Europa: El turismo interno compensó la caída de las visitas extranjeras a la UE tras el 11 de septiembre

El turismo nacional cubrió el descenso de visitas de no residentes que la Unión Europea acusó en la segunda mitad de 2001 y, particularmente, tras el 11 de septiembre, según se desprende de un informe sobre flujos turísticos publicado ayer jueves por la Oficina Europea de Estadísticas (Eurstat).

El turismo nacional cubrió el descenso de visitas de no residentes que la Unión Europea acusó en la segunda mitad de 2001 y, particularmente, tras el 11 de septiembre, según se desprende de un informe sobre flujos turísticos publicado ayer jueves por la Oficina Europea de Estadísticas (Eurstat). En el primer trimestre de 2001, los países de la UE registraron un aumento del 2,3 por ciento en el número de noches en hotel y establecimientos similares a cargo de visitantes foráneos. Pero la tendencia se revirtió en el tercer trimestre, coincidiendo con la desaceleración económica mundial, y se agravó tras los atentados en EE UU. Entre octubre y diciembre, las estancias de no residentes se recortaron un 5,7 por ciento. En cambio, el comportamiento de los turistas residentes siguió el camino contrario. Antes de los atentados, las estancias hoteleras de ciudadanos naturales seguían una tendencia descendente con respecto a 2000. Sin embargo, en el último trimestre se aceleraron (un 2,7 por ciento más que en 2000) y acabaron por encima de las del año anterior. A juicio de Eurostat, esto prueba "claramente el efecto de sustitución del turismo receptor por el turismo interno". Como el turismo europeo es de procedencia mayoritariamente doméstica, el aumento en el flujo de visitantes residentes compensó la ausencia de extranjeros. Así, aún a falta de datos definitivos, la Oficina de Estadística califica el 2001 como "un año de estabilización" de los buenos resultados obtenidos en 2000, considerado por su parte como "un muy buen año turístico". Tres estados miembros registraron incluso repuntes anuales en el número total de estancias hoteleras: Italia (4 por ciento), Luxemburgo (2,5) y Austria (1,3). El Reino Unido experimentó el mayor descenso (6,4 por ciento), seguido de Portugal y Países Bajos (4 por ciento, ambos). Por otro lado, el turismo foráneo en los países europeos es, también, mayoritariamente europeo. En 2000, el 69 por ciento de las noches de no residentes en hoteles y similares de los Estados miembros, correspondió a ciudadanos de otros Estados miembros. Alemania se mantuvo como principal emisor de turistas en la UE (25 por ciento del total), seguido de Reino Unido (16 por ciento), Países Bajos (5 por ciento) y Francia (5 por ciento). Los alemanes constituyeron la mayoría en el mercado austriaco (59 por ciento de las visitas foráneas), los españoles e italianos, con el 33 por ciento, compartieron el segundo lugar, mientras el tercero correspondió a los griegos, con el 25 por ciento. También en 2000, la UE mantuvo un saldo favorable de 97 millones de euros en el apartado "viajes" de su balanza de pagos con el resto del mundo, aunque sensiblemente inferior (97 por ciento menos) que en 1999. Esto se debe a que las ganancias aumentaron (un 12,9 por ciento anual, hasta los 194.100 millones de euros), pero menos que los gastos (15 por ciento, hasta los 194.000 millones). España fue el estado miembro que obtuvo el mayor excedente (28.000 millones de euros), seguido de lejos por Francia (14.000 millones) e Italia (cerca de 13.00 millones de euros). El mayor déficit correspondió a Alemania (32.000 millones), seguido de Reino Unido (17.000 millones). En el primer trimestre de 2001, la UE obtuvo un déficit de 1.100 millones de euros, mientras que en el segundo y tercer trimestre registró excedentes de 636 y 436 millones de euros, respectivamente. Por otra parte, la UE contaba en 2000 con más 197.000 hoteles y establecimientos de hospedaje, lo que equivale a 9,3 millones de camas, cifras parejas a las de 1999. En 2000, el parque hotelero aumentó en Austria (3,2 por ciento) y Grecia (2,1 por ciento), mientras que cayó en Irlanda (4,3 por ciento), Luxemburgo (1,8 por ciento) y Reino Unido (1,5 por ciento). Italia se mantuvo como el país con mayor oferta hotelera (1,8 millones de plazas), seguido de Alemania, Francia, España y Reino Unido (todos por encima del millón de plazas). La ocupación media en la UE fue del 42 por ciento, con curva ascendente en verano en todos los países, salvo en Austria, que marcó su máximo anual (56 por ciento) en febrero, coincidiendo con la campaña de ski. Francia y España (59,8 y 57 por ciento, respectivamente) mantuvieron las mayores tasas medias de ocupación de la UE, mientras que Luxemburgo (26 por ciento) y Alemania (34,7 por ciento), registraron los peores datos. Francia y España mantuvieron además los más largos periodos de alta ocupación: desde finales de febrero, hasta noviembre. 

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