Diario 5513 21.02.2019 | 19:23
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Cambio climático

Los veranos se moverán al norte de Europa

Las temperaturas récord del año pasado en Reino Unido, Alemania y Escandinavia impactan en los resultados de los grandes grupos turísticos 12 febrero, 2019
  • TUI recorta su previsión de beneficios achacando la revisión a la baja al superverano del año pasado
  • Una ola de calor recorrió el centro y norte de Europa desde a mayo a septiembre de 2018, alterando flujos turísticos
  • Un informe de la Comisión Europea advierte de que en el futuro podrán cambiar las preferencias de destinos estivales

Los efectos del "superverano de 2018" siguen arrastrándose en las cuentas de resultados de varias compañías turísticas. La semana pasada, TUI recortó su previsión de beneficios para 2019, achacando esta revisión a la baja a la evolución de la libra esterlina y al buen tiempo. De hecho, la ola de calor que recorrió el centro y norte de Europa desde mayo a septiembre del año pasado alteró los flujos turísticos y podría volver a repetirse con más frecuencia en el futuro como consecuencia del cambio climático.

Hace ahora trece años, un informe publicado por la Comisión Europea sobre los impactos del cambio climático lanzaba un vaticinio que entonces a muchos les sonó a broma o ciencia-ficción.

“Es previsible que el aumento de la temperatura incida en las preferencias en cuanto a los destinos estivales en Europa", indicaba dicho informe, situándose en un hipotético escenario hacia el año 2070 provocado por el cambio climático.

"Ello podría conferir un mayor atractivo a las actividades al aire libre en el norte de Europa, mientras las olas de calor del Mediterráneo podrían provocar una redistribución o un cambio estacional en el turismo que desplazaría el pico estival actual", añadía el estudio de la Comisión Europea.

De este modo, "los resultados de los modelos del cambio climático muestran un posible desplazamiento del turismo hacia el norte durante el siglo XXI”.

Esta infografía de la Comisión Europea muestra los cambios que se esperan en el llamado “índice de confort turístico” durante los meses de verano.

¿Exageración?

Pero lo que parecía una broma comenzó a ser una realidad en 2018, cuando el norte y centro de Europa vivió uno de los veranos más calurosos de las últimas décadas. Ver también Buen tiempo en el Reino Unido, ¿mal negocio para España?

“Los clientes de todos los mercados europeos están retrasando las decisiones sobre sus vacaciones de verano ya que disfrutan de temperaturas récord en sus países”, reconocía Thomas Cook en su balance semestral presentado el 31 de julio.

Y el pasado noviembre, este mismo grupo turístico reconocía: "Tras un buen comienzo de año, hemos experimentado un descenso mayor del anticipado en márgenes brutos después del prolongado periodo de tiempo cálido en verano, nuestro periodo clave para el negocio", declaró la compañía. Ver también Thomas Cook reducirá beneficios en un "año decepcionante".

De hecho, Alemania registró ese mismo mes de julio un 5% más de pernoctaciones hoteleras respecto a un año atrás e incluso las estancias de residentes de la propia de Alemania crecieron un 6%.

Playa en Binz, en la isla de Rügen, en la costa báltica de Alemania. Imagen: http://www.ostseeurlaub-in-binz.de/

Causas

El llamado “superverano de 2018” fue causado por una fuerte anomalía anticiclónica que se situó sobre el norte de Europa y las islas Británicas.

Ello se tradujo en menos lluvias y temperaturas más agradables respecto a la media de los últimos 30 años. Pero no se sabe a ciencia cierta si dicha anomalía se repetirá en 2019.

Las proyecciones climáticas para las próximas dos décadas apuntan a un mayor calentamiento en los meses de verano en Alemania, Reino Unido y Escandinavia

La hipótesis de que las costas e islas del mar Báltico se conviertan en el siglo XXI en una alternativa a los destinos turísticos del Mediterráneo durante los meses de verano cobra más fuerza si se tienen en cuenta además las olas de calor cada vez más frecuentes en el sur de Europa.

De hecho, en el verano de 2017 se registraron cinco olas de calor en Península y Baleares, lo que constituyó un nuevo récord desde 1975.

Estos episodios de severo calor inciden negativamente sobre el confort de los visitantes.

Además, al estar el mar Mediterráneo más caliente y dispararse la evaporación, pueden producirse con más frecuencia otros fenómenos extremos, como lluvias torrenciales de catastróficas consecuencias, tal como ocurrió en 2018 en varios puntos en costas e islas de España.

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