Propiedad y privacidad en la Web 2.0

Ayer hablábamos de los cambios que está generando la Web 2.0 en algunos conceptos adaptándolos a su propio ecosistema y definiéndolos con sus propias claves. Nos referimos a "calidad" y "cantidad", y hoy vamos a hablar de la "propiedad" y la "privacidad".

Viene esto a raíz del intento de Facebook de cambiar las condiciones de uso de la red social. Según el cambio pretendido Facebook tendría la potestad a perpetuidad y de forma irrevocable de utilizar todo el contenido que se publicara en la propia red, sin necesidad de pedir permiso expreso al propietario de ese material. Esta noticia ha generado un debate muy interesante en la Comunidad Hosteltur.

Esta decisión ha generado tal cantidad de críticas y de reacciones (algunos usuarios han llegado a borrar material e incluso darse de baja de la red) que el propio presidente y creador, Mark Zuckerberg, ha tenido que dar marcha atrás y rectificar. El hecho en sí da lugar a una serie de reflexiones interesantes, más allá de consideraciones técnicas.

Reinterpretando la propiedad

El concepto "propiedad" está tratando de ser reinterpretado en internet. Empresas como Facebook o Google buscan obtener un posicionamiento en la Red que les permita no sólo un modelo de negocio sostenible -Google ya lo tiene, evidentemente-, sino que en cierto modo les asegure un buen posicionamiento de cara al futuro. Cuando se redefine la propiedad de los contenidos Facebook tal vez trate de encontrar un modelo de negocio que no tiene y asegurar su futuro, como hemos dicho, a partir de la comercialización de esos contenidos de los que ahora se apropia.

De lo que se olvida Facebook es que ellos no son los gestores de esos contenidos, sino la herramienta donde se vuelcan. Los verdaderos gestores y propietarios son los propios usuarios. Indudablemente Facebook ha de llegar a ser un modelo rentable, pero no a partir de la comercialización de la ingente información que poseen, si esa es su intención.

Rentabilidad en entredicho

Ya dijimos en una ocasión que el problema de muchos de los proyectos punteros en internet era su falta de rentabilidad. Posiblemente el mayor activo que tiene hoy en día este tipo de comunidades sea la información que poseen y que puede ser muy útil para las empresas.

Y es aquí donde viene la redefinición de "privacidad". La suposición de que todo el material que se publique en la Red es público por el mero hecho de publicarlo es errónea. Se ha de tener en cuenta no sólo el hecho de publicarlo, sino también la intención y finalidad con la que se publica. Existe la licencia Creative Commons para facilitar la difusión más o menos libre de cierto tipo de material. Sin embargo en el caso de información personal es posible que sea necesaria la autorización expresa del propietario para su difusión más allá de los términos y entornos en los que se ha publicado.

El peso del usuario

Internet es un entorno que, con la bidireccionalidad que supone el 2.0 y el poder de crear contenidos que concede a los usuarios, trata de autodefinirse, pero precisamente por eso ha de partir del elemento diferenciador de cualquier otro medio: el usuario. Puesto que éste es el que ahora tiene la capacidad de crear los contenidos determinando el éxito o fracaso de un proyecto, también ha de tener la posibilidad de protegerlos ante gestiones que no se adapten a sus deseos.

Además tenemos la otra acepción de "privacidad", entendida en este caso como espacio propio y personal. Esto afecta sobre todo a estrategias como el email marketing. Aquí el permiso previo es considerado como fundamental para no transmitir una sensación de invasión de ese espacio.

La difuminación de los límites de la propiedad y la privacidad en Internet puede afectar también a las empresas. La obtención de información para crear y gestionar los microtargets que favorezcan el envio de información personalizada es uno de los primeros objetivos de las empresas turísticas. Sin embargo esto puede encontrarse con los obstáculos que hemos señalado. Además, contra lo que parecen opinar algunos, los usuarios de estas redes sociales suelen ser muy celosos de su intimidad tal y como la entienden ellos. Así pueden aceptar la entrada a su perfil de otros usuarios, pero sienten un cierto reparo a abrirlo sin más a perfiles empresariales. Son selectivos en cuanto a su privacidad.

Usuario y empresa, cara a cara

En cambio hay que reconocer que las empresas se encuentran en este caso en inferioridad de condiciones. La posibilidad de difundir imágenes del interior de los hoteles u opiniones de ellos es algo aceptado de forma generalizada. En ocasiones estas opiniones pueden ser manipuladas o estar desfasadas. Los conceptos de "propiedad" y "privacidad" se vuelven a difuminar. ¿Es necesario poner límites a esas opiniones? El caso es que la Web 2.0 es un entorno o ecosistema donde los usuarios son los que deciden puesto que son los que la crean. Nuevas reglas ante una nueva realidad.

La dictadura del usuario es evidente, lo que hay que determinar es si esa dictadura es mala o es un mero cambio de reglas. "Propiedad" y "privacidad" no es que hayan cambiado de contenidos, es que ahora de definen y llenan de contenidos desde el punto de vista del usuario.

Juan Sobejano (juan.sobejano@hosteltur.com) 

Comentarios 1

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Oriol Miralbell19/02/2009 11:02:00

Ayer en la tv de Barcelona, la directora de la Agencia Catalana de Protección de Datos explicaba que hay que instaurar una cultura de protección de los datos personales a la ciudadanía. La mayoría de la gente desconoce los riesgos que corre al dar sus datos más personales (teléfono, dirección, documentos personales, etc) y aquellos de carácter totalmente prinvado (estado civil, ideología, religiosidad, orientación sexual, etc.). La desprotección en la red es enorme y deberíamos ser muy prudentes antes de compartir la información personal.
POr lo que respecta a las empresas turísticas (pero también a las otras empresas de comercio electrónico) deberían ir pensando en usar información encriptada y, sobretodo en garantizar la protección de los datos personales de sus clientes, así como garantizarles que pueden controlar sus propios datos, tal como exige la normativa vigente en Europa.

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