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Un análisis de Esther Mascaró

Brexit, todo o nada este martes para Theresa May

Última oportunidad para una salida pactada con la Unión Europea 13 enero, 2019
  • Si este martes el Parlamento no apoya el acuerdo con Bruselas, a May solo le queda pedir más plazo para volver a la casilla de salida
  • No hay mayoría para el acuerdo, ni para un acuerdo distinto, ni para unas elecciones, ni para un nuevo referéndum...
  • Theresa May sabía antes de Navidad que perdería la votación en el Parlamento y decidió aplazarla para darse tiempo, pero el día ha llegado

Análisis/ Este martes día 15 tendrá lugar en el Parlamento británico la votación definitiva sobre el acuerdo de Brexit alcanzado hace semanas entre Theresa May y la Unión Europea. Un acuerdo cerrado para Europa y que la primera ministra británica no ha conseguido que fuera aceptado por casi nadie, en su país, en medio de una guerra de guerrillas política y de una profunda incertidumbre.

"Brexit, in other words, is far from over yet". El Brexit está todavía lejos de terminar. Así concluía el periódico británico The Guardian, el viernes pasado, un artículo en el que intentaba explicar a sus lectores, con palabras sencillas, el largo calvario de la primera ministra y de su acuerdo con Bruselas, y sobre todo, cómo está la situación y a dónde puede ir a parar. Una pregunta para la que todavía no hay respuesta.

¿Cuál es la alternativa?

La semana pasada Theresa May vio cómo, en un Parlamento británico prácticamente vacío a pesar de la importancia del debate, la laborista Ivette Cooper y la conservadora Nick Morgan defendían, juntas, el texto que habían presentado, juntas, contra el Brexit sin acuerdo. El texto, una enmienda a los presupuestos, fue aprobado por todos los diputados del Partido Laborista y por al menos 10 diputados conservadores. El debate versó sobre los riesgos a los que, según las dos parlamentarias, se enfrenta el Reino Unido si finalmente abandona la Unión Europea el próximo 29 de marzo sin tener un acuerdo. 303 diputados, frente a 296, respaldaron la enmienda presentada por diputados de los dos partidos, un texto que bloquea la capacidad económica del Ejecutivo de May para hacer frente a una salida de la Unión Europea sin acuerdo.

Sabedora de que era imposible aprobar el acuerdo firmado con la Unión, Theresa May aplazaba la votación prevista antes de Navidad (May aplaza la votación sobre el acuerdo de Brexit en el Parlamento) y la fijaba para el 15 de enero, que entonces parecía lejos. Esperaba así ganar tiempo para vencer a sus oponentes, con concesiones o algún tipo de garantía que fuera aceptada por la Unión. Pero nada de eso ha pasado.

El Parlamento británico no quiere el acuerdo de May, según lo que parece. Pero también bloquea la posibilidad de un Brexit sin acuerdo. No quieren el acuerdo, no quieren un no-acuerdo... y no hay acuerdo alternativo. La estrategia de la primera ministra de pleantear a los parlamentarios solo dos alternativas: o el acuerdo con Bruselas o el caos de una salida sin pacto, ha fracasado hasta hoy. Y los diputados parecen preferir su propio caos.

Ni acuerdo, ni no acuerdo, ni acuerdo alternativo, ni elecciones, ni nuevo referéndum...

Sin mayoría para nada

Como dice The Guardian, el problema es que mientras no hay una mayoría que apoya el acuerdo de May para el Brexit, tampoco hay una mayoría clara en apoyo de una alternativa: ni para un segundo referéndum, ni para una nueva convocatoria electoral (que es la opción de los laboristas), ni para otro acuerdo distinto, ni para una fórmula parecida a la de Noruega, que no pertenece a la UE pero que sí participa en el Espacio Económico Europeo a través de la Asociación Europea de Libre Comercio.

El reloj avanza hacia el 29 de marzo y este martes día 15 May afrontará en el Parlamento la votación definitiva sobre su acuerdo con Bruselas. Si la primera ministra sufre una nueva derrota, como todo parece indicar, la respuesta más plausible al "¿y ahora qué?" es que el Gobierno británico deberá pedir a los 27 una extensión del plazo de dos años que le concedía el famoso artículo 50 y que termina en marzo. Ese plazo debería utilizarse bien para revisar el actual acuerdo, algo a lo que Bruselas no se ha mostrado favorable hasta ahora, bien para intentar desarrollar un Brexit alternativo con el que la UE vaya a estar de acuerdo. La UE pero también laboristas y conservadores, claro.

Vuelta a la casilla de salida

En cierto modo, tras dos años, volvemos a la casilla de salida porque lo que parece seguro es que el martes, sin milagro político de por medio, el Parlamento dirá que "no" al acuerdo alcanzado entre May y Bruselas. Sin embargo volvemos a la casilla de salida con menos de dos meses de plazo para el 29 de marzo.

Me pregunto si los que promovieron el voto al "sí" para que el Reino Unido abandonase la Unión, se hubieran creído el relato de lo sucedido durante estos dos años de habérselo podido explicar alguien. Y por otro lado, me pregunto también si les hubiera importado, si esta situación caótica y aparentemente sin salida hubiera cambiado el sentido de su propaganda antieuropea y si hubiera activado sus neuronas de la responsabilidad política e histórica.

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