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Vídeo: El director de Normalización del ICTE opina sobre los servicios turísticos ofrecidos a través de internet

Competitividad turística de España: cuestión de calidad

La eficiencia marcará el camino del sector 4 abril, 2011
  • Guillermo Anívarro: “Para hablar de precios hay que mirar al turista, no al turismo”

La competitividad de España como destino turístico depende de muchos factores, pero uno de los principales debe ser la calidad que ofrecemos, y no, como se piensa muchas veces, el precio.

Así se puso de manifiesto en la jornada celebrada en la Fundación Antonio de Nebrija sobre “Competitividad en los Destinos Turísticos Españoles”, durante la cual, los ponentes que participaron en un debate en el que se pusieron en relieve algunos de los problemas principales que atañen al sector para ser productivo.

“Un precio alto no siempre garantiza la buena prestación del servicio”, afirmó Guillermo Anívarro, director de Normalización del Instituto de Calidad Turística Española (ICTE), a la vez que se cuestionó si verdaderamente los precios que se están ofreciendo en el sector ayudan verdaderamente a la calidad, que depende de satisfacer al consumidor. “Calidad no es lujo, es dar al cliente lo que espera”, aseveró.

Para Bruno Pujol, vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Antonio Nebrija, la calidad debe ser entendida como herramienta de gestión y los precios no pueden responder a políticas turísticas, sino que los marcan la oferta y la demanda. “Para hablar de precios hay que mirar al turista, no al turismo”, afirmó, al tiempo que opinó que la guerra de precios en la que el sector se encuentra se ha convertido ya en una subasta. Asimismo, señaló que hay que tener en cuenta la situación actual, en la que España ha pasado a ser un destino refugio beneficiada por las circunstancias exteriores.

Pujol, apuntó como estrategia que podría venderse España como una impresora barata que tenga cara la tinta, en el sentido de que se tenían que dar facilidades en la accesibilidad de un destino para que una vez allí, se pudiera producir un gasto turístico mayor.

Por su parte Marc Molas, socio director de la dvisión Hotels & Resorts de Planet Cluster, destacó que a la hora de hablar de competitividad, también es importante establecer con quién nos queremos comparar, ya que quizás si nos comparamos con los países emergentes no somos competitivos, pero sí lo somos comparándonos con otros destinos. Afirmó que los inversores perciben el valor refugio en ciudades españolas como Madrid y Barcelona, que están a la altura de otros países como Londres, Amsterdam o París, por lo que opinó si somos valor refugio, somos competitivos. Además destacó la existencia de un segmento vacacional español reconocido mundialmente. En este sentido, Teresa Guardia, subdirectora del Instituto de Estudios Turísticos (IET), señaló que el sol y playa es lo que demandan entre el 65 y el 70% de los turistas que vienen al país y Manuel Figuerola, director del Centro de Investigación de Desarrollo e Innovación Turística (CIDET) hizo hincapié en el alto nivel de fidelidad de los viajeros que visitan el país.

En cuanto al nivel de precios, todos estaban de acuerdo en que no es bueno vender España como país barato, si bien, Marc Molas opinó, que aunque no se constituya como un país low cost, tiene que poder ofrecer de todo y saber responder también a esta demanda.

El problema de los costes

Pero a la hora de ser competitivos uno de los grandes problemas que se apuntaron fue la existencia de altos niveles de costes, que hacen difícil que el país sea eficiente y, por tanto, productivo.

En cuanto a los salarios, se produjo un debate, ya que algunos estimaron que racionalmente estaban siendo altos, mientras que otros apuntaron a que no estaban correspondidos con las exigencias requeridas a los profesionales, por lo que se producía el fenómeno de fuga de cerebros.

También se consideró que el coste energético en nuestro país es exagerado por lo que se animó a invertir en sostenibilidad para ganar en eficiencia.

La inversión en I + D, en formación y en tecnología fueron otras de las medidas que se apuntaron para aumentar la productividad y así, la competitividad del destino. El coste social fue otro de los factores que se mencionó y algunos defendieron que es necesaria una restructuración.

Guillermo Anívarro habló del despilfarro, citando ejemplos como los costes que suponen una reclamación, costes en formación correctiva, costes de tiempo perdido, etc.

No obstante, se citaron algunos puntos en los que España es un país privilegiado, como en los costes fiscales y los agrarios.

Para concluir Manuel Figuerola quiso destacar la importancia de pensar en una economía expansiva y no reductora para el sector.

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