A veces es el cliente quien estafa

Agencias de viajes: Estafas C2B, B2C y B2B

Pese a la imagen que trasciende a través de los medios generalistas cada verano, dando cuenta de clientes protestando ante la oficina cerrada de una agencia de viajes o el mostrador de una aerolínea, lo cierto es que las estafas no tienen siempre el mismo origen ni el mismo destinatario, según se analiza en el reportaje central de una nueva edición de la Revista Hosteltur.

En ocasiones es el propio cliente quien intenta (y a veces consigue) estafar a la agencia de viajes o al proveedor; otras veces es la agencias quien intenta engañar el proveedor, incluso contando con clientes como cómplices; y otras es el proveedor quien incurre en estafa al cliente o la agencia.

Estafas B2C-C2B

Las agencias de viajes y proveedores han constato que algunos clientes hacen uso de triquiñuelas para sacar partido. Tanto en casos de cancelaciones, como de seguros o con tarjetas de crédito.

Según indica el despacho de abogados Tourism & Law (del grupo Intermundial, correduría especializada en seguros de viajes, y que cuenta entre sus clientes con agencias de viajes y proveedores), han detectado casos de clientes que contratan el seguro de cancelación “cuando ya existe una causa de cancelación más que probable (sobre todo en supuestos de enfermedades de familiares) y luego la presentan como posterior a la contratación”.

También se ven casos de contratación de seguros de cancelación después de la contratación del viaje, “precisamente porque se quiere cancelar”, señalan en Intermundial, y añaden que “a veces, son las propias agencias las que le proponen esta ‘solución’ a sus clientes”. Otro caso es el de la falsificación de documentos para justificar causas de cancelación.

Otro tipo de estafa que llevan a cabo algunos clientes se produce aprovechando los seguros de equipaje. Sobrevaloran del contenido perdido o dañado, asegurando que la maleta contenía marcas de lujo, dinero efectivo, joyas, etc. Y también hay quien reclama el doble, duplicando la reclamación al seguro y a la empresa responsable.

En cuanto a los seguros de asistencia, hay clientes que realizan viajes “cuyo único objeto es recibir una asistencia médica a costa del seguro y se finge que la enfermedad o el daño se ha generado durante el viaje”, señalan en Intermundial.

En cuanto a las estafas con tarjeta, Intermundial indica que en las agencias online cada vez existe mayor número de intentos de estafa con tarjetas robadas o sin fondos. “La policía está trabajando muy duro mano a mano con las OTAs para controlarlas. El fin de semana es cuando más se intentan”, señala la correduría, que añaden también que en los hoteles “es un clásico y de hecho es uno de los tipos de estafa más habituales en nuestra jurisprudencia. Cada vez los controles de los bancos son mayores y es más complicado, pero todavía existe”.

Pero no paran ahí los casos de estafas. También se dan otros como venta de seguros al cliente final sin comunicar al asegurador (entregando la documentación del asegurador, por si hay siniestro, pero quedándose con el dinero del cliente). O venta de productos con apariencia de seguros que luego no lo son (sin garantía financiera para el pago de siniestros).

Estafas B2B

En cuanto a las estafas entre empresas, Intermundial señala como típicos ejemplos los casos de agencias de viajes que se crean sólo con la intención de realizar una fuerte venta (incluso a precios por debajo de coste) o que lo hacen justo cuando su situación económica es crítica, para luego cerrar y desaparecer. En ocasiones el estafado es el cliente, pero en otras (por ejemplo, cuando han vendido billetes vía consolidador o BSP, u hoteles con documentación oficial del banco de camas) lo es el proveedor o el intermediario.

También se dan casos de descuentos unilaterales por supuestas deficiencias en los servicios, o el uso fraudulento de las marcas protegidas en Google. Este último es considerado por Intermundial como “otro clásico, aunque no se puede hablar de estafa propiamente. En otros sectores quizá, pero en el turístico, normalmente quien puja por aparecer al principio de los resultados cuando es porque en algún contrato ha conseguido ese derecho”. Normalmente esta cláusula aparece en todos los contratos entre OTAs y hoteles.

Aprovechando también los agujeros de Internet se producen otros casos como el que sufrió Grecotours. Esta agencia de viajes fue víctima de usurpación de identidad y denunció los  “continuados intentos de estafa” en base a un modus operandi que se repetía. Los presuntos estafadores (no identificados) solicitaban a las centrales de reservas un usuario y pasword, y se identifican como Grecotours con el nombre del propietario de la agencia. Una vez que los delincuentes obtienen las claves para operar como agencia de viajes, realizaban reservas de hotel.

Agencias online fantasmas

Y también aprovechando las incontrolables puertas abiertas de internet, se dan los casos de agencias de viajes online ‘fantasmas’, cada vez más habituales. Se trata de punto.com que se crean en países (normalmente de Centroeuropa o del Este) y que venden alojamiento muy económico a los consumidores. El consumidor contrata y la punto.com lo hace a su vez con un banco de camas y emite los bonos. 24 horas después. Y la estafa se produce cuando la punto.com cancela sin avisar al cliente. Cuando después el cliente lega al hotel se encuentra que no tiene reserva.

Lo primero que tiene que hacer el hotel es denunciarlo a la policía pero la realidad es que la punto.com ha contratado válidamente el viaje y es muy complicado de arreglar comercialmente”, señalan en Intermundial.

Y dentro de esta categoría de online fantasma, cabe destacar los casos de webs caseras que abren un par de personas y las promocionan en los foros de viajeros ofertando viajes a destinos lejanos a precios más bajos que los del mercado, dado que estas mismas personas están yendo y viniendo al destino, para gestionar el receptivo, e incluso haciendo de guías.

El problema surge cuando algo falla, dejan de pagar a algún proveedor, y cientos de confiados viajeros se quedan sin viaje, sin dinero, y sin empresa a la que reclamar. En la web sólo indica un número de móvil que no contesta.

Tal fue el caso de la web Siente Tailandia, que afectó a más de 200 personas por un total de 150.000 euros.  

 

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