El 40 % de alemanes y británicos cree que Balears es caro

El 41,6% de los alemanes y un 38% de los británicos consideran que Balears es un destino caro. Estas cifras, obtenidas en 2002, suponen incrementos de 12 y 15 puntos respecto a las obtenidas el ejercicio anterior. Además, en el caso de los alemanes, el porcentaje de los que expresan su deseo de repetir ha caído siete puntos y se ha situado en el 74%. Así se desprende de un estudio elaborado con datos del año pasado por los profesores de Economía de la Universitat de les Illes Balears Joaquín Alegre y Llorenç Pou, que se han basado en la encuesta de gasto turístico.

El 41,6% de los alemanes y un 38% de los británicos consideran que Balears es un destino caro. Estas cifras, obtenidas en 2002, suponen incrementos de 12 y 15 puntos respecto a las obtenidas el ejercicio anterior. Además, en el caso de los alemanes, el porcentaje de los que expresan su deseo de repetir ha caído siete puntos y se ha situado en el 74%. Así se desprende de un estudio elaborado con datos del año pasado por los profesores de Economía de la Universitat de les Illes Balears Joaquín Alegre y Llorenç Pou, que se han basado en la encuesta de gasto turístico. En el trabajo se advierte del peligro que supone para la industria mayoritaria de las islas el incremento de los precios hoteleros y de la oferta complementaria -o como dice Pou, "de los costes del global de la estancia de los extranjeros"- así como la degradación del medio ambiente. El trabajo pone de relieve "síntomas de insatisfacción" en los visitantes. Según manifiesta Pou, existe una relación inmediata entre la valoración de los precios en las Illes y la impresión del viaje que se lleva el turista, de manera que unos costes elevados pueden afectar tanto a la voluntad de repetir la visita, como a la duración de la estancia, si es que opta por regresar. Tal y como se concluye de la investigación, la percepción de que las islas son caras no es un fenómeno reciente, sino que se ha ido extendiendo desde 1999 (después de que las devaluaciones de la peseta de 1992 y 1993 convirtiesen España y el archipiélago en un destino muy asequible durante un tiempo). En 2002, un 41,6% de los alemanes consultados por la encuesta, es decir, casi la mitad, dijo que Balears es un lugar caro, lo que supone un incremento de 12 puntos respecto al sondeo del año anterior. Por lo que se refiere a los británicos, un 38% dijo que los precios eran excesivos, frente al 23% del año 2001. Pou señala que ya existen indicios de que los elevados precios, especialmente de la oferta complementaria, pueden afectar a la tasa de repetición. Los datos revelan que entre 2001 y 2002 el porcentaje de entrevistados alemanes que expresó su intención de volver a las islas de vacaciones se redujo siete puntos y pasó del 81% al 74%. En el caso de los súbditos del Reino Unido, el descenso fue menor, de tres puntos. Un 83% de las personas dijo en 2002 tener intención de repetir, frente al 86% del ejercicio previo. Pou atribuye la menor bajada del mercado británico a la fortaleza de su moneda, que todavía convierte en competitivos los precios de Balears. De hecho, los ciudadanos de Gran Bretaña se mantienen "claramente más satisfechos" de sus vacaciones en el aspecto global que los alemanes. Sin embargo, el precio de los servicios no es el único factor que el turista tiene en cuenta a la hora de evaluar el resultado de su descanso. El entorno es otro pilar importante. Según el trabajo realizado por Pou y Alegre, los dos mercados mayoritarios valoran de Balears el clima, las playas, el alojamiento, la seguridad, la hospitalidad y la diversión nocturna. Por el contrario, se quejan de los precios del ocio, de la comida y las compras, así como del ruido, la falta de tranquilidad y la limpieza. Los ciudadanos germanos consideran de forma especialmente negativa la situación medioambiental del archipiélago. En este sentido, el profesor Pou se refiere a la "discordancia" que se produce con frecuencia entre las razones que llevan a los viajeros a elegir Balears (como el entorno) y su evaluación final de la estancia, ya que es esto justamente lo que critican. De ahí se puede concluir que los visitantes regresan a su país "sin ver cubiertas totalmente sus expectativas". El profesor de Economía señala que es imprescindible alcanzar una estrategia de calidad medioambiental para convertir las islas en "un destino de sol y playa de calidad europea". Se debe, además, mejorar las infraestructuras, la calidad de la oferta complementaria, el transporte público y la limpieza, medidas que también beneficiarán a los residentes. "Puesto que es imposible competir en precios, para mantener una relación calidad-precio adecuada, no queda más remedio que ofrecer otras cosas", recalca. Recuerda que los turistas "no son tontos", se desplazan y conocen otros lugares, lo que les permite comparar. "Los alemanes,en concreto, viajan muchísimo. Un 30% lo hace tres veces o más a lo largo del año", señala. Agrega que los turistas, de momento, son fieles a Balears, pero subraya que se debe ir "con cuidado" pues de una visita a la siguente perciben cambios. "Igual en el futuro prefieren no venir", concluye el especialista. El estudio se refiere no sólo a los problemas internos del archipiélago, de los que según Pou "todos tenemos algo de culpa", sino también a los externos, como a la difícil coyuntura internacional. (N.T., Diario de Mallorca, 20/10/03) 

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