España: Este invierno abrirán en Mallorca hasta un 10% menos de hoteles por la crisis

El invierno hotelero da síntomas de enfriamiento. Los presagios del sector turístico se han cumplido para la temporada invernal: en noviembre y diciembre habrá menos hoteles abiertos en Mallorca.

El invierno hotelero da síntomas de enfriamiento. Los presagios del sector turístico se han cumplido para la temporada invernal: en noviembre y diciembre habrá menos hoteles abiertos en Mallorca. Los empresarios no sólo han decidido adelantar el cierre de la campaña de verano sino que no tienen intención de abrir sus puertas en los próximos meses. Según datos facilitados por la Federación Hotelera de Mallorca, habrá de media un 10% menos de planta hotelera abierta que en el mismo periodo del pasado ejercicio. Los focos más candentes se concentran en las zonas emblemáticas invernales como son Playa de Palma, Palmanova-Magalluf, Santa Ponça, y Peguera. Playa de Palma lidera el ranking con un descenso que se aproxima al 20%. Ya el presidente de los hoteleros de esta zona, Jordi Cabrer, vaticinó que «los turoperadores habían reducido capacidades para no arriesgar ante la falta de demanda» y auguró un «invierno duro». Contracciones significativas las registran los establecimientos de Santa Ponça, con un 14,9%; Palmanova-Magalluf, con 14,6%, y Peguera, con un 10,3%. Otras zonas que también reflejan bajadas notables, aunque no superan el 10%, si bien es cierto que el invierno no es su punto fuerte para competir con el resto de sus rivales intentando romper la estacionalización que padecen de forma acuciante, son Alcúdia (-7,2%), Can Picafort (-8,9%), y Colonia de Sant Jordi (-9,4%). Cabe resaltar el caso de Capdepera en la que habrá un 5,3% más de planta hotelera abierta. Si el pasado año el efecto Ben Laden sorprendió de lleno a la temporada invernal balear, este año aún la situación parece empeorar atendiendo a las estadísticas y al descalabro de las reservas en Alemania y Gran Bretaña, que diferentes asociaciones sitúan entre un 25 y 35%. Desde el colectivo hotelero de Palmanova-Magalluf, su presidente, Tomás Pons, achacaba ayer esta caída en picado a la coyuntura económica que atraviesan estos dos gigantes europeos: «No sólo la gente está pendiente y nerviosa por sus economías sino que el ambiente pre-bélico pesa en sus decisiones». En su opinión, «la sacudida del 11-S no ha finiquitado», y la prueba, explica, «es que desde aquel martes negro la industria turística no se ha recuperado». «No hemos llegado a tener un mes como los de antes, ni tan siquiera en pleno julio y agosto se ha visto la alegría de otras temporadas», matizó. Desde la Asociación de Peguera, calificaron la situación de «anormal e histórica». «Jamás hemos padecido una situación similar en la historia del turismo balear, y lo peor es que no hay reservas», advirtió el máximo responsable de este colectivo, Luis Carrasco. En este sentido, Pons apeló al sector turístico a buscar las soluciones salvadoras frente a la competencia de los países de la Cuenca Mediterránea y la rivalidad de destinos peninsulares. «Baleares se está comportando peor acusando caídas que superan el 22%». «Entre todos los hoteleros tenemos que armarnos y trabajar codo con codo para seguir impulsando la calidad». Además, se debe bucear en otros mercados: «En verano, no sólo jugamos con el mercado alemán y británico, sino que tenemos el soporte del nacional, italiano, francés o nórdico», dijo. El invierno, «se queda sin estos soportes». Pero Pons también recordó el efecto dominó que dejará este cierre en la oferta complementaria: «Van a remolque de la actividad hotelera y, sin duda, dejará secuelas en sus balances». Desde las patronales del comercio y la oferta complementaria ya alertaron que «de no remontarse el invierno, las economías domésticas serían las grandes perjudicadas». El líder de los hoteleros en Playa de Palma, Jordi Cabrer, volvió a insistir en «el daño que supone la ecotasa para el turismo de invierno». «Hay que intentar que Hacienda pueda hacer rebajas del pago del impuesto turístico para los clientes de larga estancia [aquéllos que pasan hasta seis y ocho semanas en Mallorca, sobre todo, jubilados europeos]», afirmó Cabrer. En este sentido, explicó que «ya han recibido llamadas telefónicas de muchos de los clientes que suelen venir por estas fechas, preguntando si vamos a cobrar la ecotasa». Por otra parte, destapó su temor a que esta clientela se desvíe a otras comunidades autónomas y destinos competidores. Uno de los grandes vencedores del verano, Turquía, está decidido a competir por el turismo de invierno. La muestra, la programación que ha preparado para la temporada de 2002/2003. «Quieren aumentar sus cuotas de mercado y están dispuestos a llevarse a este tipo de turista de larga estancia, que, en el caso concreto de Mallorca, está muy integrado entre la sociedad», puso de manifiesto Jordi Cabrer. Ante el quebradero de cabeza de los empresarios por la falta de clientes, Cabrer ha dado una receta: «No mover pieza y permanecer cerrados para evitar riesgos incontrolables y gastos». (Ch. D., diario El Mundo-El Día de Baleares, 16/10/02) 

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