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La crisis en el sector aéreo destruye 166.000 puestos de trabajo

19 noviembre, 2001
La crisis que vive el sector aéreo mundial a raíz de los atentados de septiembre en Nueva York se ha cobrado hasta la fecha 166.000 empleos, lo que supone algo más del 15% de los puestos de trabajo totales. Las compañías han anunciado recortes en rutas que suponen un descenso de en torno al 17% de la actividad. Las áreas geográficas más afectadas son Estados Unidos y Europa, donde el recorte de empleo asciende a 141.000 trabajadores.
La crisis que vive el sector aéreo mundial a raíz de los atentados de septiembre en Nueva York se ha cobrado hasta la fecha 166.000 empleos, lo que supone algo más del 15% de los puestos de trabajo totales. Las compañías han anunciado recortes en rutas que suponen un descenso de en torno al 17% de la actividad. Las áreas geográficas más afectadas son Estados Unidos y Europa, donde el recorte de empleo asciende a 141.000 trabajadores.De forma constante, compañías aéreas de todos los puntos del planeta han anunciado en los últimos dos meses unos planes de ajuste que, en su conjunto, suponen la reconversión más importante vivida por la aviación comercial en un siglo de existencia. A fecha de hoy son ya 166.000 los empleos que las aerolíneas han anunciado que destruirán para hacer frente a la crisis, lo que supone el 15% de una plantilla total mundial compuesta por 1,1 millones de puestos de trabajo. Este dato se desprende del estudio de documentación sobre las medidas anticrisis anunciadas por las empresas aéreas desde los atentados de Nueva York. Aunque es difícil cuantificar el drástico descenso de actividad, se puede afirmar que desde el 11 de septiembre el conjunto del sector aéreo ha recortado el 17% de los vuelos mediante su eliminación o la racionalización de rutas. Otra medida anticrisis que se ha generalizado es el aplazamiento de los pedidos para la renovación de las flotas. Fuentes de Airbus y Boeing estiman que de los 950 aviones que tenían programado suministrar en el ejercicio de 2002, sólo se entregarán 725. Por último, las compañías han adoptado decisiones que intentan eliminar los efectos perjudiciales para sus arcas de pasadas guerras de precios. Aunque una de las medidas más visibles en la política tarifaria ha sido la elevación de precios para compensar el mayor coste de los seguros tras los atentados de Nueva York, en el trasfondo subyace el esfuerzo por minimizar la venta de pasajes por debajo de su coste real. Las compañías aéreas han reaccionado de forma muy desigual, dependiendo del área geográfica en la que cada cual tiene su mercado principal. En todo caso, las grandes empresas de la aviación comercial se han comportado con mucha mayor energía que los nombres de segunda fila. Las aerolíneas estadounidenses son las que han adoptado decisiones más drásticas al poner en marcha planes para reducir 90.065 empleos y hasta un 20% de los vuelos. La principal compañía de su vecino del norte, Air Canada, también se puede incluir entre las empresas que se han tomado muy en serio el ajuste. El segundo mercado que se ha visto más perjudicado es el europeo, con una pérdida de 51.391 empleos y un descenso de la actividad en torno al 13%. Entre las compañías del mercado asiático y de Oriente Próximo, la toma de decisiones ha sido mucho más irregular. Han eliminado 11.800 puestos de trabajo a los que hay que sumar los 2.000 despidos que ha anunciado la principal compañía australiana, Quantas. En el mercado latinoamericano, las escasísimas compañías que todavía conservan actividad han anunciado 2.350 despidos. El presidente de la compañía estadounidense Delta, Leo Mullin, enumeró las medidas que considera necesarias para aumentar la seguridad, entre otras, reforzar las puertas de cabina de piloto, más seguridad en cabina, vigilantes a bordo, rastreos de seguridad nocturnos intensivos, así como aparcamiento nocturnos seguros para aviones. Por su parte, la Organización Internacional del Transporte Aéreo (IATA) realizó el mes pasado una estimación del impacto económico que tendrá para la industria aérea la crisis desatada tras el ataque terrorista a Estados Unidos. El coste previsto en ese momento era de 2,16 billones de pesetas, que se desglosan en 7.000 millones de dólares (1,2 billones de pesetas) de pérdidas de las distintas aerolíneas, más pérdidas adicionales de entre 3.000 y 5.000 millones de dólares por la caída del mercado interior norteamericano. A esta cifra hay que añadirle el impacto de la crisis en el mercado aéreo europeo y en el asiático, cuyas secuelas todavía no han sido estimadas por la IATA. Esa crisis, larvada a lo largo de varios trimestres y que los atentados de septiembre han hecho aflorar de forma virulenta, ha provocado por ahora la pérdida de 166.000 empleos en esta industria, y es probable que esta sangría laboral continúe a lo largo de los próximos meses. De hecho, IATA teme que el ajuste laboral derivado de esta crisis ronde los 200.000 empleos. El tráfico internacional, que mostraba una clara tendencia decreciente antes del 11 de septiembre, sufrirá una caída en el último tercio del año del 15%, según este organismo. En el conjunto del año, el descenso de la demanda internacional será del 5%. El crecimiento de los costes de aseguramiento, que van a pasar de 1.500 millones de dólares a 7.000 millones, es otra preocupación. Mientras las aerolíneas buscan fórmulas para capear el temporal, el ente público que gestiona los aeropuertos, AENA, planea un aumento de las tasas por el uso de sus instalaciones de entre un 2% y un 10%. La subida supone un sobrecoste de casi 7.500 millones de pesetas para las compañías españolas. Este aumento, que deberá ser aprobado por el Congreso, es "imprescindible para mantener la salud del ente público", según indicó a Efe su director general, Pedro Argüelles. Esta opinión no es compartida por Iberia, Air Europa y Spanair, que deben unir este sobrecoste a las pérdidas ocasionadas por la crisis. Para Iberia, que opera una media diaria de 900 vuelos, el aumento de un 2% en las tasas de aterrizaje y de un 10% en las de aproximación supone unos 6.000 millones de pesetas más de lo presupuestado para este ejercicio. Por su parte, Air Europa, con 250 vuelos diarios, debe desembolsar el próximo año 850 millones. En cuanto a Spanair, con 165 vuelos diarios, este incremento de tasas supone un aumento de costes de 309 millones. No obstante, AENA considera que el aumento "sólo puede llegar a suponer entre 30 y 40 céntimos de euro por asiento ofertado". (A. Ruiz del Árbol, J. Chamizo, diario Cinco Días, 19/11/01)

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