El post del día: Innovar, pero no necesariamente para competir

La frase literal la escuché el día que compartí seminario sobre empresa abierta en la EOI con Genís Roca: "hay que innovar para competir". Competir, competir, competir: la razón que mueve todo el engranaje. Ambición, lucro, dinero, éxito, estatus, reconocimiento. Lucha.

Pero hay otros motivos más poderosos: innovar para colaborar, innovar para compartir, innovar en beneficio del procomún. La mayor parte de las empresas se reconocen en territorio belicoso. No hay alternativa: o comes o te comen. Sucede pocas veces que las empresas colaboren para que la tarta sea más grande. Lo habitual es competir porque tu pedazo sea mayor que el del vecino. Es ley de vida, es la ley de la jungla. Todo parece territorio enemigo.

En Obea manejamos mucho la teoría de la autodeterminación de Ryan y Deci. Tiene que ver con la inmanencia que tanto cita Maite Darceles en su libro Guías para la transformación y con el sentido del trabajo que explica Kenneth W. Thomas en La motivación intrínseca en el trabajo. También, por supuesto, con la idea de sensemaking que maneja Karl Weick. De lo que estamos hablando es del sentido de propósito, lo que Richard Leider llama The Power Of Purpose. Algo sobre lo que David Sánchez Bote da vueltas y más vueltas, ¿no? Es una de las hipótesis que manejamos en nuestro grupo de investigación: la empresa con propósito necesita estándares abiertos.

Porque innovar a troche y moche ¿está bien? Pero, ¿para qué? Basarla en motivación “que sale de dentro” es importante porque aguanta mejor el paso del tiempo. Cada día que pasa es más evidente que hay un gran espacio para otra forma de organizarnos en busca de objetivos que merezcan la pena. Cuando Endesa me dice que piensa en los hijos de mis hijos juega a ocupar ese espacio. Pero el valor que sabe que debe entregar a sus accionistas distorsiona todo el juego.

Por eso la innovación social tiene un hermoso espacio. ¿Es un hecho económico?, ¿compite con la innovación empresarial? Probablemente tenga sus roces con ella, derivados del afán de lucro de la empresa privada, allá donde la vista se nubla con el crecimiento y la riqueza. De ahí la reivindicación de otra forma de hacer empresa, de hacerlo de forma abierta en busca de otros propósitos. En busca de lo que sale de dentro.

Colaborar, cooperar. Luego vendrán los negocios… si tienen que venir.

La foto es de OpenEye en Flickr.

Julen Iturbe
Post extraído del blog Consultor Artesano.

 
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Comentarios 1

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K4rib22/05/2009 20:05:00

Bueno, innovar no para competir, simplemente por el hecho mismo de ser mejores cada día, frente a nosotros mismos; buen idea sólo que se nos olvida algo: ¡los otros si están compitiendo contra nosotros!
Hay que innovar, es decir, superar las deficiencias. ¿Han oído hablar del Windows 7? Bueno, pues habia uno que era el 3.1, ese fue el primero que conocí. Y seguro que vendrá el 8, el 9, el 10, el 11, etc. ¿Se imaginan Microsoft todavía en el D.O.S 1.0? ¡Ya no existiría! Ni sería lo que es ahora.
Microsoft mejora, innova, encuentra nuevos caminos, y lo hace obligado por las circunstancias y porque desde un principio lo tiene claro. Sabe por ejemplo que siempre algo puede ser mejorado una vez que exite, no se duerme en los laureles.
¿Y contra quién compite? Contra el mundo porque hay mucho deseosos en destronarlo; ¿Linux? ¿Google? ¿SunMicroSystem? ¿IBM? etc.
Si se quiere ayudar a si mismo, al usuario, contribuir, hay que mejorar, y hay que hacerlo en medio de la jungla porque en medio de ella es que estamos; el paraíso aún no se ha creado, y en él, seguro se innovará más, no ya como defensa y ataque, sino como necesidad evolutiva conciente y planificada.
Innovar por deporte es irreal, es soñar despierto, no es posible, es ayudar a la competencia. Hay que diferenciarse para poder avanzar, para sacara a relucir nuestras virtudes, ponerlas a producir. Y si otro es mejor ¿adivinen a dónde van a ir los clientes?
Así que innovar es obligatorio si se quiere existir, en medio de una cosa que se llama COMPETENCIA; lo bueno es que ahora es salvaje ¡Y que gane el mejor! Y mejor puede ser cualquiera ¿han oído hablar de Susan Boyle? ¡salió de la nada! ¡Que vivia la libre competencia!

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