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Desde 2010 han muerto dos grupos y han nacido otros dos

Tiempo de cambios entre los grupos turísticos españoles

7 abril, 2015

El sector turístico emisor español ha dado un vuelco en tan solo cinco años. Ha asistido atónito a la quiebra del grupo más antiguo, Marsans, y a la del más nuevo,Orizonia. Y sin apenas tiempo de transición asiste al nacimiento de otros dos grupos, Wamos y Gowaii, mientras Barceló empieza a transformarse y Globalia observa los movimientos, tal y como se detalla en el reportaje de portada de la Revista Hosteltur.

El sector emisor español, ya de por sí dinámico y cambiante, ha dado una vuelta de tuerca en estos últimos cinco o seis años. Si se mira una foto sectorial de 2010 y otra de 2015, cuesta comprender que hablamos del mismo sector y de que apenas han trascurrido unos pocos años.

En 2010 el sector estaba dominado por cuatro grupos: Marsans, Globalia, Orizonia y Barceló. Pero ese mismo año -segundo de la crisis-, Marsans quiebra y el resto se reparte su trozo de tarta. Gerardo Díaz y Gonzalo Pascual intentaron salvar Air Comet con el circulante de Viajes Marsans. Finalmente, y tras el culebrón e Posibilitum y su jefe -el “hombre del puro”, también llamado el “liquidador”, Ángel de Cabo-, todo el grupo se vio arrastrado al cierre y sus artífices a la cárcel.

Tres años después Orizonia ha seguido el mismo camino aunque por motivos muy diferentes. Unos motivos en los que la fórmula de compra fue determinante. Y es que el fondo Carlyle compró a Iberostar su división emisora en 2006, época todavía de bonanza, sin contar con que dos años después llegaría la crisis. Confiaba en poder pagar a los bancos lo que pagó a Iberostar con los beneficios de Orizonia. Pero aunque el grupo daba dinero, no alcanzaba para pagar a los bancos.

Dos nuevos actores

Y casi coincidiendo con la quiebra de Orizonia, en el panorama sectorial aparecen dos nuevos grupos que, en principio, se presentaron como socios de uno solo. Otro fondo, Springwater, asociado con el dueño de Gowaii, Javier Díaz, compró a Royal Caribbean la actividad no de cruceros de Pullmantur -Nautalia, Pullmantur Air y la turoperación-, rebautizado como Wamos. En este caso, más que un nuevo grupo, se trataba de un cambio de propiedad y nombre de una actividad que ya existía.

En febrero de 2010 el futuro del grupo Marsans empezaba a verse muy oscuro. En abril IATA le quitó la licencia por default, fue el comienzo del fin. En diciembre de 2014 Springwater bautiza a su grupo como Wamos, que incluye a Nautalia y la antigua Pullmantur Air.En febrero de 2010 el futuro del grupo Marsans empezaba a verse muy oscuro. En abril IATA le quitó la licencia por default, fue el comienzo del fin. En diciembre de 2014 Springwater bautiza a su grupo como Wamos, que incluye a Nautalia y la antigua Pullmantur Air.

Pero apenas hicieron falta un par de meses para comprobar que lo que iba a ser un idilio entre Gowaii y Springwater acabaría, antes o después, en divorcio. Y el esperpéntico rifi-rafe protagonizado en febrero por los dos socios dejó las cosas claras. Gowaii sigue su camino sin contar con Springwater, y ambos grupos tienen planes de expansión.

Barceló cambia, Globalia observa

Por su parte, el grupo Barceló tiene planes para su división de viajes. Le cambia el nombre a su agencia de viajes, y tras el crecimiento de toda esta división con la expansión de la red de oficinas, la compañía aérea y su escudería de turoperadores, ha cuadriplicado su tamaño en tres años.

En el sector abundan los comentarios que hablan de posible futura venta de esa división emisora de Barceló. Por su parte, la propiedad no ha manifestado ninguna intención de vender, pero cuando se trata de negocios, si alguien ponen en la mesa unos cientos de millones de euros, la lógica empresarial suele imperar. Y, mientras, el primer grupo turístico español, Globalia, observa estos movimientos, fiel al timón de su patrón, Juan José Hidalgo, que sigue buscando socio para salir a bolsa.

El sector de agencias ha reducido a la mitad su tamaño

Estos años de cambios han coincidido con la reconversión del sector de agencias de viajes, si bien su traumático redimensionamiento comenzó dos años antes, en 2008. En estos largos años de crisis, especialmente en los cuatro primeros, este sector ha asistido a sucesivas oleadas de cierres tras las ventas de verano, que ha reducido a la mitad el parque de oficinas, pasando de más de 13.000 a las actuales 7.000.

Redimensionamiento que se veía necesario en el sector, pero que no por ello ha resultado menos traumático, al producirse de manera forzosa. El reportaje íntegro se puede ver en la última edición de la Revista Hosteltur.

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