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Huellas de dinosaurios de 110 millones de años atraen al turismo en México

18 abril, 2007
El descubrimiento de 70 huellas de dinosaurios con una antigüedad de entre 65 y 110 millones de años en la Sierra Negra de Puebla, en el centro de México, se está convirtiendo en un atractivo para turistas extranjeros, mientras los pobladores esperan que los expertos se hagan cargo del hallazgo. Cuarenta huellas de dinosaurios fueron descubiertas en noviembre de 2006, cuando un poblador realizaba un recorrido de vigilancia para evitar la caza del venado cola blanca y el saqueo de cactáceas características de esta reserva de la biosfera. Unos meses antes, y a 30 kilómetros de distancia, habían sido localizadas otras 30 pisadas, aunque sin mayor repercusión. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó en febrero pasado el hallazgo y estimó la antigüedad de las pisadas, pero el organismo aún no envió especialistas para completar la investigación. Por lo pronto, los habitantes de esta comunidad empobrecida de Puebla, situada a 260 km al sur de la capital mexicana, han colocado una malla ciclónica en el área donde se encuentran las huellas, en espera del personal del INAH. "El INAH dijo que nos iban a mandar investigadores, pero aún seguimos esperando. Decidimos protegerlas de manera provisional con una malla, aunque requerimos de un estudio para ver de qué manera protegerlas del sol y la erosión provocada por el agua de la lluvia, pues se encuentran en una zona donde antes cruzaba un río", comentó a la prensa Pablo Reyes, representante de los comuneros. Aunque poco conocido, el descubrimiento en una zona semidesértica de esa región despertó la curiosidad de visitantes procedentes de China, Estados Unidos y España, además de turistas mexicanos que dejan un donativo voluntario que es utilizado para la preservación de la zona. Los habitantes de esta comunidad ven en el turismo una posibilidad de supervivencia, pues el pastoreo será prohibido en unos años por considerarse un área protegida, ya que el poblado de San Juan de Raya se encuentra sobre una superficie catalogada como reserva de la biosfera, rodeado de gigantescas cactáceas que superan los 10 metros y fósiles marinos que contrastan con un paisaje árido. "Con la llegada de los turistas se ha incrementado el trabajo para la gente de la región, ellos se convierten en guías y a cambio reciben una gratificación; el resto del dinero que se logra recaudar se aplica en obras que benefician a la comunidad", declaró Pablo Reyes. HOSTELTUR (latinoamerica@hosteltur.com)

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