Diario 5352 17.08.2018 | 13:47
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España: Septiembre concluye con un 11% menos de ocupación y sitúa el descenso medio de la temporada en un 6,6% en las Ibiza y Formentera

9 octubre, 2002
Septiembre ha confirmado que la temporada resultó pobre y corta para el negocio del turismo. El sector ha constatado que los flecos del verano (mayo y junio, por un lado, y septiembre, por el otro) no han podido compensar el descenso de la ocupación hotelera registrado durante los meses fuertes (julio y agosto). En estos dos meses los niveles de ocupación cayeron un 6,7% y un 2,4%, respectivamente, y septiembre ha concluido con una caída media del 11%, un porcentaje que explica por qué muchos hoteles de la isla de Ibiza están cerrando este año una y dos semanas antes de lo acostumbrado y por qué los índices de desempleo del mes pasado en las Pitiüses (Ibiza y Formentera) son un 20% superiores a los del mismo periodo de 2001.
Septiembre ha confirmado que la temporada resultó pobre y corta para el negocio del turismo. El sector ha constatado que los flecos del verano (mayo y junio, por un lado, y septiembre, por el otro) no han podido compensar el descenso de la ocupación hotelera registrado durante los meses fuertes (julio y agosto). En estos dos meses los niveles de ocupación cayeron un 6,7% y un 2,4%, respectivamente, y septiembre ha concluido con una caída media del 11%, un porcentaje que explica por qué muchos hoteles de la isla de Ibiza están cerrando este año una y dos semanas antes de lo acostumbrado y por qué los índices de desempleo del mes pasado en las Pitiüses (Ibiza y Formentera) son un 20% superiores a los del mismo periodo de 2001.Este menos 11% explica también los parcos dividendos de la oferta complementaria, la velocidad con la que el sector hotelero bajó precios a principio de temporada y la facilidad con la que los turoperadores están consiguiendo actualmente cerrar contratos para el próximo verano sin casi aumentar sus tarifas o aumentándolas apenas el equivalente al incremento del IPC balear. De alguna manera, las cifras de septiembre también confirman los temores expresados desde diversas áreas del sector (Fomento del Turismo y Federación Hotelera, principalmente) al comienzo de la temporada, cuando se calculó que a finales de octubre la caída media de la ocupación podría superar con facilidad el 10%. Por el momento, el descenso medio de la ocupación (de mayo a septiembre) es de un 6,6%, por lo que un descenso del 14% en octubre consumaría el mal augurio. Si se sobrepasa o no este menos 10% dependerá de si los cálculos de ocupación se hacen sólo sobre planta abierta o de si, por el contrario, se incluyen también establecimientos cerrados que el año pasado sí trabajaron en esta fecha. No obstante, la Federación de Asociaciones Hoteleras de Ibiza y Formentera, organismo responsable de los resultados de esta encuesta, realiza un sondeo quincenal sobre planta abierta, pero octubre añadirá un circunstancia ajena a los meses anteriores: habrán cerrado muchos de los hoteles que el año pasado estaban abiertos. Este 11% de caída en septiembre también ratifica otro análisis: los no tan malos resultados de julio (-6,7%) y agosto (-2,4%) son consecuencia de ofertas forzadas, es decir, del empeño de empresarios y turoperadores por conservar el nivel de visitas a costa de bajar precios. Hay hoteles en la isla de Ibiza que, si bien prefieren mantener el anonimato, tomaron la decisión de bajar sus tarifas hasta un 20% con el fin de no trabajar con bajos niveles de ocupación. Esta batalla de ofertas, motivada por otro lado por la competencia de nuevos destinos como Croacia y de la tendencia en Alemania al turismo de interior y a viajar a países cercanos (sin necesidad de tomar avión), ha contribuido a la reducción de la estancia media del turista en las Pitiüses, que el año pasado superó los 10 días y que este año todo indica que se situará por debajo de esta cifra. Pero la consecuencia directa de que los mayoristas hayan puesto en rebajas a las Pitiüses es el tipo de visitante que esto atrae: un turismo joven que llega a Ibiza atraído por los clubs, cuyo gasto medio es sensiblemente inferior al del turismo familiar y del que las autoridades y buena parte del empresariado pretenden, en cierta medida, deshacerse paulatinamente. Pero por encima de otras consideraciones, la caída interanual de septiembre expresa estacionalización, el histórico lastre del negocio turístico balear. Este menos 11% indica que el ansiado proceso de desestacionalización de la economía de las Pitiüses sigue siendo una quimera, porque si las islas no fueron capaces de llenar sus hoteles en septiembre, es de temer que en octubre tampoco lo consigan. En septiembre pasado Formentera de nuevo consiguió resultados bastante más positivos que los de su hermana mayor. Mientras Ibiza cierra el mes con un descenso del 11,5%, Formentera lo hace con un 4%. Ibiza registró una ocupación del 79,21% y Formentera de un 85,71. Ayer, el presidente de este organismo, Pedro Matutes, dijo acerca de los resultados de septiembre que «en términos de ingresos el descenso se multiplica por dos». Matutes vaticinó que «estas caídas en los índices de ocupación hotelera continuarán (en los próximos meses) y motivarán el cierre temprano de los establecimientos». El empresario ibicenco calificó la actual temporada turística de «peor (que la de los años anteriores) y corta». Por otro lado, el representante en Ibiza y Formentera del turoperador alemán TUI, Jordi Iglesias, explicó que los contratos que este mayorista está firmando con los hoteles de las islas se están cerrando «al mismo precio o con algún incremento respecto a los de este año». Según Iglesias, la consigna de TUI a la hora de acometer las negociaciones con los hoteleros de las Pitiüses ha sido «mantener capacidades para el mercado alemán y el británico», es decir, no subir precios, síntoma que refleja la vulnerabilidad del sector ante unas cifras de ocupación que los mayoristas utilizan como principal baremo a la hora de firmar. El descenso de la ocupación hotelera en las Pitiüses se suma a la estática situación de la economía alemana y a la pérdida de poder adquisitivo que ha supuesto para el Reino Unido la entrada en vigor del euro. «Para el año que viene se trataba de que no subiera el precio para el turista», resumió Iglesias. El leve incremento de precios que algunos hoteles han arrancado a TUI se debe, según Iglesias, a que «las mejoras estructurales se tienen que pagar». A juicio de Iglesias, «esta temporada no ha sido buena, aunque tampoco ha sido tan mala como algunas expectativas podían hacer ver en un principio». (J.M.A., diario El Mundo-El Día de Baleares, 09/10/02)

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