Los turoperadores se preparan para desviar clientes a España si hay guerra

Hay un plan. Los turoperadores europeos ya saben qué hacer si se desata el conflicto bélico en Irak. Los programas de trabajo de los principales grupos turísticos en caso de guerra contemplan un aumento de las capacidades aéreas en las rutas hacia los destinos turísticos del Mediterráneo occidental, especialmente a España, según han confirmado a este periódico fuentes de TUI, Thomas Cook y MyTravel, los tres principales operadores del continente.

Hay un plan. Los turoperadores europeos ya saben qué hacer si se desata el conflicto bélico en Irak. Los programas de trabajo de los principales grupos turísticos en caso de guerra contemplan un aumento de las capacidades aéreas en las rutas hacia los destinos turísticos del Mediterráneo occidental, especialmente a España, según han confirmado a este periódico fuentes de TUI, Thomas Cook y MyTravel, los tres principales operadores del continente. «Si hay guerra los perjudicados serán los destinos al Este y Sur del Mediterráneo; el flujo de pasajeros irá hacia el Mediterráneo occidental y estamos preparados para ello», explicó un portavoz de Thomas Cook. «Las capacidades aéreas se aumentarán en España y Portugal, no hay más donde elegir», reconoció la fuente. Con la temporada de invierno a punto de terminar -sólo resta un mes y medio- los operadores no se plantean cambios inmediatos, pero tienen previsto qué hacer si el conflicto les sorprende antes de que comience la temporada de invierno. «De momento estamos trabajando con flexibilidad en los vuelos y en los destinos para poder hacer cambios en el momento que sea necesario», sostiene la fuente. En el mismo plano de flexibilidad están conduciendo la situación desde el touroperador TUI. Un portavoz de este grupo explicó ayer desde las oficinas centrales de Hannover que la hipótesis con que trabaja la compañía es que el inicio de la guerra supondrá el hundimiento de los destinos del sur del Mediterráneo y el fortalecimiento de los destinos occidentales, principalmente España. Esta tendencia ya se está haciendo notar con las reservas para el verano, donde Marruecos, Egipto y los países de Medio Oriente se están viendo muy afectados; no así Turquía, que se encuentra mejor que el año pasado. Pese a su cercanía con el escenario del posible conflicto, los destinos turísticos turcos están saliendo bien parados del clima prebélico, tanto en el mercado alemán como en el británico. «De todas formas, el comportamiento del mercado lo podremos comprobar después que comience la guerra, si la hay, y no antes -explicó el portavoz del grupo TUI- y por eso de momento estamos trabajando con flexibilidad para poder hacer cambios cuando sea necesario». Estos cambios requerirían de destinos con capacidad suficiente para recibir a un flujo inesperado de turistas, lo que sitúa a España en primer lugar. Los destinos a los que los turistas podrían desistir de viajar en caso de conflicto suponen para TUI cerca de un 12 por ciento de su movimiento turístico. No son sólo las grandes corporaciones turísticas las que se están comportando con cautela. Tanto en Alemania como en el Reino Unido los mercados se mueven con lentitud. Un estudio de ABTA (Asociación de Agentes de Viajes Británicos) revela que un 15 por ciento del mercado, lo que en el Reino Unido representa más de un millón y medio de potenciales pasajeros, está retrasando su decisión de reservar las vacaciones del verano a la espera de lo que suceda en la crisis internacional. Por ello, el touroperador MyTravel ha decidido ofrecer a sus clientes la posibilidad de cambiar el paquete contratado si finalmente hay guerra. «En casos como éstos debemos comportarnos con la máxima flexibilidad», explicaron a este periódico fuentes de ese grupo. «Tenemos que estar preparados para el caso de que haya que cambiar vuelos». (H.B., diario Sur, 11/02/03) 

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