Australia: Cocodrilos hambrientos afectan al turismo en el Parque Kakadú

La invasión de enormes cocodrilos hambrientos conocidos como "ginga" está acabando con el turismo en el australiano Parque Nacional de Kakadú, en alerta desde el pasado junio al descubrirse que es hogar de al menos cinco de estos saurios, informaron medios locales.

La invasión de enormes cocodrilos hambrientos conocidos como "ginga" está acabando con el turismo en el australiano Parque Nacional de Kakadú, en alerta desde el pasado junio al descubrirse que es hogar de al menos cinco de estos saurios, informaron medios locales. Los cuidadores del mundialmente famoso parque, situado al norte de Australia, se han visto obligados a reiterar a los visitantes que se mantengan alejados de este importante centro turístico ante la peligrosa presencia de los reptiles. La advertencia se produce después de que el miércoles los cuidadores del parque capturaran un cocodrilo macho de cuatro metros de longitud y 400 kilos de peso a apenas 200 metros de uno de los campamentos reservados para los turistas. El director del equipo de gestión del lugar, Chris Haynes, explicó que el ejemplar es uno de los cocodrilos de agua salada denominados "ginga" que desde hace semanas merodean por la zona de las "Cataratas Gemelas" de Kakadú. "Pronto arrasarán con todo lo que pueda alimentarlos y un cocodrilo hambriento es un animal destructor", explicó Haynes. El pasado junio, tras haber descubierto un "ginga" de más de tres metros, los cuidadores del parque pidieron a los aborígenes del lugar que emprendieran su caza. Ese ejemplar continúa sin ser capturado, a pesar de que para salvar el negocio turístico los aborígenes empuñaron las armas, olvidando por unos días la veneración que guardan hacia estos animales. Los responsables del parque decidieron en junio cerrar el acceso a las "Cataratas Gemelas" y restringir el paso a otras zonas ante el peligro de que los cocodrilos atacaran a los visitantes. El año pasado, un "ginga" causó la muerte de la turista alemana Isabel von Jordan, de 23 años, que falleció tras ser atacada por el animal, de cuatro metros, cuando se bañaba con otros compañeros a unos diez metros de la orilla. El Parque Nacional de Kakadú, a 250 kilómetros al este de Darwin, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y es uno de los lugares donde mejor se preserva la cultura de los aborígenes australianos. 

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