La OMS afirma que no hay por qué restringir los viajes a Turquía

Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que examinan el brote de gripe aviar en humanos en Turquía garantizaron ayer que no existe peligro y que no es necesario restringir los viajes al país.

Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que examinan el brote de gripe aviar en humanos en Turquía garantizaron ayer que no existe peligro y que no es necesario restringir los viajes al país. "Yo estoy aquí para demostrar que viajar a este país no es peligroso", aseguró en Ankara el director regional para Europa del organismo, Marc Dazon. La noticia sobre la aparición de catorce casos y la muerte de dos adolescentes la semana pasada por infección de H5N1, la cepa más peligrosa del virus que causa la gripe aviar, ha tenido un influjo negativo en el turismo turco. Según las agencias turísticas, en los últimos días se han cancelado numerosas reservas de viajeros procedentes del oeste de Europa. Responsables médicos turcos han examinado más de un centenar de posibles casos de gripe aviar, de los que sólo catorce son sospechosos y seis han dado positivo, incluidos dos de los tres adolescentes fallecidos. Pese a que las autoridades turcas insisten en que la situación está bajo control, la psicosis externa e interna se mantiene alimentada por las opiniones contradictorias de las organizaciones internacionales. Dazon confirmó que no existen indicios de que el brote de gripe aviar se deba al contagio entre humanos. "No existe infección de persona a persona de momento ni mutación del virus. No estamos en este punto ahora, pero es responsabilidad de la OMS vigilar e informar de ello", indicó. No obstante, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) alertó de que el virus puede hacerse endémico en Turquía y representa una grave amenaza para los países vecinos. "El virus puede propagarse a pesar de las medidas de control que se han tomado", aseguró Juan Lubroth, experto en sanidad animal de la FAO. "Las personas y los animales continuarán expuestos al virus si no se aplican estrictas medidas de contención que logren aislar todas las zonas afectadas actualmente", añadió. Una opinión que no comparte Guenale Rodier, jefe del equipo de la OMS desplazado a Turquía, para quien el Gobierno turco ha adoptado las medidas adecuadas. "Las principales razones para la propagación del virus pueden ser la debilidad del sistema inmunológico de los niños y el factor cultural, que lleva a la población a alojar a las aves de corral en casa durante el invierno", afirmó. De los catorce casos bajo sospecha, trece son niños procedentes de regiones rurales del este y el norte del país, y uno un hombre de 60 años. La principal preocupación de los científicos es la posibilidad de que el virus mute en una forma que facilite el contagio entre personas y produzca una pandemia. 

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