Una opinión de Antonio Mayor, presidente de HOSBEC

Benidorm: el municipio turístico y la carrera de relevos

Opinión/ Benidorm no es considerado un municipio turístico, a pesar de todas las evidencias. En este artículo de opinión Antonio Mayor, presidente de HOSBEC, reflexiona acerca de la realidad de Benidorm, el turismo y el interés político en este sector.

Asistimos al debate político del municipio turístico de Benidorm como quien asiste a una carrera de relevos, en las que el testigo pasa de un corredor a otro, aunque en este caso pertenezcan a equipos contrarios y nunca lleguen a la meta.

Lo que hoy dice la oposición lo niega el gobierno, que cuando vuelve a ser oposición vuelve a pedirlo, y entonces quien gobierna que era la oposición, vuelve a denegarlo y vuelta a empezar. Un lío en el que ya no sabemos quién pide qué y quién deniega qué, porque todos piden lo mismo de forma sucesiva y todos miran para otro lado cuando les toca actuar.

Si no fuera porque Benidorm es una realidad turística que existe a pesar de la clase política, estaríamos asistiendo al verdadero cuento de nunca acabar.

Si alguna autoridad puede sostener que una ciudad de 70.000 habitantes que tiene más plazas de alojamiento reglado que habitantes, y que es la tercera ciudad de España en pernoctaciones hoteleras alcanzando los once millones, no merece la calificación de municipio turístico, algo está fallando. Seguramente que la definición era errónea en su origen, cuando no interesada, o ha quedado obsoleta por el simple transcurso del tiempo y la evolución de la propia realidad.

Benidorm: el municipio turístico y la carrera de relevosBenidorm: el municipio turístico y la carrera de relevos

Ante esto, y cuando escuchamos la cantidad de voces que claman por el turismo como sector estratégico, sólo podemos pensar que el turismo que ha servido de manta de camuflaje de parte de la crítica situación socioeconómica. Que les interesa como estrategia cuando les interesa, pero que cuando hay necesidad de arremangarse para demostrarlo, ahí ya estamos más que perdidos. Ahí es cuando comprobamos que las convicciones y los consensos sobre las creencias son de quita y pon. Hoy que soy oposición las pongo y mañana que soy gobierno las quito. Porque las convicciones políticas son eso, lo que les conviene en cada momento.

Así que se demuestra una vez más que para los políticos lo único estratégico en esta industria es su uso grandilocuente en discursos, presentaciones, debates y medios de comunicación. Pero que, en realidad, el turismo y esta industria les importa muy poco.

A los municipios turísticos les pasa como a algunas Comunidades Autónomas. Que se pasan de solidarios con el Estado y éste no devuelve lo que sería de razón y de justicia. Pero esto, en el caso de un municipio como Benidorm, puede tener efectos más allá de una simple cuestión de financiación. Puede comprometer el propio desarrollo futuro de la industria. Lo que se ha vivido en el Congreso de los Diputados en los últimos días a cuenta de Benidorm no sería más que una anécdota si no necesitáramos la urgente e inaplazable actualización del espacio urbano. Y para ello es necesario crear el instrumento que lo permita, se llame municipio turístico o se llame como se llame.

 

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