El auge de la industria turística cubana preocupa al resto de destinos caribeños

El moderado, pero creciente alza del sector turístico cubano, además del futuro acceso de Cuba al multimillonario mercado de la industria del ocio de los Estados Unidos, ha creado una justificada preocupación entre las autoridades del ramo en todo el Caribe, incluyendo Cancún, que podrían verse afectadas seriamente por el nuevo competidor, considerando que sus economías en gran medida dependen del turismo.

El moderado, pero creciente alza del sector turístico cubano, además del futuro acceso de Cuba al multimillonario mercado de la industria del ocio de los Estados Unidos, ha creado una justificada preocupación entre las autoridades del ramo en todo el Caribe, incluyendo Cancún, que podrían verse afectadas seriamente por el nuevo competidor, considerando que sus economías en gran medida dependen del turismo. Para nadie es un secreto que Cuba es el último grito del turismo del Caribe, más aún si se recuerda que los vacacionistas norteamericanos viajaban a la Isla, antes de ser rebelde, en detrimento de otros mercados del área. Pero ahora, además del atractivo histórico, tras 40 años de beligerancia con su vecino del norte, la Isla caribeña es todo un paraíso de seguridad y tranquilidad ciudadano, bajo índice de delincuencia y no existe la droga, ni el juego, porque ambos están prohibidos, vigilados y reprimidos por las autoridades de Fidel Castro con el total apoyo de la población. Pese al desarrollo de la infraestructura hotelera, Cuba posee playas y zonas turísticas totalmente vírgenes, aún sin explotar, como son los Cayo Sabinal, al norte de la provincia de Camagüey, Los Jardines de la Reina, al sur de la misma provincia, y el sur de la Isla de Pinos, cuya extensión superan al de todas las playas juntas de Puerto Rico y República Dominicana. Desde hace algunos años Cuba han comenzado a edificar hoteles 'ecológicos' en los islotes Coco y Guillermo, sobre las aguas del estrecho de las Bahamas, al norte de la provincia de Ciego de Ávila y cuyas extensiones son mayores que las de varias naciones del Caribe. Estos cayos están rodeados por playas en su costa norte y los turistas que los vistan 'son dueños por los días que lo visitan' de más de 300 metros cuadros de arenas, dadas las extensiones y conceptos constructivos impuestos por las autoridades cubanas para proteger el medio ambiente. Para los norteamericanos, viajar a Cuba, la gran manzana prohibida durante 42 años, es cuestión de meses, en alusión al derecho ciudadano, recogido en la Constitución de ese país de poder viajar a cualquier país libremente y a los crecientes reclamos de grupos de poder, senadores y congresistas norteamericanos por flexibilizar las medidas anticubanas convertidas en Leyes. "Cuando los norteamericanos descubran tranquilidad, playa y sol en Cuba, no irán para ningún otro lugar", según el estadounidense J. Creig, quien visitó la Isla en noviembre último. En el año 2002, Cuba recibió 1.800.000 turistas. Los principales mercados emisores para Cuba fueron Canadá, Alemania. Francia, Italia y España, sin descontar la comunidad cubana en el exterior que agrega cifras importantes y Latinoamérica. Como dato interesante el hotel 'Cayo Coco' mantuvo un nivel ocupacional, todo el año del 83% por los arribos de turistas ingleses y canadienses, quienes buscaban playa, paz y tranquilidad. Tras el derrumbe de la Unión Soviética y los países del este, Cuba ocupaba el lugar 23 entre las naciones receptoras de turismo en América Latina y diez años después alcanzó el número 9, pese a la limitación de su infraestructura hotelera, pobre experiencia y gestión empresarial. (Diario Atlántico Canarias, 18/02/03) 

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