La SEPI venderá Trasmediterránea a un grupo español en julio

La SEPI ha comunicado a alguna de las empresas interesadas en comprar Trasmediterránea cuál es el calendario estimado y las condiciones principales de la privatización, entre las que se descarta la salida a Bolsa. El 100% del capital de la naviera pública se adjudicará en julio de 2002 a un consorcio preferiblemente con mayoría española y presencia de una naviera internacional. En los próximos días se elegirá el banco de negocios, que tendrá listo el cuaderno de venta en diciembre. En febrero se hará la invitación formal a los interesados.

La SEPI ha comunicado a alguna de las empresas interesadas en comprar Trasmediterránea cuál es el calendario estimado y las condiciones principales de la privatización, entre las que se descarta la salida a Bolsa. El 100% del capital de la naviera pública se adjudicará en julio de 2002 a un consorcio preferiblemente con mayoría española y presencia de una naviera internacional. En los próximos días se elegirá el banco de negocios, que tendrá listo el cuaderno de venta en diciembre. En febrero se hará la invitación formal a los interesados.La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha informado discretamente a alguno de los grupos interesados en comprar la naviera pública Trasmediterránea sobre el calendario y las principales condiciones del proceso de privatización. En los próximos días se elegirá el banco asesor entre los integrantes de una lista corta de candidatos, en la que hay entidades españolas y extranjeras. El banco elegido tendrá hasta el día 20 de diciembre para confeccionar el cuaderno de venta y para perfilar los aspectos técnicos del proceso de adjudicación. Tras la distribución del cuaderno de venta entre los grupos empresariales que lo soliciten, se abrirá una tanda preliminar de recepción de candidaturas. En el mes de febrero del año próximo la SEPI invitará a participar en el proceso de privatización a la totalidad o a una selección de los ofertantes, a los que se exigirá la presentación de una oferta no vinculante. Entre los meses de abril y mayo se iniciará el proceso de negociación directa con cada aspirante, a los que se facilitará la información confidencial de Trasmediterránea, proceso conocido técnicamente como data room. Los finalistas concretarán entonces su oferta vinculante. Finalmente, en el mes de julio la SEPI dará a conocer el nombre del adjudicatario. Aunque todavía no están plenamente perfilados los detalles técnicos del proceso, la sociedad pública que preside Ignacio Ruiz-Jarabo excluye que la privatización de Trasmediterránea se realice, totalmente o en parte, mediante una salida a Bolsa (hay que recordar, no obstante, que una pequeña parte del capital de la naviera pública, el 4%, cotiza en el mercado de Madrid). La SEPI ha decidido que la naviera se venda de forma íntegra y a un único consorcio, desestimando de esta forma las presiones que ha recibido para que Trasmediterránea fuera troceada y privatizada por partes, en referencia a los negocios de Canarias, Baleares, Estrecho de Gibraltar y a las terminales portuarias. En el proceso se valorará la formación de consorcios frente a las ofertas formuladas por empresas individuales, la presencia mayoritaria del capital español y que el ofertante cuente entre sus miembros con una naviera internacional con amplia presencia en distintos mercados y contrastada solvencia. Hasta la fecha hay varios grupos empresariales que han reconocido su interés en la operación y otros han sido mencionados en informaciones de prensa. Entre otros cabe resaltar a las navieras Suardiaz, Fred Olsen, Boluda, Balearia y Pitra, y a las constructoras Acciona, FCC y ACS. Alguno de los aspirantes a participar en el proceso de privatización se ha atrevido a reflexionar sobre los parámetros económicos del proceso. Tienden a situar el valor patrimonial de Trasmediterránea, excluido su fondo de comercio, en torno a los 55.000 millones de pesetas. No obstante, señalan que la mayor parte de este valor se concentra en los 10 barcos más modernos de su flota incorporados en los dos últimos años. Estos barcos deberán ser pagados en un porcentaje muy elevado por el nuevo propietario de Trasmediterránea, lo que resta valor a la compañía. Se recuerda a este respecto que el actual presidente de la naviera, Miguel Ángel Fernández Villamandos, ha tomado la decisión de amortizar la nueva flota a 20 años, elevando en cinco años los criterios que se aplicaban con anterioridad. Otra de las peculiaridades de la privatización que resalta alguno de los aspirantes consultados es la de las cargas laborales de Trasmediterránea. Aseguran que la plantilla de la naviera pública es "más numerosa y mucho más cara" en relación a las que configuran las nuevas compañías que han ido surgiendo en el sector al calor de su reciente liberalización. (Antonio Ruiz del Árbol, Jorge Chamizo, diario Cinco Días, 24/10/01) 

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