazamientos internacionales, se abre la posibilidad de recibir a millones de viajeros que evitarán ir a EEUU por algún tiempo.

Los países latinoamericanos incidirán en cuestiones de seguridad en sus promociones turísticas en Europa para tratar de atraer un mayor flujo de viajeros ante la previsible reducción del turismo estadounidense. En tal sentido, representantes latinoamericanos que asisten a la XIV Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que se celebra hasta mañana en la ciudad japonesa de Osaka, manifestaron en declaraciones de prensa que a pesar del previsible descenso de desplazamientos internacionales, se abre la posibilidad de recibir a millones de viajeros que evitarán ir a EEUU por algún tiempo. La ministra de Turismo de Ecuador, Rocío Vázquez, explicó que su departamento se esforzará en mejorar la imagen y en insistir en el carácter pacífico, estable y democrático del país. "En Latinoamérica podríamos captar parte de ese flujo si presentamos productos atractivos y ofrecemos condiciones de seguridad", señaló Vázquez, cuyo país recibió unos 637.000 turistas el año pasado, el 22 por ciento de EEUU. En el 2000, Estados Unidos fue el destino estrella del continente, al ser elegido por 50,8 millones de turistas, según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT). Los atentados representan un reto para la industria en su conjunto, porque las medidas de seguridad que se han introducido en los tránsitos internacionales deben ser efectivas y, al mismo tiempo, que no incomoden en exceso a los viajeros. Para Francisco Madrid, secretario de Planeación Turística de México, los primeros análisis en el sector apuntan a que el turismo está abocado a un "un cambio de paradigma" del que aún se desconoce su dimensión. El año pasado México recibió 20,5 millones de turistas, el 85 por ciento de los cuales procedía de EEUU, lo que ha convertido a esta industria en la tercera mayor del país, con ingresos de 8.300 millones de dólares, el 8,9 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mexicano. Algunos predicen que Latinoamérica es la región que más va a sufrir por la caída del turismo debido a su proximidad a EEUU. Sin embargo el representante mexicano se mostró optimista, ya que en su caso la ruta terrestre, que facilitó el acceso a diez millones de viajeros el pasado ejercicio, puede tener una "extraordinaria oportunidad" al poder presentarse como alternativa a la aérea. La República Dominicana, que este año había centrado sus esfuerzos de expansión en el mercado estadounidense, ha comenzado a estudiar nuevas campañas en Europa, confiada en que de tres a seis meses el golpe psicológico de los atentados habrá pasado. Cuba, que carece de turistas estadounidenses pero puede sufrir un descenso en los de otros destinos, seguirá centrada en sus promociones en Canadá y Europa para al menos repetir los 1,76 millones de visitas del año pasado, que reportaron 2.000 millones de dólares. En Sudamérica, zona geográfica que tuvo 15,4 millones de turistas en el pasado año, la intensa actividad turística entre los países del Mercosur (Mercado Común del Sur, formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) va a continuar. "Uno se siente más seguro en casa o en lo que más se le parece", afirmó un representante de la delegación argentina en la reunión de la OMT en Japón. Por su parte, Centroamérica, que el pasado año tuvo 4,2 millones de turistas, sufrirá las consecuencias de una menor afluencia de viajeros si persiste el temor internacional a volar. La crisis para los países de esa zona llega en un momento difícil, ya que el turismo se ha convertido en una de sus principales fuentes de divisas tras el abandono de modelos económicos eminentemente agrícolas, centrados en el cultivo del banano o el café. Alejandro García, representante de Costa Rica, cree que su país, amparado en su "tradición pacífica", suscitará una renovada curiosidad en el exterior y espera saber aprovechar un momento de dificultades generalizadas para la industria con una oferta de productos centrada en el ecoturismo. 

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