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Jennifer Zhang: "El chino ya piensa dónde ir cuando se abran las fronteras"

La fundadora y CEO de AsialinkSpain y representante oficial de Ctrip afirma que "España es bastante invisible en China" porque falta promoción 10 octubre, 2021 Premium
  • "La mitad de nuestro trabajo se va en la barrera cultural. Suelo decir que el mapa cerebral chino y el occidental son distintos"
  • "Cuando empecé a trabajar los principales grupos chinos eran del Gobierno, pero en los últimos 10 hay empresas totalmente privadas"
  • "Cuando hablamos del turista chino, siempre pensamos en el que vive en China, pero fuera residen 60 millones -tres en Europa-"

Jennifer Zhang, fundadora y CEO de AsialinkSpain, la empresa que representa en España al gigante chino Ctrip -agencia online que mueve a 400 millones de viajeros-, nos cuenta cómo ha sido su trayectoria profesional hasta llegar al sector turístico, cómo ha colaborado con China y España durante los momentos más duros de la pandemia de la COVID-19 y en qué situación está ahora el turismo chino. Nació en Shanghai, pero siendo muy joven se trasladó con su familia a Europa. Ha vivido en Francia e Italia para recalar después en nuestro país, donde lleva ya 25 años, ha formado una familia y ha creado su propia empresa. Se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y poco después comenzó a trabajar en una empresa española de comercio exterior. Durante 15 años vivió a caballo entre Madrid y Shanghai hasta que decidió impulsar su propia compañía para dar servicio a las firmas españolas que recibían a las grandes corporaciones chinas con escaso conocimiento en aquel momento sobre cómo trabajar con estos directivos. Ahí comenzó su relación con el mundo de los viajes y el turismo. Hablamos con ella, casualmente, el 1 de octubre, el Día Nacional de China.

¿Cómo fue su inicio en el mundo empresarial?

Empecé a trabajar en la primera empresa española de comercio exterior que ayudaba a las compañías a establecerse en China, coincidiendo con el boom económico de este país. Tras abrir su primera oficina de representación en Pekín, en 1988, me reclutaron para establecer otra en Shanghai. Estuve 15 años con ellos, vivía entre España y China, ayudando a las primeras empresas españolas, sobre todo del sector industrial, a instalarse allí . En los 90, China empezó a ser la fábrica del mundo y necesitaba mucha maquinaria y herramientas de países que tenían esa tecnología.

Luego creó su propia empresa…

Fue una etapa muy interesante, pero después empecé a tener la idea de montar algo por mi cuenta, con socios españoles, y en 2005 nace AsialinkSpain. Nos dimos cuenta de la falta de conocimiento sobre el protocolo para recibir al empresario chino de alto nivel. En ese momento, las industrias que compraban a España eran grandes corporaciones gubernamentales, los presidentes eran altos funcionarios del Gobierno que venían con grandes delegaciones.

Nacimos con la intención de ser la empresa externa de las grandes corporaciones españolas que recibían a los empresarios chinos. Nuestros clientes eran las empresas del Ibex 35 que tenían socios chinos y nuestro trabajo consistía en darles cobertura, desde que se bajaban del avión hasta que se marchaban, tanto en el ámbito de los negocios, con servicios de traducción en las reuniones o protocolos de mesas y comida, como si querían realizar viajes privados de ocio.

¿Cómo llega al turismo?

Cuando empezamos no había turismo chino, solo viajes de negocios. Ni siquiera había visado de turista, el de Schengen empezó en 2004 y solo para turoperadores. De 2004 a 2010, aproximadamente, a los chinos solo se les permitía venir en turoperación y de forma muy controlada. Tenían que entregar sus pasaportes al guía que les acompañaba y una fianza de 5.000 dólares a la agencia, y si no volvía, lo perdía. Hasta 2010, China estaba considerada como un país de emigración y estaba muy controlada. No es como ahora, que prácticamente tienden una alfombra roja. China abrió sus fronteras hace apenas 40 años, económicamente empezó a abrirse hace 30 años, aunque el boom ha sido en los últimos 20, y el gran despegue, en los últimos 10, que es cuando el turista ha empezado a venir.

En 2016 Asialink cogió la representación de Ctrip, que se estaba convirtiendo en el mayor emisor de turistas chinos. Como vieron que fuimos pioneros en España en trabajar con este tipo de viajero, confiaron en nosotros para un partnership.

Desde 2016 a 2019 ha habido un boom de turismo chino a España. Pasamos de 300.000 chinos en 2015 a los 900.000 de 2019, un crecimiento espectacular

Jennifer Zhang se instaló en España hace 25 años.

Y con este cambio, el turista chino deja de estar tan ligado a la turoperación…

Muchos piensan todavía que el turismo chino sigue siendo de turoperación, pero no es verdad. El turista empieza a viajar más de manera independiente y Ctrip apostó por ellos. En países como Italia y Francia ya no era 70% turoperación 30% independiente, en 2016, era 50%-50% y ahora estamos en el 30%-70%. En España vamos por el camino.

Y en poco tiempo, Ctrip se ha convertido en la mayor empresa de viajes online de China.

Desde hace unos años Ctrip pasó a denominarse Trip.com, pero Ctrip sigue siendo la casa matriz, que es de donde dependemos nosotros. Trip.com, que es la marca del grupo, se está convirtiendo en un player global, como Booking o Expedia, porque después de tener a 400 millones de chinos con Ctrip quiere conquistar a usuarios del resto del mundo. Luego está Qunar, la segunda OTA china. Además, Ctrip es el mayor accionista de MakeMyTrip, la primera OTA india. Contamos también con Skyscanner y nosotros seguimos siendo la empresa local de Ctrip y, desde hace dos años, desde Madrid trabajamos también Latam.

Hasta ahora todas las empresas éramos bastante independientes, pero, después de la pandemia, la nueva estrategia de grupo se centra en que haya más conexión y alianzas entre las mismas y, por tanto, nos volcaremos en el mercado que antes abra sus fronteras.

¿Qué supone trabajar con dos culturas tan diferentes?

Hay bastantes dificultades. La mitad de nuestro trabajo hoy en día se va en la barrera cultural, de comprensión y de comunicación. Suelo decir que el mapa cerebral chino y el occidental son distintos. Hay que estar constantemente haciendo interpretaciones de lo que dice la parte china a la occidental y viceversa porque el entendimiento es complicado. Es un tema cultural y de filosofía empresarial, que son diferentes, además del idioma.

¿Cómo ha evolucionado la filosofía empresarial china?

En los últimos 10 años ha habido un gran cambio. Cuando empecé a trabajar los principales grupos chinos eran del Gobierno, pero en los últimos 10 hay empresas totalmente privadas, como Alibaba, Ctrip… Gente con mentalidad muy abierta, muchos han estudiado en el extranjero. Además, ahora es el mercado quien manda. Ctrip es una empresa que cotiza en el Nasdaq desde 2003 y se debe a sus accionistas, no es una empresa gubernamental.

Preside el China Club Spain, ¿cuál es el cometido de esta entidad?

Lo pusimos en marcha en 2010, cuando un grupo de profesionales chinos nos dimos cuenta de que en España faltaba una plataforma que elevara un poco la imagen de nuestro país.

Había una imagen del chino como una persona trabajadora, al frente de tiendas, restaurantes… pero no se tenía en cuenta a los altos directivos, cuando hay muchos instalados aquí

Se creó el club para que en la sociedad española haya una representación de profesionales chinos cualificados, para ser un puente y cada uno desde nuestro sector aportar nuestro granito de arena a la sociedad española. Cuenta con más de 200 miembros, incluye a todas las multinacionales chinas establecidas en España, no como empresas, somos profesionales particulares, expatriados que trabajan aquí, desde médicos, científicos, ingenieros, abogados…

De hecho, han prestado un gran apoyo durante la pandemia…

Cuando a finales de enero saltó la pandemia en Wuhan, la ciudad estaba totalmente confinada, lo que supuso también la paralización de las fábricas de material sanitaria. La embajada pidió ayuda a todas las asociaciones chinas de los países donde está representada y China Club Spain fue una de las que se implicó. Creamos un grupo de trabajo de 15 personas y empezamos a pedir material, pero a mediados de febrero se cortaron los vuelos a China y no quedamos con unos 400 monos sin enviar y mucho dinero, porque habíamos recibido muchas donaciones.

¿Qué hicieron entonces?

Como vimos que en España hacía falta, decidimos facilitárselo al país donde estamos viviendo, se lo enviamos a siete hospitales de Madrid y donamos el dinero al Banco de Alimentos. Después nos llamaban los hospitales para pedir más material porque no tenían nada.

Cuando China se recupera, usted centra su labor en ayudar a España.

A partir de ese momento empezó una labor más personal. Estaba confinada en casa, como todos, y me interesé por cómo podía colaborar. Los chinos también son muy solidarios y un amigo de una gran empresa española me comentó que sus clientes chinos querían ayudar, pero no sabían cómo hacerlo. En China había material porque, en marzo, cuando la situación estaba controlada, las fábricas volvieron a la actividad, y también había donantes. El problema estaba en la logística. Por valija diplomática los envíos estaban muy limitados, pero me enteré de que el Grupo Inditex había puesto a disposición un hangar de su centro logístico de Shanghai, y a través de esta plataforma muchas empresas chinas pudimos enviar material sanitario a España.

¿Cómo está funcionando el turismo dentro de China?

Las fronteras están cerradas, pero el interior del país está totalmente abierto al turismo desde hace un año. Desde la Golden Week [periodo festivo de varios días por la celebración del Día Nacional de China el 1 de octubre] del año pasado China recuperó la normalidad, aunque es relativa porque la COVID cero es una prioridad para el Gobierno y basta con que haya tres casos, por ejemplo, en un barrio de Shanghai, para que lo confinen en su totalidad. Estamos hablando de que los barrios de algunas ciudades tienen millones de habitantes.

El problema está en las salidas al exterior…

Los chinos que estamos fuera tampoco podemos volver con las fronteras cerradas. Eso ha hecho que muchos de ellos hayan viajado por Europa este verano. Cuando hablamos del turista chino, siempre pensamos en el que vive en China, pero fuera residen 60 millones, teniendo en cuenta trabajadores, estudiantes… y de ellos en Europa estamos tres millones.

Gracias al big data hemos visto un tráfico importantísimo de residentes chinos en Europa viajando por Europa. Hemos detectado un mercado que se está moviendo y utilizan mucho Ctrip porque, aunque vivamos, fuera utilizamos nuestras propias herramientas de viajes

Por tanto, mientras llegan los chinos de China estamos poniendo el foco en los de Europa y en los que se vayan sumando de Estados Unidos cuando empiecen a venir. Además, China acaba de aprobar que puedan salir los estudiantes, principalmente de grado o de posgrado, que estén aceptados en universidades extranjeras. Ahí hay un gran colectivo para el mercado de los viajes.

¿España se promociona bien en China?

España es bastante invisible en China, mientras hay países europeos que están mucho más presentes, con campañas de más impacto y visibilidad. Una vez que vienen aquí, todos contentos, en especial con la gastronomía española, su motivación número 1 para venir, pero falta mucha promoción. Hay que estar en todas partes, en las vallas publicitarias, autobuses, estaciones y, por supuesto, en las plataformas online, donde quizá hay que dedicar el 80% del esfuerzo, pues es donde está el turista chino. Hay que tener en cuenta que los chinos ya están deciciendo dónde ir cuando se abra la frontera.

¿Prevé cambios en el comportamiento del viajero chino a partir de la pandemia?

Los hábitos que se están estableciendo en China se van a trasladar fuera cuando vuelvan a viajar. Va a haber menos grupos grandes, es una tendencia que se apreciaba y que ahora se va a acelerar. Los temas de seguridad se van a incrementar más, el asiático, en general, siempre ha sido muy cauteloso con las enfermedades. De hecho, el chino es el viajero que está saliendo menos, me refiero al que vive en Europa. El tema de las distancias, safe destination… sigue siendo prioritario para los chinos. El mensaje de safe destination tiene que estar bien clarito.

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