Cantabria
La playa histórica de Cantabria que es parque natural y refugio surfero
Entre dunas y marismas, la Playa de Oyambre combina historia aeronáutica, surf y naturaleza protegida, consolidándose como uno de los arenales más singulares de la costa cántabra
Publicada 30/08/25

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La Playa de Oyambre, en Cantabria, se extiende dos kilómetros entre dunas, marismas y praderas verdes dentro del Parque Natural de Oyambre. Refugio de aves migratorias desde 1988, este arenal es también escenario histórico: en 1929 acogió el aterrizaje forzoso del avión transatlántico El Pájaro Amarillo. Hoy combina naturaleza protegida, rutas de senderismo y olas que la han convertido en uno de los destinos de surf más destacados del norte peninsular.
Entre los municipios de Valdáliga y San Vicente de la Barquera, la Playa de Oyambre se extiende a lo largo de casi dos kilómetros de arena dorada, rodeada de dunas, marismas y praderas verdes. Este enclave forma parte del Parque Natural de Oyambre, creado en 1988 para proteger uno de los ecosistemas más valiosos de la costa cántabra.

La zona es hoy refugio de numerosas especies de aves migratorias, como la garza real, el ánade azulón o el correlimos zarapitín, lo que la convierte en un punto de interés para la observación ornitológica.
El parque, con una superficie de 5.782 hectáreas, está catalogado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) por la Unión Europea e incluye dunas móviles, acantilados, marismas y las rías de San Vicente de la Barquera y La Rabia. En este mosaico natural prosperan hábitats de gran valor, como carrizales y praderas marinas de zoostera.
El aterrizaje forzoso de El Pájaro Amarillo que marcó la historia de Oyambre
Más allá de su riqueza natural, Oyambre está ligada a un episodio singular de la historia de la aviación. El 14 de junio de 1929, el avión transatlántico francés El Pájaro Amarillo (L'Oiseau Canari), tripulado por Armand Lotti, Assollant y Lefévre, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en su arenal tras quedarse sin combustible. La causa fue el sobrepeso provocado por un polizón inesperado, Arthur Schreiber, que se había ocultado en el compartimento de cola durante el despegue desde Old Orchard Beach, en Maine (Estados Unidos).
El vuelo había despegado el 13 de junio de 1929 con destino a París, y estaba llamado a ser una gesta histórica: con 5.900 km de recorrido, batió el récord de la mayor distancia sobrevolada sobre el Atlántico sin escalas, pese a una meteorología muy adversa. Tras 29 horas y 22 minutos de travesía, el aparato encontró en Oyambre la pista improvisada que permitió salvar la vida de la tripulación y se convirtió en el primer punto de España donde tomó tierra un vuelo procedente de América.

El suceso dio la vuelta al mundo no solo por el logro técnico, sino también por la presencia del que fue considerado el primer polizón aéreo de la historia. Aunque algunos medios censuraron la actuación de los pilotos, Lotti se negó a entregar a Schreiber a la policía y costeó su regreso a Nueva York, gesto que dio inicio a una amistad entre ambos. Décadas después, en 1989, Schreiber fue invitado a los actos de hermanamiento entre Old Orchard Beach y Mimizan (Francia), primer lugar de Europa donde el avión aterrizó tras dejar Cantabria.
En Oyambre, aquel episodio permanece vivo en la memoria local: un monolito frente al mar y el restaurante El Pájaro Amarillo recuerdan aún una gesta que transformó, aunque fuera por unas horas, la tranquilidad de este rincón cántabro.
Surf y naturaleza en la costa cántabra
Hoy, Oyambre es también un destino turístico activo y de surf, con sus olas constantes lo han consolidado como uno de los referentes del surf en el norte de España, con varios picos destacados como El Pájaro Amarillo o El Golf. Aunque se considera una playa apta para el aprendizaje, su mar exigente requiere cierta experiencia para llegar al pico.
La calidad de las olas es buena, especialmente con mar de fondo del noroeste y vientos del suroeste. La rompiente ofrece olas de izquierda y derecha, con mejores condiciones en marea baja. En verano, el oleaje suele ser menor y la playa se mantiene poco masificada, aunque conviene extremar precauciones con las corrientes de resaca.
El entorno refuerza la experiencia,con campings como Oyambre Beach o Caravaning Oyambre ofrecen alojamiento con acceso directo al arenal, y rutas como la Curva de Oyambre permiten recorrer prados, dunas y acantilados con los Picos de Europa como telón de fondo.
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